El eterno compromiso de Dios.

Se acordó para siempre de su pacto; de la palabra que mandó para mil generaciones.Salmos 105:8.

Dios respalda toda promesa que ha hecho. Con la Biblia en la mano, decid: “He hecho como tú dijiste. Presento tu promesa: ‘Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá’”. Mateo 7:7.

El arco iris que rodea el trono nos asegura que Dios es fiel; que en él no hay mudanza ni sombra de variación. Hemos pecado contra él y no merecemos su favor; sin embargo, él mismo pone en nuestros labios la más admirable de las súplicas: “Por amor de tu nombre no nos deseches, ni trastornes el trono de tu gloria: acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros”.Jeremías 14:21.

El se ha comprometido a prestar oído a nuestro clamor cuando acudimos a él y confesamos nuestra indignidad y pecado. El honor de su trono garantiza el cumplimiento de la palabra que nos dirige.—Joyas de los Testimonios 3:213.

A todo aquel que se ofrece a sí mismo al Señor para servir, sin reservarse nada, se le da poder para lograr resultados inconmensurables. El Señor Dios se ha obligado por un eterno compromiso a suplir poder y gracia a todo aquel que sea santificado por medio de la obediencia a la verdad.

Nehemías se acercó a la presencia del Rey de reyes, y ganó para sí un poder que puede desviar los corazones como se desvían las aguas de los ríos.

La facultad de orar como oró Nehemías en el momento de su necesidad es un recurso del cual dispone el cristiano en circunstancias en que otras formas de oración pueden resultar imposibles.

Los que trabajan en las tareas de la vida, apremiados y casi abrumados de perplejidad, pueden elevar a Dios una petición para ser guiados divinamente... En momentos de dificultad o peligro repentino, el corazón puede clamar por ayuda a Aquel que se ha comprometido a acudir en auxilio de sus fieles creyentes cuando quiera que le invoquen.

En toda circunstancia y condición, el alma cargada de pesar y cuidados, o fieramente asaltada por la tentación, puede hallar seguridad, apoyo y socorro en el amor y el poder inagotables de un Dios que guarda su pacto.—La Historia de Profetas y Reyes, 466, 467.



Aprendices de Cristo.

Marcos 1:16-20.

Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego sus redes, le siguieron. Marcos 1:17, 18. 

Eran hombres humildes y sin letras aquellos pescadores de Galilea; pero Cristo, la luz del mundo, tenía abundante poder para prepararlos para la posición a la cual los había llamado. El Salvador no menospreciaba la educación; porque, cuando está regida por el amor de Dios y consagrada a su servicio, la cultura intelectual es una bendición. 

Pero pasó por alto a los sabios de su tiempo, porque tenían tanta confianza en sí mismos, que no podían simpatizar con la humanidad doliente y hacerse colaboradores con el Hombre de Nazaret. En su intolerancia, tuvieron en poco el ser enseñados por Cristo. El Señor Jesús busca la cooperación de los que quieran ser conductos limpios para la comunicación de su gracia.

Jesús eligió a pescadores sin letras porque no habían sido educados en las tradiciones y costumbres erróneas de su tiempo. Eran hombres de capacidad innata, humildes y susceptibles de ser enseñados; hombres a quienes él podía educar para su obra. 

En las profesiones comunes de la vida, hay muchos hombres que cumplen sus trabajos diarios, inconscientes de que poseen facultades que, si fuesen puestas en acción, los pondrían a la altura de los hombres más estimados del mundo. Se necesita el toque de una mano hábil para despertar estas facultades dormidas. 

A hombres tales llamó Jesús para que fuesen sus colaboradores; y les dio las ventajas de estar asociados con él. Nunca tuvieron los grandes del mundo un maestro semejante. 

Cuando los discípulos terminaron su período de preparación con el Salvador, no eran ya ignorantes y sin cultura; habían llegado a ser como él en mente y carácter, y los hombres se dieron cuenta de que habían estado con Jesús.—El Deseado de Todas las Gentes, 214, 215. 

El que llamó a los pescadores de Galilea está llamando todavía a los hombres a su servicio. Y está tan dispuesto a manifestar su poder por medio de nosotros como por los primeros discípulos. 

Por imperfectos y pecaminosos que seamos, el Señor nos ofrece asociarnos consigo, para que seamos aprendices de Cristo. Nos invita a ponernos bajo la instrucción divina para que unidos con Cristo podamos realizar las obras de Dios. CV 282.4


Los obstáculos, prueba de la fe.

Los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán Zacarías 4:10. 

Mientras reedificaba la casa del Señor, Zorobabel había trabajado frente a múltiples dificultades. Desde el comienzo, los adversarios habían debilitado “las manos del pueblo de Judá y los arredraban de edificar... e hiciéronles cesar con poder y fuerza”. 

Pero el Señor se había interpuesto en favor de los constructores, y hablaba ahora por su profeta a Zorobabel, diciendo: “¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura...”. 

Durante toda la historia del pueblo de Dios, los que hayan procurado ejecutar los propósitos del Cielo se han visto frente a montañas de dificultades,aparentemente insuperables. 


El Señor permite esos obstáculos para probar nuestra fe. Cuando nos vemos rodeados por todos lados, es el momento cuando más debemos confiar en Dios y en el poder de su espíritu. El ejercicio de una fe viva significa un aumento de fuerza espiritual y el desarrollo de una confianza inquebrantable

 Así llega a ser el alma una fuerza vencedora.Ante la demanda de la fe, desaparecerán los obstáculos puestos por Satanás en la senda del cristiano; porque las potestades del cielo acudirán en su ayuda. “Nada os será imposible”. 

Cuando el mundo emprende algo, lo hace con pompa y jactancia. El método de Dios es hacer del día de los pequeños comienzos el principio del glorioso triunfo de la verdad y de la justicia. A veces prepara a sus obreros sometiéndolos a desilusiones y fracasos aparentes. Se propone que aprendan a dominar las dificultades. 

