El ejemplo de Enoc: un desafío presente.
“Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”. 2 Pedro 1:4. No fue más fácil para Enoc vivir una vida recta en sus días, que para nosotros vivirla en el momento presente. El mundo de su tiempo no era más favorable al crecimiento en la gracia y la santidad que el actual. Por medio de la oración y la comunión con Dios Enoc escapó de la corrupción que está en el mundo por la concupiscencia. Y fue su devoción por Dios que lo capacitó para la traslación. Vivimos en medio de los peligros de los últimos días, y debemos recibir nuestra fortaleza de la misma fuente, debemos caminar con Dios. Se requiere de nosotros que nos separemos del mundo. No podemos permanecer libres de su contaminación a menos que sigamos el ejemplo del fiel Enoc y caminemos con Dios. Pero cuántos son esclavos de la concupisce...