Seguridad eterna.

Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre. Zacarías 14:9

El gran plan de la redención dará por resultado el completo restablecimiento del favor de Dios para el mundo. Será restaurado todo lo que se perdió a causa del pecado.No sólo el hombre, sino también la tierra será redimida, para que sea la morada eterna de los obedientes.

Durante seis mil años, Satanás luchó por mantener la posesión de la tierra.Pero se cumplirá el propósito original de Dios al crearla. “Tomarán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre”. Daniel 7:18. 

“Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová”. Salmos 113:3.

Los sagrados estatutos que Satanás ha odiado y ha tratado de destruir, serán honrados en todo el universo inmaculado.

Por medio de la obra redentora de Cristo, el gobierno de Dios queda justificado. El Omnipotente es dado a conocer como el Dios de amor. 

Las acusaciones de Satanás quedan refutadas y su carácter desenmascarado. La rebelión no podrá nunca volverse a levantar. El pecado no podrá nunca volver a entrar en el universo. 

A través de las edades eternas, todos estarán seguros contra la apostasía. Por el sacrificio abnegado del amor, los habitantes de la tierra y del cielo quedarán ligados a su Creador con vínculos de unión indisoluble.

Donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia de Dios. La tierra misma, el campo que Satanás reclama como suyo, ha de quedar no sólo redimida, sino exaltada. Nuestro pequeño mundo, que es bajo la maldición del pecado la única mancha oscura de su gloriosa creación, será honrado por encima de todos los demás mundos en el universo de Dios. 

Aquí, donde el Hijo de Dios habitó en forma humana; donde el Rey de gloria vivió, sufrió y murió; aquí, cuando renueve todas las cosas, estará el tabernáculo de Dios con los hombres, “morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”.

Apocalipsis 21:3. Y a través de las edades sin fin, mientras los redimidos anden en la luz del Señor, lo alabarán por su Don inefable: Emmanuel: “Dios con nosotros”.
Ataviados con su perfección.

Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados. 1 Juan 2:28.

Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, no en sus pecados sino de sus pecados, y a santificarlos mediante la verdad; y para que él sea un Salvador perfecto para nosotros, debemos unirnos a él por medio de un acto personal de fe. Cristo nos ha elegido, nosotros lo hemos elegido, y mediante esta elección nos unimos a él, y en adelante vivimos no por nosotros, sino en el que murió por nosotros.

 Pero esta unión puede mantenerse únicamente por medio de una vigilia constante, para que no caigamos en tentación y hagamos una elección diferente, porque siempre estamos libres para elegir otro amo, si así lo deseamos. La unión con Cristo significa una decidida preferencia por él en cada acto y pensamiento de nuestra vida.

Debemos establecer una acérrima enemistad entre nuestra alma y nuestro enemigo; pero debemos abrir nuestro corazón al poder y la influencia del Espíritu Santo.Queremos que la oscuridad de Satanás sea rechazada, y que la luz del cielo fluya. Queremos tornarnos tan sensibles a las santas influencias, que el menor susurro de Jesús mueva nuestras almas.

Entonces nos deleitará hacer la voluntad de Dios, y Cristo nos manifestará ante Dios y los santos ángeles como los que estamos en él, y no se avergonzará de llamarnos hermanos. 

Pero no alardearemos de nuestra santidad. Al comprender mejor la infinita pureza de Cristo, sentiremos como Daniel cuando contempló la gloria del Señor, quien dijo: “Mi fuerza se cambió en desfallecimiento”. Daniel 10:8. 

No podemos decir: “Yo no tengo pecado”, hasta que este cuerpo vil sea cambiado y transformado a la semejanza de su cuerpo divino. Pero si procuramos constantemente seguir a Jesús, tenemos la bendita esperanza de estar ante el trono de Dios sin mancha ni arruga, completos en Cristo, ataviados con su justicia y perfección.


Mientras eres joven.

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. 1 Timoteo 4:12. 


[Timoteo] era apenas un muchacho cuando fue elegido por Dios como maestro; pero sus principios eran tan firmes por la educación correcta que había recibido, que se encontraba en condiciones de ocupar esa importante posición. Llevaba sus responsabilidades con mansedumbre cristiana. Era fiel, constante y sincero, y Pablo lo eligió como su compañero de trabajo y de viajes.