Con frecuencia los hombres están tentados a vacilar delante de las perplejidades y los obstáculos que los confrontan.Pero si tan sólo sostienen firme hasta el fin el principio de su confianza, Dios les despejará el camino.

Frente al espíritu intrépido y la fe inquebrantable de Zorobabel, las grandes montañas de las dificultades se transformarán en una llanura; y las manos que pusieron los fundamentos “acabarán” la casa. La Historia de Profetas y Reyes, 437, 438.* CV 258.5


 
Los que claman “¡paz!”

Venid, dicen, tomemos vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como éste, o mucho más excelente. Isaías 56:12. 

El mal siervo dice en su corazón: “Mi señor tarda en venir”. Mateo 24:48. No dice que Cristo no vendrá. No se burla de la idea de la segunda venida.Pero en su corazón y por sus acciones y palabras, declara que la venida de su Señor tarda.

Destierra del ánimo ajeno la convicción de que el Señor va a venir prestamente. Su influencia induce a los hombres a una demora presuntuosa y negligente. Los confirma en su mundanalidad y estupor. Las pasiones terrenales y los pensamientos corruptos se posesionan de su mente. 

El mal siervo come y bebe con los borrachos, y se une con el mundo en la búsqueda de placeres. Hiere a sus consiervos acusando y condenando a los que son fieles a su Maestro.

El advenimiento de Cristo sorprenderá a los falsos maestros. Están diciendo: “Paz y seguridad”. 

Como los sacerdotes y doctores antes de la caída de Jerusalén, esperan que la iglesia disfrute de prosperidad terrenal y gloria. Interpretan las señales de los tiempos como indicios de esto. Pero ¿qué dice la Palabra inspirada? “Vendrá sobre ellos destrucción repentina”. 1 Tesalonicenses 5:3.

Los hombres están postergando la venida del Señor.Se burlan de las amonestaciones.Orgullosamente se jactan diciendo: “Todas las cosas permanecen así como desde el principio”. 2 Pedro 3:4. “Será el día de mañana como éste, o mucho más excelente”. Isaías 56:12. Nos hundiremos aun más en el amor a los deleites. Pero Cristo dice: “He aquí, yo vengo como ladrón”. 

Apocalipsis 16:15.En el mismo tiempo en que el mundo pregunta con desprecio: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento?” se están cumpliendo las señales. 2 Pedro 3:4. Mientras claman: “Paz y seguridad”, se acerca la destrucción repentina. 1 Tesalonicenses 5:3. 

Cuando el escarnecedor, el que rechaza la verdad, se ha vuelto presuntuoso; cuando la rutina del trabajo en las diversas formas de ganar dinero se lleva a cabo sin consideración a los principios; cuando los estudiantes procuran ávidamente conocerlo todo menos la Biblia, Cristo viene como ladrón.28 MSV76 142.4


El pastor conoce a cada oveja.
No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Isaías 43:1.


De todas las criaturas, la oveja es una de las más tímidas e indefensas, y en el Oriente el cuidado del pastor por su rebaño es incansable e incesante. 

Antiguamente, como ahora, había poca seguridad fuera de las ciudades amuralladas. Los merodeadores de las tribus errantes, o las bestias feroces que tenían sus guaridas entre las rocas, acechaban para saquear los rebaños. El pastor velaba por su rebaño, sabiendo que lo hacía con peligro de su propia vida.

Jacob, que cuidaba los rebaños de Labán en los campos de Harán, dice, describiendo su infatigable labor: “De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño se huía de mis ojos”. Génesis 31:40. Y fue mientras cuidaba las ovejas de su padre, cuando el joven David, sin ayuda, hacía frente al león y al oso, y arrebataba de entre sus colmillos el cordero robado. 

Mientras el pastor guía su rebaño por sobre las colinas rocosas, a través de los bosques y de las hondonadas desiertas, a los rincones cubiertos de pastos junto a la ribera de los ríos; mientras lo cuida en las montañas durante las noches solitarias, lo protege de los ladrones y con ternura atiende a las enfermizas y débiles, su vida se unifica con la de sus ovejas.

Un fuerte lazo de cariño lo une a los objetos de su cuidado. Por grande que sea su rebaño, él conoce cada oveja. Cada una tiene su nombre, al cual responde cuando la llama el pastor. 

Como un pastor terrenal conoce sus ovejas, así el divino Pastor conoce su rebaño, esparcido por el mundo. “Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice el Señor Jehová”. Jesús dice: “Te puse nombre, mío eres tú”. “He aquí que en las palmas te tengo esculpida”. Ezequiel 34:31Isaías 43:149:16. 

Jesús nos conoce individualmente, y se conmueve por el sentimiento de nuestras flaquezas. Nos conoce a todos por nombre. Conoce la casa en que vivimos, y el nombre de cada ocupante. Dio a veces instrucciones a sus siervos para que fueran a cierta calle en cierta ciudad, a tal casa, para hallar a una de sus ovejas. 

Cada alma es tan plenamente conocida por Jesús como si fuera la única por la cual el Salvador murió. Las penas de cada uno conmueven su corazón. El clamor por auxilio penetra en su oído. El vino para atraer a todos los hombres a sí. Los invita: “Seguidme”, y su Espíritu obra en sus corazones para inducirlos a venir a él. Muchos rehusan ser atraídos.

 Jesús conoce quiénes son. Sabe también quiénes oyen alegremente su llamamiento y están listos para colocarse bajo su cuidado pastoral. El dice: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”. Cuida a cada una como si no hubiera otra sobre la haz de la tierra.—El Deseado de Todas las Gentes.
Cristo es la puerta.

Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Juan 10:7. 

Satanás en persona tomó el mando de la lucha contra Jesucristo. Los ángeles malignos se confabularon con los hombres perversos para resistir el bien y pisotear la justicia, y se confederaron todas las energías del mal para destruir al campeón de Dios y de la verdad.

