Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Sábado

Vienen un tiempo de angustia

Imagen
 En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está por los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fué después que hubo gente hasta entonces: mas en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallaren escritos en el libro.” Daniel 12:1. CS54 671.1 Cuando termine el mensaje del tercer ángel la misericordia divina no intercederá más por los habitantes culpables de la tierra. El pueblo de Dios habrá cumplido su obra; habrá recibido “la lluvia tardía,” el “refrigerio de la presencia del Señor,” y estará preparado para la hora de prueba que le espera. Los ángeles se apuran, van y vienen de acá para allá en el cielo. Un ángel que regresa de la tierra anuncia que su obra está terminada; el mundo ha sido sometido a la prueba final, y todos los que han resultado fieles a los preceptos divinos han recibido “el sello del Dios vivo.” [(véase el Apéndice, Nota 13)] Entonces Jesús dejará de interceder en el santuario celestial.  Levantará sus mano...

¡Feliz Año Nuevo!

Imagen
Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. Salmos 90:12.  Otro año de vida se ha hundido en el pasado. Ante nosotros se abre un nuevo año. ¿Cuál será su historia? ¿Qué escribiremos cada uno sobre sus páginas inmaculadas? Eso lo decidirá la manera en que pasemos cada uno de los días.  Comencemos el nuevo año con nuestros corazones limpios de la contaminación del orgullo y el egoísmo. Descartemos toda indulgencia pecaminosa, y procuremos ser fieles y diligentes alumnos de la escuela de Cristo. Un nuevo año abre sus limpias páginas ante nosotros.  ¿Qué escribiremos en ellas?  Procuremos comenzar este año con propósitos correctos y motivos puros, como quienes tendrán que rendir cuenta delante de Dios. Nunca olvidéis que vuestros actos están pasando a la historia por medio de la pluma del ángel anotador. Tendréis que volver a encontraros con ellos cuando se comience el juicio y se abran los libros. 

La Crisis Final

Imagen
 “Siendo que todo será destruido, ¿qué clase de personas deben ser ustedes en santa y piadosa conducta, esperando y apresurándose para la venida del día de Dios? En ese día los cielos serán encendidos y deshechos, y los elementos se fundirán abrasados por el fuego” (2 Ped. 3:1)  Jesus dijo a sus discípulos, y nos dice a nosotros: “Por tanto, vayan a todas las naciones, hagan discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado. Y yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mat. 28:19, 20). Esta es la Gran Comisión. Y en muchos sentidos el mensaje de los tres ángeles, con un llamado a “toda nación y tribu, lengua y pueblo” (Apoc. 14:6), es simplemente la “verdad presente” (2 Ped. 1:12) de la Gran Comisión.  Apocalipsis 14:6  6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengu...

La observancia del sábado

Imagen
El Salvador guardaba el sábado, y enseñó a sus discípulos que lo guardaran. Sabía de qué manera debía ser observado, pues él mismo lo había santificado.  La Sagrada Escritura dice: “Acordarte has del día del sábado, para santificarlo.” “El séptimo día será Sábado a Jehová tu Dios.” “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay; y en el día séptimo reposó: por tanto Jehová bendijo el día del Sábado, y lo santificó.” Éxodo 20:8, 10, 11; 31:16, 17, Versión Valera de la S. B Cristo obró con su Padre en la creación de la tierra, y fué él quien hizo el sábado, pues las Santas Escrituras dicen que “todas las cosas por medio de él fueron hechas.” Juan 1:3.  Cuando miramos el sol y las estrellas, los árboles y las hermosas flores, debemos recordar que fué Cristo quien hizo todo esto. El hizo el sábado para ayudarnos a rememorar su amor y su poder.  Los doctores de los judíos habían establecido muchas reglas respecto a la manera ...

Fuerza para el tiempo de angustia

Imagen
En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Daniel 12:1.  Al acercarse los miembros del cuerpo de Cristo al período de su último conflicto, al “tiempo de angustia de Jacob”, crecerán en Cristo y participarán en gran medida de su Espíritu. Al crecer el tercer mensaje hasta ser un fuerte pregón, cuando acompañe a la obra final un gran poder y gloria, los hijos de Dios participarán de aquella gloria. La lluvia tardía será lo que los fortalecerá y reavivará para atravesar el tiempo de angustia. Sus rostros resplandecerán con la gloria de aquella luz que acompaña al tercer ángel.  Vi que Dios preservará de manera maravillosa a su pueblo durante el tiempo de angustia. Así como Jesús oró con toda la agonía de su alma en el huerto, ellos clamarán con fervor y ag...

