El tesoro escondido de Jesús: tú eres precioso para Dios
“Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” — Jeremías 31:3 Cuando escuchamos la palabra tesoro , normalmente pensamos en algo que una persona busca porque posee un enorme valor. Jesús utilizó precisamente esta imagen cuando habló del reino de los cielos: “Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo...” Mateo 13:44 Pero ¿qué sucedería si contempláramos esta parábola desde otra perspectiva? ¿Y si el tesoro fueras tú? ¿Y si ese tesoro representara a una humanidad perdida que, aunque estaba escondida bajo las consecuencias del pecado, jamás dejó de ser preciosa ante los ojos de Dios? Desde esta perspectiva, Jesús es quien busca, encuentra y entrega todo para recuperar su tesoro: el ser humano. Un tesoro escondido bajo el pecado La humanidad fue creada por Dios y para Dios. Sin embargo, el pecado dañó profundamente la relación entre el Creador y sus criaturas. El ser humano quedó perdido, separado de Dios y necesitado de salvaci...