Mientras el éxito parece acompañar la actividad maestra de Satanás, Jesús se presenta para disputar su poder. El Señor “a lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”. Juan 1:11.

 En un momento de crisis, cuando la rebelión se había esparcido por todo el mundo, el Padre lo envió con una misión de misericordia, para que el hombre no pereciera, sino que tuviera vida eterna mediante la fe en el Hijo de Dios. La cabeza de la serpiente sería aplastada a través de Cristo y el hombre ganaría la vida eterna.

En la parábola del pastor, Jesús coloca su propia interpretación sobre su trabajo y misión y se representa a sí mismo como el Buen Pastor, que alimenta y cuida a sus ovejas.

 El dijo: “El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador”. Juan 10:1.Cristo declaró que todos los que habían venido antes que él pretendiendo ser el Mesías, eran engañadores. Durante la época de la primera venida de Cristo había mucha agitación entre el pueblo concerniente a la aparición de un Mesías universal. 

La nación judía esperaba la llegada de un gran libertador, y hubo hombres que se aprovecharon de este estado de expectación, utilizándolo para obtener ventajas personales en forma de ganancias y gloria propias. La profecía había previsto la aparición de estos engañadores.Ellos no aparecieron en la forma en que se había profetizado la venida del Redentor del mundo; pero Cristo vino cumpliendo cada una de las especificaciones.

Había sido representado mediante tipos y símbolos, y en él se encontraron el símbolo y la realidad. En la vida, misión y muerte de Jesús, cada especificación halló su cumplimiento. 

Jesús era el Buen Pastor a quien el portero le abre, el que conoce a las ovejas, las llama por su nombre y las conduce por donde quiere. Su fuerza es mayor que la del ladrón y el robador, quienes no entran por la puerta sino que suben por otra parte. 

Los fariseos fueron incapaces de discernir el hecho de que esta parábola se refería a ellos, los profesos conductores del pueblo y pastores del rebaño. Jesús se presentó a sí mismo en contraste con ellos, y mientras sus corazones meditaban acerca del significado que podía tener la parábola, les dijo: “Yo soy la puerta de las ovejas.

El que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”. Vers.7-9... Cristo se presentó como el único que poseía las cualidades propias de un buen pastor. Se lo llama el “Príncipe de los pastores”.
Glorificado ante el universo.

Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Juan 17:4. 

Al resucitar a Cristo de los muertos, el Padre glorificó a su Hijo delante de la guardia romana, delante de las huestes satánicas, y delante del universo celestial. 

Un ángel poderoso descendió, vestido con la panoplia del cielo, ahuyentando las tinieblas a su paso, y después de romper el sello romano hizo rodar la piedra del sepulcro como si hubiera sido un pedrusco, deshaciendo en un instante el trabajo que había realizado el enemigo. Se oyó la voz de Dios que llamaba a Cristo de su prisión. 

La guardia romana vio a los ángeles celestiales postrarse reverentemente delante de Aquel a quien ellos habían crucificado, en tanto que el Señor proclamaba sobre el sepulcro abierto de José: “Yo soy la resurrección y la vida”.¿Podemos sorprendernos ante el hecho de que los soldados cayeran en tierra como muertos? 

La ascensión de Cristo al cielo, en medio de una nube de ángeles celestiales, lo glorificó.Su gloria encubierta brilló con todo el fulgor que el hombre mortal podía soportar y vivir.Vino a este mundo como hombre; ascendió a su hogar celestial como Dios. Su vida humana estuvo llena de tristeza y dolor, debido al cruel rechazo que sufrió de parte de aquellos a quienes vino a salvar; pero al hombre se le permitió verlo fortalecido, al observar su ascensión gloriosa y triunfal rodeado por una hueste de ángeles. 

Al mismo ser celestial que anunció su advenimiento al mundo se le permitió asistirle en su ascensión, y demandar una entrada triunfal para el Ser real y glorificado: “Alzad, oh puertas, vuestras cabezas—exclaman al acercarse a los portales celestiales—... ¿Quién es este Rey de gloria?” Y de millares y diez millares de voces procede la respuesta: “Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla”. Salmos 24:6-7. 

De ese modo fue contestada la oración de Cristo. Fue glorificado con la gloria que tenía con su Padre antes que el mundo fuese. Pero en medio de esta gloria Cristo no pierde de vista a los suyos que trabajan y luchan sobre la tierra. Tiene que hacerle un pedido a su Padre. Le pide a la hueste celestial que se aparte hasta que él queda en presencia directa de Jehová, y entonces le ofrece su petición en favor de sus escogidos. 


“Padre—le dice—, aquellos que me has dado, quiero que donde yo esté, también ellos estén conmigo”. Juan 17:24.Entonces el Padre declara: “Adórenle todos los ángeles de Dios”. Hebreos 1:6. La hueste celestial se postra delante de él y eleva un canto de triunfo y de regocijo. 

La gloria rodeó al Rey del cielo y fue vista por todas las inteligencias celestiales. Las palabras no pueden describir la escena que tuvo lugar cuando el Hijo de Dios fue reinstaurado públicamente al lugar de honor y gloria al cual había renunciado voluntariamente cuando aceptó la humanidad.
¿Por qué es debida la adoración a Dios?

Y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.Ezequiel 20:20. 

En el (capítulo 14) del Apocalipsis se exhorta a los seres humanos a que adoren al Creador; y la profecía expone a la vista una clase de personas que, como resultado del triple mensaje, guardan los mandamientos de Dios. Uno de esos mandamientos señala directamente a Dios como el Creador. 

El cuarto precepto declara: “El séptimo día es reposo para Jehová tu Dios...Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó” Éxodo 20:10, 11. 

“La importancia del sábado como institución conmemorativa de la creación consiste en que recuerda siempre la verdadera razón por la cual se debe adorar a Dios”, porque él es el Creador y nosotros somos sus criaturas.“Por consiguiente, el sábado forma parte del fundamento mismo del culto divino, pues enseña esta gran verdad del modo más contundente, como no lo hace ninguna otra institución. 

