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El joven rico y el precio de seguir a Jesús

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  1. El encuentro entre Jesús y el hombre rico En el Evangelio de Mateo 19:16-22 encontramos la historia de un hombre rico que se acercó a Jesús con una pregunta trascendental: «Maestro, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?» (Mateo 19:16). A primera vista, parecía un hombre ejemplar. Tenía riquezas, conocía los mandamientos y deseaba alcanzar la vida eterna. Sin embargo, cuando Jesús le pidió que vendiera sus posesiones, las repartiera entre los pobres y lo siguiera, el hombre se marchó triste, porque tenía muchas posesiones. Este relato nos confronta con una de las grandes preguntas de la vida espiritual: ¿Estamos verdaderamente dispuestos a seguir a Jesús cuando hacerlo implica renunciar a aquello que más valoramos?  El problema de aquel hombre no era simplemente poseer riquezas, sino permitir que estas ocuparan un lugar en su corazón que solamente le correspondía a Dios. 2. La interpretación desde la doctrina adventista Desde la perspectiva de la Iglesia Advent...

Los egipcios sabrán que yo soy el Señor

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  «Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así» (Éxodo 14: 4). Dios se revela al ser humano de manera continua. Su propósito al revelarse es para salvación, y a través de la historia puedes observar cómo el Señor busca intencionalmente a sus hijos para que lo reconozcan como el Dios verdadero. Muchas veces, el corazón del hombre accede al tierno llamado de Dios, mas otras veces lo rechaza. El Faraón y su ejército tenían una batalla en sus mentes, no para reconocer a Dios, sino para derrotarlo.  Era imposible para ellos reconocer a un Dios de esclavos por encima de sus muchos y poderosos dioses. El pueblo de Israel se encontraba en una encrucijada. Frente a ellos estaba el mar Rojo y atrás el poderoso ejército de Egipto, ¿con qué pelear? No tenían espadas o armas y en sus manos había masa leudada para alimentarse en el camino, callados para arriar a s...

Saúl, David y Goliat: cuando tener la corona no significa estar preparado para la batalla

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    Saúl había sido elegido para gobernar a Israel. Tenía la corona, la autoridad y un ejército bajo su mando. Humanamente, parecía reunir las condiciones necesarias para dirigir al pueblo. Sin embargo, cuando apareció Goliat y desafió públicamente a Israel, ocurrió algo revelador: el rey que debía conducir al pueblo tuvo miedo. La historia de Saúl muestra que ser elegido para una responsabilidad no garantiza permanecer preparado para cumplirla. Dios le había dado una oportunidad extraordinaria, pero sus decisiones fueron debilitando aquello que debía sostener su liderazgo: su dependencia de Dios. Antes de Goliat ya habían ocurrido hechos que explican lo que vemos en el campo de batalla. Saúl había comenzado a actuar según su propio criterio. En 1 Samuel 13 se adelantó a Samuel y ofreció el sacrificio sin esperar como se le había indicado. Más tarde, en 1 Samuel 15, desobedeció las instrucciones recibidas respecto de Amalec. Entonces Samuel le anunció: “Jehová ha rasgado hoy d...

Herido fue por nuestras rebeliones

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“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”. Isaías 53:5.CT 281.1 El Señor tiene un conflicto con los habitantes de este mundo.Satanás se ha presentado bajo el disfraz de un ángel de luz y bajo sus indicaciones la mayoría de los cristianos han doblado sus rodillas en los templos paganos ofreciendo adoración a un dios no conocido. La familia humana quebrantó la ley de Dios y desafió su voluntad. Esta ley revela al mundo los atributos del carácter divino y nada ha de ser alterado en ella con el fin de alcanzar a la humanidad en su condición caída. Además Dios les ha dado a los hombres y a las mujeres de hoy evidencias inconfundibles de su amor por ellos y que la justicia es el fundamento de su trono y la evidencia de su amor. El Señor cargó con la penalidad de la transgresión la cual recayó en un Sustituto que no es otro que el unigénito Hijo de Dios.  Dios no podía abolir su ...

La promesa de la venida de Jesús

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  Texto principal: Juan 14:1-3 “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí... vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” Una de las promesas más hermosas que encontramos en la Biblia es la promesa del regreso de Jesús. Antes de separarse de sus discípulos, Cristo les habló palabras de esperanza. Sabía que enfrentarían dificultades, tristeza y momentos de incertidumbre; por eso les dijo: “No se turbe vuestro corazón” . Jesús no solamente prometió estar con sus seguidores espiritualmente. También afirmó claramente: “Vendré otra vez” (Juan 14:3). Esta promesa nos recuerda que nuestra esperanza no termina en las circunstancias de este mundo. Una promesa segura Después de que Jesús ascendió al cielo, los discípulos quedaron mirando hacia arriba. Entonces dos ángeles les dijeron:  “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11). La expresión...

Hijo vuelve a casa

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  La parábola del hijo pródigo, registrada en Lucas 15:11-32, es una de las enseñanzas más hermosas de Jesús acerca del carácter de Dios. Aunque normalmente recordamos la historia por el hijo que abandona su hogar, en realidad el centro de la parábola es el amor del padre: un amor que respeta la libertad, espera con paciencia y recibe con alegría al que decide regresar. El hijo menor pidió su herencia y se marchó lejos de su padre. Quería vivir según sus propios deseos, creyendo que lejos de casa encontraría verdadera libertad. Sin embargo, terminó perdiendo sus bienes y experimentando las consecuencias de sus decisiones. Su historia nos recuerda algo importante: Dios nos creó con libertad de elección. Él no nos obliga a permanecer a su lado. Podemos alejarnos, pero alejarnos de Dios también significa apartarnos de la fuente de la vida, la paz y el verdadero propósito. En medio de su situación, el joven reconoció lo que había hecho y decidió regresar. Ese momento representa el arre...

Gracia, amor y comunión

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  «Solo la gracia de Jesucristo puede transformar un corazón de piedra en uno de carne y hacerlo vivir para Dios. Los hombres no tienen poder para justificar el alma ni santificar el corazón. La enfermedad moral solo puede ser sanada por el poder del gran Médico. El don más elevado del cielo, el Unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad, es el único capaz de redimir a los perdidos» (Elena de White, «The Fullness of Christ’s Grace», Signs of the Times, 2 de mayo de 1892). «“Dios es amor”. Su naturaleza y su ley son amor. Lo han sido siempre, y lo serán para siempre. “El Alto y Sublime, el que habita la eternidad”, cuyos “caminos son eternos”, no cambia. En él “no hay mudanza, ni sombra de variación”. [...] Cada manifestación del poder creador es una expresión del amor infinito. La soberanía de Dios encierra plenitud de bendiciones para todos los seres creados. »La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la...