Perfección por los méritos de Cristo

Imagen
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mateo 5:48.  Cristo presenta delante de nosotros la más alta perfección del carácter cristiano, que deberíamos procurar alcanzar durante toda la vida. Pablo escribe acerca de esta perfección: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo...Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús...”. Filipenses 3:12-15. Como podemos alcanzar la perfección especificada por nuestro Señor y Salvador Jesucristo: nuestro gran Maestro?  ¿Podemos hacer frente a sus requisitos y alcanzar una norma tan elevada? Podemos, pues de lo contrario Cristo no nos lo hubiera ordenado. Él es nuestra justicia. En su humanidad, ha ido delante de nosotros y ha efectuado para nosotros la perfección del carácter.  Hemos de tener la fe en él que obra por el amor y purifica el alma. La perfección del carácter se basa en lo que Cristo es para nosotros.  Si dependemo...

Los Estados Unidos en la profecía

Imagen
“Fue abierto el templo de Dios en el cielo, y fué vista en su templo el arca de su pacto.” Apocalipsis 11:19  El arca del pacto de Dios está en el lugar santísimo, en el segundo departamento del santuario. En el servicio del tabernáculo terrenal, que servía “de mera representación y sombra de las cosas celestiales,” este departamento sólo se abría en el gran día de las expiaciones para la purificación del santuario. Por consiguiente, la proclamación de que el templo de Dios fué abierto en el cielo y fué vista el arca de su pacto, indica que el lugar santísimo del santuario celestial fué abierto en 1844, cuando Cristo entró en él para consumar la obra final de la expiación. Los que por fe siguieron a su gran Sumo Sacerdote cuando dió principio a su ministerio en el lugar santísimo, contemplaron el arca de su pacto. Habiendo estudiado el asunto del santuario, llegaron a entender el cambio que se había realizado en el ministerio del Salvador, y vieron que éste estaba entonces ofi...

Sólo una luz para iluminar la senda

Imagen
Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. Proverbios 4:18. El amor de Cristo en el corazón, que revela por medio de la vida su maravilloso poder, es el mayor milagro que puede realizarse ante el mundo caído y contencioso. Tratemos de obrar este milagro, no con nuestro propio poder sino en el nombre del Señor Jesucristo, de quien somos y a quien servimos. Llenémonos de Cristo, y el poder milagroso de su gracia será tan plenamente revelado en la transformación del carácter que el mundo se convencerá de que Dios envió a su Hijo al mundo para que los hombres sean como ángeles en carácter y vida.  Los que verdaderamente creen en Cristo se sientan junto a El en los lugares celestiales. Aceptemos la insignia del cristianismo. No es un distintivo externo, no es usar una cruz o una corona, sino algo que revela la unión del hombre con Dios. Despojérnonos “del viejo hombre con sus hechos, y... revestido del nuevo, el cual conforme ...

Entendamos la naturaleza humana

Imagen
La tensión inicial que produjo la afirmación de Dios: "Ciertamente morirás" (Gén. 2:17, NVI) y la negación de Satanás: "No es cierto, no van a morir" (Gén. 3:4; cf. Apoc. 12:9), se extendió mucho más allá del Jardín de Edén, hasta los confines de la historia humana. Incontables voces alrededor del mundo se han hecho eco de la teoría de que todo ser humano tiene un cuerpo mortal con un alma inmortal, espíritu o energía divina que permanece consciente después de la muerte. Por el contrario, pocos mantienen la visión holística de la naturaleza humana que niega cualquier entidad consciente sobreviviente. Estos puntos de vista opuestos han polarizado la comprensión de la muerte y distorsionado todo el plan de salvación, incluyendo el proceso del juicio divino. En este capítulo revisaremos los errores doctrinales sobre Ja naturaleza humana que han dado forma a los puntos de vista del£ristian¡smo moderno. Después, dirigiremos nuestra atención a algunos pasajes bíblicos cru...

Los misterios de la Biblia como prueba de su inspiración.

Imagen
     Mar Cantábrico - Santander  “¿Alcanzarás tú el rastro de Dios?   ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?”   “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.   Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”   “Yo soy Dios, y no hay más Dios, y nada hay a mí semejante; que anunció lo por venir desde el principio, y desde antiguo lo que aun no era hecho.”   Job 11:7 ;  Isaías 55:8, 9 ;  46:9, 10 .   Es imposible para las mentes finitas de los hombres comprender plenamente el carácter o las obras del Infinito.   Aun para el intelecto más aguzado, para la mente más poderosa y altamente educada, este Ser santo debe permanecer siempre vestido de misterio. El apóstol Pablo exclama: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!   ¡Cuán i...