El verdadero motivo del culto divino, no tan sólo del que se tributa en el séptimo día, sino de toda adoración, reside en la distinción existente entre el Creador y sus criaturas. Este hecho capital no perderá nunca su importancia ni debe caer nunca en el olvido”.

Por eso, es decir, para que esta verdad no se borrara nunca de la mente de la gente, instituyó Dios el sábado en el Edén, y mientras el ser él nuestro Creador siga siendo motivo para que lo adoremos, el sábado seguirá siendo señal conmemorativa para ello. 

Si el sábado se hubiese observado universalmente, los pensamientos y las inclinaciones de los humanos se habrían dirigido hacia el Creador como objeto de reverencia y adoración, y nunca habría habido un idólatra, un ateo o un incrédulo. 

La observancia del sábado es señal de lealtad al verdadero Dios, “que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”. 

Resulta pues que el mensaje que manda a los mortales adorar a Dios y guardar sus mandamientos, los ha de invitar especialmente a observar el cuarto mandamiento.—el Conflicto de los Siglos, 490, 491. 


Amor nacido de la misericordia.

Seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Hebreos 8:12. 

El amor de Dios por la raza caída es una manifestación peculiar de amor: amor nacido de la misericordia; pues todos los seres humanos son indignos. La misericordia implica la imperfección del objeto hacia el cual se manifiesta. Debido al pecado, la misericordia fue puesta en activo ejercicio. 

El pecado no es objeto del amor de Dios sino de su odio. Pero ama al pecador y se compadece de él. Los descarriados hijos e hijas de Adán son los hijos de la redención de Dios. Mediante la dádiva de su Hijo les ha revelado su infinito amor e infinita misericordia.

Dios propone cooperación a sus frágiles y descarriadas criaturas, a quienes ha colocado en terreno ventajoso. Por un lado hay infinita sabiduría, bondad, compasión y poder; por el otro, debilidad, pecaminosidad, absoluta impotencia, pobreza, dependencia... Al hombre se le da el privilegio de trabajar con Dios en la salvación de su propia alma. Ha de recibir a Cristo como a su Salvador personal y ha de creer en él. Recibir y creer es su parte en el contrato.

El plan de redención fue preparado en los consejos entre el Padre y el Hijo. Entonces Cristo se comprometió a responder por el hombre si éste resultaba desleal. Se comprometió a efectuar una expiación que uniera a toda alma creyente con Diops. 

El que coloca sus pecados sobre el sustituto y garantía ... puede unirse con el apóstol al decir: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”. “Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”. Efesios 1:32:7. 

En su infinito amor Cristo ideó el plan de salvación. Está listo para cumplir ese plan en favor de todos los que cooperen con él.Intercediendo por ellos, dice al Padre: No les imputes a ellos sus pecados, sino colócalos sobre mí. Sé misericordioso con sus injusticias y no recuerdes más sus pecados e iniquidades.
El carácter probado por la presencia de los menos afortunados.

Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla en el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y la viuda; para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos. Deuteronomio 24:19.

Vi que en la providencia de Dios, viudas y huérfanos, ciegos, mudos y cojos, y personas afligidas de varias maneras han sido colocados en estrecha relación cristiana con su iglesia; es para probar a su pueblo y desarrollar su verdadero carácter. 

Los ángeles de Dios vigilan para ver cómo tratamos a estas personas que necesitan nuestra simpatía, amor y benevolencia desinteresada.Esta es la forma en que Dios prueba nuestro carácter. 

Si tenemos la verdadera religión de la Biblia, sentiremos que es un deber de amor, bondad e interés el que hemos de cumplir para Cristo en favor de sus hermanos; y no podemos hacer nada menos que mostrar nuestra gratitud por su incomparable amor manifestado hacia nosotros mientras éramos pecadores indignos de su gracia, revelando un profundo interés y un amor abnegado por nuestros hermanos que son menos afortunados que nosotros. 

Los dos grandes principios de la ley de Dios son el amor supremo a Dios y el amor abnegado hacia nuestro prójimo. Los primeros cuatro mandamientos y los últimos seis descansan sobre estos dos principios y brotan de ellos.

Cristo le explicó al doctor de la ley quién era su prójimo mediante el relato de un hombre que viajaba de Jerusalén a Jericó, y que cayó en manos de ladrones, quienes lo despojaron, lo castigaron y lo dejaron medio muerto. 

El sacerdote y el levita vieron a este hombre sufriendo, pero sus corazones no respondieron a sus necesidades. Lo evitaron pasando de lado. 

El samaritano pasó a su lado, y cuando vio la necesidad de ayuda que tenía el forastero, no preguntó si era pariente, o si pertenecía a su país o a su credo, sino que puso manos a la obra para ayudar al que sufría, porque había una obra que necesitaba ser hecha.

Lo alivió lo mejor que pudo, lo colocó sobre su propia bestia, y lo llevó a una posada haciendo provisión para sus necesidades a sus propias expensas.

El samaritano, dijo Jesús, era el prójimo de aquel que había caído entre ladrones. 

El levita y el sacerdote representan a una clase que en la iglesia manifiesta indiferencia precisamente hacia las personas que necesitan su simpatía y ayuda. Esta clase, a pesar de su posición en la iglesia, quebranta los mandamientos. 

El samaritano representa a una clase de personas que son verdaderos ayudadores de Cristo, y que están imitando  ejemplo de hacer el bien.—Servicio Cristiano Eficaz, 239, 240. SSJ 
El mensaje especial de Dios para hoy.

La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.Romanos 13:12.

En un tiempo como éste deberíamos tener un solo objetivo en vista: Emplear todo medio que Dios ha provisto para sembrar la verdad en los corazones de los hombres... Es deber de todo cristiano esforzarse al máximo para difundir el conocimiento de la verdad.

Dios ha esperado largo tiempo, y todavía está esperando, que los seres que son suyos por creación y por redención escuchen su voz y le obedezcan como hijos amantes y dóciles que desean estar cerca de él y que la luz de su semblante los ilumine. 

