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Pureza y sinceridad

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Nuestra conciencia debe ser purificada de obras muertas a fin de servir al Dios viviente. La santificación significa amor perfecto, obediencia perfecta, conformidad plena con la voluntad de Dios. Si nuestras vidas están en armonía con la vida de Dios, si nuestras vidas son semejantes a la vida de Cristo mediante la santificación de la mente, el alma y el cuerpo, nuestro ejemplo tendrá una influencia poderosa sobre el mundo. No somos perfectos, pero es nuestro privilegio separarnos de los enredos con el yo y el pecado, y avanzar hacia la perfección. Al alcance de todo aquel que tiene fe verdadera hay grandes posibilidades, logros elevados y santos. ¿No ungiremos nuestros ojos con el colirio celestial a fin de poder discernir las cosas maravillosas colocadas delante de nosotros? ¿Por qué no avanzamos hacia adelante y hacia arriba, con fervorosa perseverancia, cumpliendo esta oración del Señor, a fin de alcanzar la norma de la santidad? Al Señor no le agrada vernos espiritualmente débiles...

Mucha fe, mucha paz!

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¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! Salmos 31:19.  Cuanto más nuestra fe se aferre de Cristo con una perfecta confianza, tanto más paz disfrutaremos. La fe aumentará con el ejercicio. La regla de Dios es: Un día nada más. Día a día, realizad el trabajo diario como si tuvierais conciencia de que estáis obrando ante la vista de los ángeles, querubines y serafines, Dios y Cristo.  “Hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres”. 1 Corintios 4:9. “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”. Mateo 6:11. “Y como tus días serán tus fuerzas”. Deuteronomio 33:25. “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe”. Hebreos 12:2. Viviendo así, el Espíritu ayuda nuestra memoria, santifica cada facultad y nos recuerda nuestra dependencia constante del cuidado de nuestro Padre celestial. Entonces se disciernen las tentaciones de Satanás y se res...

La “licantropía” de Nabucodonosor

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  La experiencia de Nabucodonosor, relatada en Daniel 4, es mucho más que la historia de un rey que perdió temporalmente la razón. Desde una perspectiva bíblica y en armonía con la comprensión cristiana, este capítulo nos presenta una profunda lección acerca del orgullo, la soberanía de Dios, el arrepentimiento y la restauración del ser humano. Nabucodonosor era uno de los gobernantes más poderosos de su época. Babilonia había alcanzado esplendor, riqueza y grandeza bajo su gobierno. Sin embargo, el gran problema del rey no estaba en poseer poder, sino en olvidar de dónde procedían sus oportunidades y atribuirse a sí mismo toda la gloria. La Biblia registra sus palabras: “¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?” (Daniel 4:30). En ese momento se manifestó claramente el orgullo que dominaba su corazón. Pero Dios ya le había advertido. Mediante el sueño del gran árbol y la interpretación dada por Daniel, el ...

La historia de Job

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  Hubo en la tierra de Uz un hombre llamado Job ; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios y apartado del mal. Job 1:1   Job, era un hombre profundamente obediente a su Dios. En su historia nos damos cuenta el poder de la resiliencia, Job, perdió todo en un momento no de manera paulatina, sin embargo, el no se alejo de su fe, sino al contrario en esos momentos de gran angustia y dolor emocional siguió confiando en su Creador. Dime, ¿ has experimentado momentos de gran perplejidad que parecía que no el dolor no iba pasar? ¿Cual ha sido tu actitud? ¿confiar en el Señor o alejarte de él y aún darle la culpa de tu malas decisiones? En el caso de Job, el era perfecto a los ojos de Dios, la Biblia declara que fue tentado por parte de Satanás, éste expresó que Job no servía de balde a Dios, por eso permitió que su fe fuera probara. Empezó perdiendo a sus hijos, después perdió a la gran mayoría de sus animales y por ultimo su salud fue tocada, el padeció lepra, su esp...