Entradas

La “licantropía” de Nabucodonosor

Imagen
  La experiencia de Nabucodonosor, relatada en Daniel 4, es mucho más que la historia de un rey que perdió temporalmente la razón. Desde una perspectiva bíblica y en armonía con la comprensión cristiana, este capítulo nos presenta una profunda lección acerca del orgullo, la soberanía de Dios, el arrepentimiento y la restauración del ser humano. Nabucodonosor era uno de los gobernantes más poderosos de su época. Babilonia había alcanzado esplendor, riqueza y grandeza bajo su gobierno. Sin embargo, el gran problema del rey no estaba en poseer poder, sino en olvidar de dónde procedían sus oportunidades y atribuirse a sí mismo toda la gloria. La Biblia registra sus palabras: “¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?” (Daniel 4:30). En ese momento se manifestó claramente el orgullo que dominaba su corazón. Pero Dios ya le había advertido. Mediante el sueño del gran árbol y la interpretación dada por Daniel, el ...

La historia de Job

Imagen
  Hubo en la tierra de Uz un hombre llamado Job ; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios y apartado del mal. Job 1:1   Job, era un hombre profundamente obediente a su Dios. En su historia nos damos cuenta el poder de la resiliencia, Job, perdió todo en un momento no de manera paulatina, sin embargo, el no se alejo de su fe, sino al contrario en esos momentos de gran angustia y dolor emocional siguió confiando en su Creador. Dime, ¿ has experimentado momentos de gran perplejidad que parecía que no el dolor no iba pasar? ¿Cual ha sido tu actitud? ¿confiar en el Señor o alejarte de él y aún darle la culpa de tu malas decisiones? En el caso de Job, el era perfecto a los ojos de Dios, la Biblia declara que fue tentado por parte de Satanás, éste expresó que Job no servía de balde a Dios, por eso permitió que su fe fuera probara. Empezó perdiendo a sus hijos, después perdió a la gran mayoría de sus animales y por ultimo su salud fue tocada, el padeció lepra, su esp...

Permitamos que Dios gobierne

Imagen
Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda. Salmos 127:1   “Dios ... deseaba que la tierra se llenara de gozo y paz. Creó al hombre para la felicidad, y anhela llenar el corazón humano con la paz del cielo.Desea que las familias terrenales sean un símbolo de la gran familia celestial.” “El hogar debiera ser todo lo que la palabra implica. Debiera ser un pequeño cielo en la tierra, un lugar donde los afectos se cultiven en vez de reprimirse diligentemente.Cultívense el amor, la simpatía y la verdadera cortesía mutua. De ello depende nuestra felicidad.” “Que vuestro hogar sea tal que Cristo pueda entrar en él como huésped permanente. El hogar donde los miembros son cristianos bondadosos y corteses ejerce una influencia de gran alcance para el bien.... Los ángeles del cielo visitan a menudo el hogar donde la voluntad de Dios impera. Bajo el poder de la gracia divina tal hogar llega a ser un sitio de ref...

Preciosa para el corazón de Dios

Imagen
¿Olvidárase la mujer de lo que parió, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas te tengo esculpida: delante de mí están siempre tus muros. Isaías 49:15, 16. “La iglesia de Cristo es muy preciosa a sus ojos. Es el cofre que contiene sus joyas, el redil que encierra su rebaño.” “Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Es el precio de su sangre. El divino Hijo de Dios camina entre los siete candelabros de oro. Jesús mismo suministra el aceite para estas lámparas encendidas. El enciende la llama. ‘En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.’ Juan 1:4. Ningún candelabro, ninguna iglesia, tiene luz propia. Toda su luz emana de Cristo. El Señor Dios todopoderoso y el Cordero constituyen su luz.” “Puede parecer a veces que el Señor olvidó los peligros de su iglesia y el daño que le han hecho sus enemigos. Pero Dios no olvidó.  Nada hay en este mundo que su corazón aprecie m...