Debemos llevar al mundo el mensaje del tercer ángel, amonestando a los hombres que no adoren a la bestia ni a su imagen, e invitándolos a tomar ubicación entre los que “guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. Apocalipsis 14:12. Dios no nos ha revelado cuándo terminará este mensaje o cuándo concluirá el tiempo de gracia.

Nuestro deber consiste en velar, trabajar y esperar, y trabajar continuamente por las almas de los hombres que están a punto de perecer.

Ahora mismo debemos velar, trabajar y esperar... El fin de todas las cosas se acerca...

 El Espíritu del Señor está obrando para tomar la verdad de la Palabra inspirada y grabarla en el alma, de modo que los profesos seguidores de Cristo tengan un gozo santo y sagrado que puedan impartir a los demás. 

El momento oportuno para realizar nuestra obra es ahora, ahora mismo, entre tanto que el día dura.

Se necesita un testimonio más profundo, más decidido, más convincente del poder de la verdad, manifestado en la piedad práctica de los que profesan creerla.

Debemos tener la verdad implantada en el corazón, y debemos enseñarla a los demás tal como es en Jesús.

 El mundo está pasando por un período muy solemne, porque las almas están decidiendo cuál será su destino eterno. 

Satanás y sus ángeles están conspirando continuamente para invalidar la ley de Dios y esclavizar de esa manera las almas de los hombres mediante los afanes del pecado. 

La oscuridad que cubre la tierra es cada vez más densa, pero los que andan humildemente con Dios no tienen nada que temer.
¡Falsificaciones!

¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.Isaías 8:20. 

Al pueblo de Dios se le indica que busque en las Sagradas Escrituras su salvaguardia contra las influencias de los falsos maestros y el poder seductor de los espíritus tenebrosos. Satanás emplea cuantos medios puede para impedir que los hombres conozcan la Biblia, cuyo claro lenguaje revela sus engaños. 

En ocasión de cada avivamiento de la obra de Dios, el príncipe del mal actúa con mayor energía; en la actualidad está haciendo esfuerzos desesperados preparándose para la lucha final contra Cristo y sus discípulos. El último gran engaño se desplegará pronto ante nosotros.El Anticristo va a efectuar ante nuestra vista obras maravillosas. 

La falsificación se asemejará tanto a la realidad, que será imposible distinguirlas sin el auxilio de las Santas Escrituras. Ellas son las que deben atestiguar en favor o en contra de toda declaración, de todo milagro.

Quien haga de la operación de milagros la prueba de su fe, encontrará que Satanás puede, mediante una variedad de engaños, realizar maravillas que pasarán por milagros genuinos.

Satanás es un obrero astuto, e introducirá engaños sutiles a fin de oscurecer y confundir la mente y desarraigar las doctrinas de la salvación.Aquellos que no acepten la Palabra de Dios literalmente, caerán en esa trampa.

Los malos ángeles nos siguen en todo momento... Ellos asumen nuevas posiciones y obran maravillas y milagros ante nuestros ojos.

Algunos estarán tentados a recibir estos prodigios como provenientes de Dios. Habrá enfermos que sanarán delante de nosotros. 

Se realizarán milagros ante nuestra vista.¿Estamos preparados para la prueba que nos aguarda cuando se manifiesten más plenamente los milagros mentirosos de Satanás? ¿No serán entrampadas y apresadas muchas almas? 

Al apartarse de los claros preceptos y mandamientos de Dios, y al prestar oído a las fábulas, la mente de muchos se está preparando para aceptar estos prodigios mentirosos. Todos debemos procurar armarnos ahora para la contienda en la cual pronto deberemos empeñarnos. 

La fe en la Palabra de Dios, estudiada con oración y puesta en práctica, será nuestro escudo contra el poder de Satanás y nos hará vencedores por la sangre de Cristo.47 MSV76 


Amistémonos con Dios.

Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien. Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón. Job 22:21, 22

Desde el principio ha sido el plan estudiado de Satanás hacer que los hombres se olvidaran de Dios para poder así adueñárselos. Ha procurado, pues, desfigurar el carácter de Dios a fin de que los hombres abriguen un falso concepto de él. 

Ante la mente de ellos, el Creador ha sido presentado como revestido con los atributos del príncipe del mal—como arbitrario, severo e implacable—para que fuera temido, rehuido y aun odiado por los hombres.

Cristo vino para revelar a Dios ante el mundo como un Dios de amor, de misericordia, ternura y compasión. El Redentor del mundo despejó las densas tinieblas con las que Satanás había recubierto el trono de la Deidad, y otra vez el Padre fue manifestado a los hombres como la Luz de la vida.

Cristo se apena al ver a hombres tan absortos por los cuidados terrenales y las perplejidades de sus negocios que no tienen tiempo para conocer a Dios. 

Para ellos el cielo es un lugar extraño pues lo han eliminado de su cómputo.No estando familiarizados con las cosas celestiales, se cansan de oír hablar de ellas. 

No les gusta que se turbe su mente debido a su necesidad de salvación. Pero el Señor desea turbar su mente para que puedan conocerlo mejor en el tiempo en que les ofrece su salvación.

Llegará el día cuando la terrible acusación de la ira de Dios será pronunciada contra los que han persistido en su deslealtad hacia él.

 Pero no necesitáis estar entre los que quedarán bajo su ira. Vivimos en el día de su salvación. La luz de la cruz del Calvario reluce con rayos claros y brillantes, revelando a Jesús nuestro sacrificio por el pecado. 

Dios desea restaurar su imagen en vosotros. Creed que es vuestro Ayudador.

 Resolveos a amistaros con él. Al acercaros a él con confesión y arrepentimiento, se acercará a vosotros con misericordia y perdón.


Una herencia en el cielo.

Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros. 1 Pedro 1:4. 

Cristo estaba enseñando, y, como de costumbre, otros, además de sus discípulos, se habían congregado a su alrededor.

