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Permitamos que Dios gobierne

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Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda. Salmos 127:1   “Dios ... deseaba que la tierra se llenara de gozo y paz. Creó al hombre para la felicidad, y anhela llenar el corazón humano con la paz del cielo.Desea que las familias terrenales sean un símbolo de la gran familia celestial.” “El hogar debiera ser todo lo que la palabra implica. Debiera ser un pequeño cielo en la tierra, un lugar donde los afectos se cultiven en vez de reprimirse diligentemente.Cultívense el amor, la simpatía y la verdadera cortesía mutua. De ello depende nuestra felicidad.” “Que vuestro hogar sea tal que Cristo pueda entrar en él como huésped permanente. El hogar donde los miembros son cristianos bondadosos y corteses ejerce una influencia de gran alcance para el bien.... Los ángeles del cielo visitan a menudo el hogar donde la voluntad de Dios impera. Bajo el poder de la gracia divina tal hogar llega a ser un sitio de ref...

Preciosa para el corazón de Dios

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¿Olvidárase la mujer de lo que parió, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas te tengo esculpida: delante de mí están siempre tus muros. Isaías 49:15, 16. “La iglesia de Cristo es muy preciosa a sus ojos. Es el cofre que contiene sus joyas, el redil que encierra su rebaño.” “Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Es el precio de su sangre. El divino Hijo de Dios camina entre los siete candelabros de oro. Jesús mismo suministra el aceite para estas lámparas encendidas. El enciende la llama. ‘En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.’ Juan 1:4. Ningún candelabro, ninguna iglesia, tiene luz propia. Toda su luz emana de Cristo. El Señor Dios todopoderoso y el Cordero constituyen su luz.” “Puede parecer a veces que el Señor olvidó los peligros de su iglesia y el daño que le han hecho sus enemigos. Pero Dios no olvidó.  Nada hay en este mundo que su corazón aprecie m...

La sabiduría y el amor de Dios revelados en la naturaleza

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 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Génesis 1:28.    La santa pareja miraba la naturaleza como un cuadro de hermosura sin par. La tierra de color marrón estaba vestida con una alfombra de animado verdor, diversificado con una variedad interminable de flores que se propagaban por sí solas y se perpetuaban. Arbustos, flores y vides trepadoras regalaban los sentidos con su belleza y fragancia.    Las muchas variedades de árboles elevados estaban cargadas con frutos de toda clase, y de sabor delicioso, adaptados para complacer el paladar y satisfacer las necesidades de la feliz pareja. Dios proporcionó ese hogar del Edén para nuestros primeros padres, dándoles evidencias inequívocas del gran amor y cuidado que tenía por ellos.  Adán fue coronado rey en el Edén. Se le dio dominio sobre toda cos...

Fortaleza en las pruebas

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Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata. Salmos 66:10.  Un carácter que no ha sido probado no es digno de confianza. Debemos ser probados mediante la tentación para aprender a buscar la sabiduría de Dios, y a escapar al refugio en tiempo de angustia. Únicamente el que busca la gracia de Dios podrá resistir con éxito la tentación. Como seres individuales, estamos como nuestros padres frente a frente con muchas tentaciones que acosan la mente y el corazón.  *Todo el cielo observa con intenso interés para ver si acaso miraremos a Jesús y nos someteremos a su voluntad, o si en la tentación seguiremos las inclinaciones del corazón natural y las incitaciones del maligno*—The Youth’s Instructor, 26 de septiembre de 1895.  Los que están confusos a causa de la tentación, acudan a Dios en oración... Perseverad en oración, y velad sin dudar, y el Espíritu Santo obrará en el instrumento humano, sometiendo el corazón y la mente a los principios correctos....

Exaltad la ley de Dios

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Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón. Job 22:22. Todo en la naturaleza, desde la diminuta partícula que baila en un rayo de sol hasta los astros en los cielos, todo está sometido a leyes. De la obediencia a estas leyes dependen el orden y la armonía del mundo natural. Es decir que grandes principios de justicia gobiernan la vida de todos los seres inteligentes, y de la conformidad a estos principios depende el bienestar del universo. Antes que se creara la tierra, la ley de Dios existía. Los ángeles se rigen por sus principios y, para que este mundo esté en armonía con el cielo, el hombre también debe obedecer los estatutos divinos. Cristo dio a conocer al hombre en el Edén los preceptos de la ley, “cuando las estrellas del alba alababan, y se regocijaban todos los hijos de Dios”. Job 38:7. La misión de Cristo en la tierra no fue abrogar la ley, sino hacer volver a los hombres por su gracia a la obediencia a sus preceptos. Su misión era “magnificar la ley y en...

Los sofismas de Satanás

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 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 1 Corintios 2:14.  Todo lo que las mentes de los principales hombres de ciencia puedan elucubrar sin Cristo, la luz del mundo, es como la paja comparada con el trigo. A Jesús le duele que tan pocos comprendan la ciencia de la unión con él. Las mentes que no están dirigidas por Dios no pueden entender la ciencia de la redención. El misterio de la piedad sólo se encuentra en el alma creyente desprovista del yo. El mayor en el reino de los cielos es el que está dispuesto a aprender como un niño.  Se consideraba que el conocimiento y la educación de Nicodemo eran grandes y profundos, pero Cristo le mostró que no valían nada a la vista de Dios: Tenía que nacer de nuevo. Debía recibir nuevas ideas y entender que Dios se encuentra en toda verdadera ciencia. El Señor no sólo espera que los hombres hagan lo mejor...

Para atraernos a Dios

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Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Jeremías 31:3   El Señor de la vida y la gloria vistió su divinidad de humanidad para mostrar al hombre que Dios, mediante el don de Cristo, quiere unirnos con él. Sin estar en comunión con Dios, a nadie le es posible ser feliz. El hombre caído ha de aprender que nuestro Padre celestial no puede estar satisfecho hasta que su amor circunde al pecador arrepentido, transformado por los méritos del inmaculado Cordero de Dios.   A este fin tiende la obra de todos los seres celestiales. Tienen que trabajar, bajo las órdenes de su General, para la restauración de aquellos que por la transgresión se han separado de su Padre celestial. Se ha ideado un plan por el cual se revelarán al mundo la maravillosa gracia y el amor infinito de Cristo. El amor de Dios se revela en el precio infinito pagado por el Hijo de Dios para el rescate del hombre. Este glorioso plan de redención es amplio en sus provisiones para salvar al ...