 Pero había muchos que deseaban la gracia del cielo únicamente para satisfacer sus propósitos egoístas. Reconocían el maravilloso poder de Cristo al exponer la verdad con una luz clara... ¿No les prestaría él su poder para su provecho mundanal?

“Y díjole uno de la compañía: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia”.Lucas 12:13.

En medio de la solemne instrucción que Cristo había dado, este hombre había revelado su disposición egoísta.

Podía apreciar la capacidad del Señor, la cual iba a obrar en beneficio de sus asuntos temporales, pero las verdades espirituales no habían penetrado en su mente y en su corazón... Jesús... estaba abriendo ante él los tesoros del amor divino. 

El Espíritu Santo estaba suplicándole que fuese un heredero de la herencia “incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse”...Pero... sus ojos estaban fijos en la tierra.

La misión del Salvador en la tierra se acercaba rápidamente a su fin. 

Le quedaban solamente pocos meses para completar lo que había venido a hacer para establecer el reino de su gracia.

Sin embargo, la codicia humana quería apartarlo de su obra, para hacerle participar en la disputa por un pedazo de tierra.Pero Jesús no podía ser apartado de su misión. Su respuesta fue: “Hombre, ¿quién me puso por juez o partidor sobre vosotros?”.

Cristo dijo claramente que su ocupación no era arreglar disputas de esta clase. Su venida tenía otro fin: predicar el Evangelio y así despertar en los hombres el sentido de las realidades eternas.

El único remedio para los pecados y dolores de los hombres es Cristo.

 Únicamente el Evangelio de su gracia puede curar los males que azotan a la sociedad... Solamente él da un nuevo corazón de amor en lugar del corazón egoísta de pecado.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 233-235. 


La bondadosa invitación.

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28. 

Cristo trataba de enseñar a sus discípulos la verdad de que en el reino de Dios no hay fronteras nacionales, ni castas, ni aristocracia; que ellos debían ir a todas las naciones, llevándoles el mensaje del amor del Salvador.—Los Hechos de los Apóstoles, 17.

Cristo derribó la muralla de separación, el amor propio, y el prejuicio divisor del nacionalismo egoísta; enseñó a amar a toda la familia humana...Nos enseña a considerar a cada alma necesitada como nuestro prójimo y al mundo como nuestro campo. 

Así como los rayos del sol penetran hasta las partes más remotas del mundo, Dios quiere que el Evangelio llegue a toda alma en la tierra.—El Discurso Maestro de Jesucristo, 40, 42. 

En todo el mundo, hay hombres y mujeres que miran fijamente al cielo. 

Oraciones, lágrimas e interrogaciones brotan de las almas anhelosas de luz en súplica de gracia y de la recepción del Espíritu Santo.Muchos están en el umbral del reino esperando únicamente ser incorporados a él.

En la comisión dada a los primeros discípulos, se hallan incluidos los creyentes de todas las edades. Todo el que aceptó el Evangelio, recibió una verdad sagrada para impartirla al mundo. 

El pueblo fiel de Dios fue siempre constituido por misioneros activos, que consagraban sus recursos al honor de su nombre y usaban sabiamente sus talentos en su servicio.

Todo el que ha recibido a Cristo está llamado a trabajar por la salvación de sus prójimos.“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven”.Apocalipsis 22:17. 

A toda la iglesia incumbe el deber de dar esta invitación. Todo el que la ha oído ha de hacer repercutir este mensaje por valles y montes: “Ven”.

Largo tiempo ha esperado Dios que el espíritu de servicio se posesione de la iglesia entera, de suerte que cada miembro trabaje por él según su capacidad.—Los Hechos de los Apóstoles, 89-91. MGD 26.7


Sólo para pecadores.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres.Tito 2:11. 

Al desobedecer los mandamientos de Dios, el hombre cayó bajo la condenación de su ley. Para hacer frente a esta caída debió manifestarse la gracia de Dios en favor de los pecadores.

Nunca hubiéramos aprendido el significado de esta palabra “gracia” si no hubiéramos caído.Dios ama a los inmaculados ángeles, que están a su servicio y son obedientes a todos sus mandamientos; pero no les otorga su gracia.

 Esos seres celestiales no tienen el más mínimo conocimiento de la gracia; nunca la han necesitado, porque nunca han pecado. La gracia es un atributo de Dios manifestado en favor de seres humanos indignos. No la buscamos; fue enviada para que nos buscara. 

Dios se goza en conceder su gracia a todo aquel que la anhela intensamente. Se allega a todos en términos de misericordia, no porque seamos dignos, sino porque somos totalmente indignos. 

Nuestra necesidad es el requisito que nos asegura que recibiremos este don. 

Pero Dios no usa su gracia para anular su ley o para reemplazarla.

 La gracia de Dios y la ley de su reino están en perfecta armonía; caminan de la mano. Su gracia nos capacita para acercarnos a él por fe. 

Al recibirla y al permitir que obre en nuestras vidas, damos testimonio de la vigencia de la ley; ensalzamos la ley y la honramos al practicar sus principios por medio del poder de la gracia de Cristo; y al rendir una obediencia pura y de todo corazón a la ley de Dios, damos testimonio del poder de la redención ante el universo del cielo y frente a un mundo apóstata.

Dios no nos ama porque le hayamos amado primero; sino que, “siendo aún pecadores” (Romanos 5:8) Cristo murió por nosotros, estableciendo plena y abundante provisión para nuestra redención.

 Aunque hayamos merecido el desagrado y la condenación de Dios por nuestra desobediencia, él no nos ha olvidado; no nos ha abandonado para que enfrentemos el poder del enemigo basándonos en nuestras propias y limitadas fuerzas. 

Los ángeles del cielo libran nuestras batallas; y al cooperar con ellos nos es posible triunfar sobre los poderes del mal. 1896. MGD 10.4


Sin excusa.

Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. 1 Timoteo 6:10. 

¡Cuán tiernamente obró el Salvador con aquel que había de entregarle! En sus enseñanzas, Jesús se espaciaba en los principios de la benevolencia que herían la misma raíz de la avaricia.

 Presentó a Judas el odioso carácter de la codicia, y más de una vez el discípulo se dio cuenta de que su carácter había sido pintado y su pecado señalado; pero no quería confesar ni abandonar su iniquidad. Se creía suficiente de por sí mismo, y en vez de resistir la tentación continuó practicando sus fraudes.

Ninguna reprimenda viva por su avaricia le dirigió Jesús, sino que con paciencia divina soportó a ese hombre que estaba en error, al par que le daba evidencia de que leía en su corazón como en un libro abierto. 

Le presentó los más altos incentivos para hacer lo bueno, y al rechazar la luz del Cielo, Judas quedaría sin excusa.—El Deseado de Todas las Gentes, 261, 262.

Satanás está jugando el juego de la vida para apoderarse de cada alma. Sabe que la simpatía práctica es una prueba de la pureza y de la abnegación del corazón y hará todo esfuerzo posible para cerrar nuestro corazón a las necesidades ajenas... Introducirá muchas cosas para impedir la impresión del amor y la simpatía. 

Así fue como arruinó a Judas. Este se dedicaba constantemente a hacer planes para beneficiarse a sí mismo. En esto representa a una gran clase de los que profesan ser cristianos hoy. Por lo tanto necesitamos estudiar su caso. Estamos tan cerca de Cristo como él lo estaba. 

Sin embargo, si, como sucedió con Judas, la asociación con Cristo no nos hace uno con él, si no cultiva dentro de nuestro corazón una simpatía sincera hacia aquellos por quienes Cristo dio su vida, corremos como Judas el peligro de quedar separados de Cristo.

Necesitamos protegernos contra la primera desviación de la justicia; una transgresión, una negligencia en cuanto a manifestar el espíritu de Cristo, abren el camino a otra y aún otra, hasta que la mente queda dominada por los principios del enemigo.

 Si se cultiva un espíritu de egoísmo, llega a ser una pasión devoradora que nada sino el poder de Cristo puede subyugar. Joyas de los Testimonios 2:502, 503.* CV 286.4



Con todo el corazón.

Jehová tu Dios te manda hoy que-cumplas estos estatutos y decretos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu corazón, y con toda tu alma.Deuteronomio 26:16.

En el pacto de Dios con su pueblo en la antigüedad, se dieron instrucciones para el fiel reconocimiento de las maravillosas obras de gracia que él había hecho por ellos.Dios libró a su pueblo, Israel, de la esclavitud de Egipto.

 Los trajo a su propia tierra, y les dio una buena herencia y lugares seguros para morar. Solicitó de ellos que reconocieran sus obras maravillosas. Las primicias de la tierra debían ser consagradas a Dios y devueltas a él como una ofrenda de gratitud, en reconocimiento de su bondad hacia ellos.

Estas instrucciones, que Dios le ha dado a su pueblo, expresan los principios de la ley del reino de Dios, y son específicas, de modo que las mentes del pueblo no queden ni en la ignorancia ni en la incertidumbre. 

Estas escrituras presentan una obligación permanente para todos aquellos a quienes Dios ha bendecido con vida y salud y privilegios en las cosas temporales y espirituales. El mensaje no se ha debilitado con el transcurso del tiempo.

 Los requerimientos de Dios son tan justos y obligatorios ahora, tan frescos en su importancia, como son frescos y permanentes los dones de Dios.

Para evitar que alguien olvide estas importantes instrucciones, Cristo las repitió con su propia voz.

 Llama a sus seguidores a una vida de consagración y abnegación. Dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. Mateo 16:24.Esto significa exactamente lo que dice. 

Solamente mediante la abnegación y el sacrificio propio podemos poner de manifiesto que somos verdaderos discípulos de Cristo. 

Cristo consideraba esencial recordar a su pueblo que la obediencia a los mandamientos de Dios es para su bien presente y futuro. La obediencia trae bendición; la desobediencia, maldición. 

Además de ello, cuando el Señor favorece a su pueblo de una manera especial, lo exhorta a reconocer públicamente su bondad. De este modo su nombre será glorificado; porque tal reconocimiento es un testimonio de que sus palabras son fieles y verdaderas.—Manuscrito 67, 1907. MGD 149.5


Dolor con esperanza.

Tampoco hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 1 Tesalonicenses 4:13. 

“A los atribulados quiero decirles: consolaos en la esperanza de la mañana de la resurrección. 

Las aguas que habéis bebido son tan amargas a vuestro paladar como eran las aguas de Mara para los hijos de Israel cuando viajaban por el desierto, pero Jesús puede endulzarlas con su amor.

“Dios ha provisto un bálsamo para cada herida. Hay bálsamo en Galaad, hay un Médico allá.¿No estudiaréis como nunca antes las Escrituras? Buscad al Señor pidiéndole sabiduría en cada emergencia. 

En cada prueba rogad a Jesús que os muestre un camino a través de vuestras dificultades; entonces vuestros ojos serán abiertos para ver el remedio y para aplicar en vuestro caso las promesas sanadoras que se registran en su Palabra. De este modo el enemigo no podrá conduciros al desaliento y la incredulidad; en cambio tendréis fe, esperanza y valor en el Señor. 

El Espíritu Santo os dará claro discernimiento para ver y apropiaros de cada bendición que obrará como un antídoto para el dolor, como una rama sanadora para cada sorbo amargo que es acercado a vuestros labios. 

Cada sorbo amargo se mezclará con el amor de Jesús y en vez de lamentaros con amargura comprenderéis que el amor y la gracia de Jesús están de tal manera mezclados con el dolor que éste se ha transformado en gozo santificado, sumiso y glorioso.

Cuando nos vemos obligados a beber de las aguas amargas apartémonos de lo amargo y contemplemos lo precioso y brillante.”—Selected Messages . FV 188.3


Vivamos la nueva vida.

Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. Mateo 7:12. 



Cristo vino a enseñarnos no solamente lo que debemos saber y creer, sino también lo que debemos hacer al relacionarnos con Dios y nuestro prójimo. 

La regla de oro de la justicia requiere que hagamos con los demás lo que quisiéramos que nos hicieran a nosotros: “Han sido adquiridos con la sangre del Salvador; han sido comprados por precio”. 

En toda nuestra relación con nuestros prójimos, ya sean creyentes o no, debemos tratarlos como Cristo los trataría en nuestro lugar. Si es para nuestro bien presente y eterno obedecer la ley de Dios, será para su bien presente y eterno que lo hagan también. 

Nuestra meta más alta debe consistir en que seamos para ellos obreros médico misioneros de acuerdo con la orden de Cristo.

Todos los que entren por las puertas de perla en la ciudad de Dios, deberán haber manifestado a Cristo en todas sus actividades. Esto es lo que los convierte en mensajeros de Cristo, en sus testigos. 

Deben dar un testimonio claro y definido contra todo mal proceder, y señalar al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El da poder, a todos los que recibe, de ser hijos de Dios.

La regeneración es la única senda por medio de la cual podemos llegar a la ciudad santa. Es angosta, y estrecha la puerta de entrada, pero por ella debemos guiar a hombres, mujeres y niños, enseñándoles que para ser salvos deben tener un nuevo corazón y un nuevo espíritu. 

Los antiguos rasgos de carácter hereditarios deben ser vencidos. Los deseos naturales del alma deben cambiar. Se debe renunciar a todo engaño, toda falsificación y toda maledicencia. 

Hay que vivir una vida nueva, que hace de hombres y mujeres seres semejantes a Cristo. Debemos nadar, por así decirlo, contra la corriente del mal. 

El camino que conduce al cielo es angosto, cercado por la ley divina de Jehová. Los que lo siguen deben negarse constantemente a sí mismos.Deben obedecer las enseñanzas de Cristo... 

No confiemos en el hombre, sino en Jesucristo, que murió para que pudiéramos obtener justicia.


La inmutable y eterna ley de Dios.

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. Mateo 5:17, 18. 


Si la obra de Satanás hubiera tenido éxito en el cielo, la ley de Dios habría sido cambiada, pero eso no podía ocurrir, porque su ley era una copia de su carácter.Si hubiera sido posible realizar algún cambio en la ley de Dios, habría sido hecho allá y en esa ocasión, y así se habría evitado la rebelión en el cielo. 

Pero como no fue cambiada para satisfacer el pedido de Satanás, él... perdió su encumbrada y santa posición en las cortes celestiales. 

Después de su caída, obró en las mentes de Adán y Eva y los indujo a ser desleales... Ahora bien, si la ley de Dios hubiera podido ser cambiada y alterada para servir al hombre en su condición caída, entonces Adán habría sido perdonado y mantenido en su hogar edénico; pero el castigo de la transgresión era la muerte, y así Cristo se convirtió en el sustituto y la garantía del hombre.

 Si la ley de Dios se hubiera podido cambiar, lo habría sido para retener a Cristo en el cielo y evitar el inmenso sacrificio realizado para salvar a la humanidad perdida. 

Pero no, la ley de Dios es inmutable en su carácter y, por lo tanto, Cristo se entregó como sacrificio en favor de la humanidad caída, y Adán perdió el Edén y fue puesto a prueba con toda su posteridad.

Si la ley de Dios hubiera sido cambiada en uno solo de sus preceptos después de la expulsión de Satanás, él hubiera conseguido en la tierra después de su caída aquello que no pudo obtener en el cielo antes de ella.

Habría recibido todo lo que había pedido. Sabemos que no ocurrió... La ley... permanece inmutable como el trono de Dios, y la salvación de cada alma queda decidida por la obediencia o la desobediencia.

Jesús llevó la cruz de la abnegación y el sacrificio por amor a nosotros, para que tengamos vida. AFC 288.1


Una lucha portentosa.


Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.Hechos 5:29. 



Una gran crisis aguarda al pueblo de Dios. Una crisis aguarda al mundo. La lucha más portentosa de todas las edades está por producirse.Ha llegado a ser de interés e importancia nacional la cuestión de imponer la observancia del domingo. 

Bien sabemos cuál será el resultado de este movimiento. ¿Estamos listos para la crisis?¿Hemos cumplido fielmente el deber que Dios nos ha confiado, de advertir al pueblo acerca del peligro que le espera? .

Son muchos los que nunca han comprendido las obligaciones que impone el día de reposo bíblico ni el fundamento falso sobre el cual descansa la institución del domingo.

 Cualquier movimiento en favor de la legislación religiosa, es realmente una concesión al papado, que durante tantos siglos ha guerreado constantemente contra la libertad de conciencia. La observancia del domingo debe su existencia como supuesta institución cristiana al “misterio de iniquidad”; y su imposición será un reconocimiento virtual de los principios que constituyen la misma piedra angular del romanismo. 

Cuando nuestra nación abjure de tal manera de los principios de su gobierno que promulgue una ley dominical, en este acto el protestantismo dará la mano al papismo; y con ello recobrará vida la tiranía que durante largo tiempo ha estado aguardando ávidamente su oportunidad de resurgir en activo despotismo.

Si por la legislación el papismo y sus principios vuelven a tener poder, se volverán a encender los fuegos de la persecución contra aquellos que no sacrifiquen su conciencia y la verdad en deferencia a los errores populares. Este mal está a punto de producirse. 

Cuando Dios nos ha dado una luz que revela los peligros que nos esperan, ¿cómo podemos ser inocentes a sus ojos si no hacemos todo esfuerzo posible para presentarla a la gente?¿Podemos permitir que arrostre sin advertencia esta tremenda crisis? .

Cuando las leyes de los gobernantes terrenales se opongan a las leyes del Gobernante supremo del universo, entonces le serán fieles los que son leales súbditos de Dios.4 MSV76 129.6