 Para que Timoteo no fuese objeto de desaires a causa de su juventud, Pablo le escribió: “Ninguno tenga en poco tu juventud”. Pudo hacer esto con seguridad porque Timoteo no tenía suficiencia propia, sino que buscaba continuamente consejo. 

Hay muchos jóvenes que obran por impulsos más bien que juiciosamente. Pero Timoteo consultaba a cada paso: “¿Es éste el camino del Señor?” 

No tenía talentos especialmente brillantes, pero consagraba todas sus habilidades al servicio de Dios y esto hacía valiosa su obra. El Señor encontró en él una mente que podía moldear y adaptar para la morada del Espíritu Santo. 

Dios usará a los jóvenes de hoy como usó a Timoteo si ellos se someten a su dirección. Es vuestro privilegio ser misioneros de Dios. 

Él os llama para trabajar por vuestros compañeros. Buscad a los que sabéis que están en peligro y por el amor de Cristo tratad de ayudarles. ¿Cómo conocerán al Salvador a menos que vean sus virtudes en sus seguidores?—The S.D.A. Bible Commentary 7:915.

La meta más elevada de nuestros jóvenes no debiera ser esforzarse tras algo novedoso. No había nada de esto en la mente y en la obra de Timoteo.Debieran tener en la mente que, en las manos del enemigo de todo bien, si sólo dependen del conocimiento, éste puede ser un poder para destruirlos. 

El que finalmente se convirtió en un rebelde era un ser muy inteligente que ocupaba una elevada posición entre la hueste angélica; más de una mente de prendas intelectuales superiores ha sido capturada y es conducida ahora por su poder. Los jóvenes debieran colocarse bajo las enseñanzas de las Santas Escrituras y entretejerlas en sus pensamientos diarios y en su vida práctica.

 Entonces poseerán los atributos considerados en las cortes celestiales como los más elevados.The Youth’s Instructor, 5 de mayo de 1898.*


Promesa de poder divino.

Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Hechos 1:8. 

En el día de Pentecostés, el Infinito se manifestó con poder a la iglesia.Mediante su Espíritu Santo, descendió de las alturas de los cielos como un poderoso viento al aposento donde estaban reunidos los discípulos. Palabras de arrepentimiento y confesión se mezclaban con cantos de alabanza por los pecados perdonados. 

Se oían expresiones de agradecimiento y profecía. Todo el cielo se inclinaba para contemplar y adorar la sabiduría de amor incomparable e incomprensible. 

Los apóstoles y discípulos estaban maravillados, y exclamaron: “¡Aquí hay amor!” Se apoderaron del don impartido. 

Sus corazones estaban llenos de una benevolencia tan plena, tan profunda, tan abarcante, que los impulsó hasta lo último de la tierra, testificando... Estaban llenos de un intenso anhelo por añadir a la iglesia a los que serían salvos.

Así como los discípulos salieron para proclamar el evangelio, llenos con el poder del Espíritu, también los siervos de Dios deben salir hoy. A nuestro alrededor hay campos blancos para la siega. Esos campos deben cosecharse.

 Debemos llevar la Palabra, llenos con un abnegado deseo de proclamar el mensaje de misericordia años que están en las tinieblas del error y la incredulidad.

El Señor Dios ha hecho la promesa eterna de proporcionar poder y gracia a todos los que están santificados mediante la obediencia a la verdad. 

Jesucristo, a quien se le dio todo el poder en el cielo y en la tierra, se une en simpatía con sus instrumentos, las almas sinceras que día a día participan del pan viviente “que descendió del cielo”. Juan 6:33

La iglesia en la tierra, unida con la iglesia en el cielo, puede realizar todas las cosas.


La gente verdaderamente convertida aspira a la perfección.

Sed, pues... perfectos, como vuestro Padre... es perfecto.Mateo 5:48. 

Significa mucho ser un cristiano consecuente. Significa caminar prudentemente ante Dios, avanzar hacia el blanco del premio de nuestra soberana vocación en Cristo. Significa llevar mucho fruto para la gloria del Padre, quien dio a su Hijo para que muriera por nosotros. Como hijos e hijas de Dios, los cristianos deben luchar para alcanzar el elevado ideal que se coloca ante ellos en el evangelio. No deben contentarse con nada menos que la perfección...—The Youth’s Instructor, 26 de septiembre de 1901. 

Hagamos de la sagrada Palabra de Dios nuestro tema de estudio, aplicando sus santos principios en nuestra vida.Andemos delante de Dios con mansedumbre y humildad, corrigiendo diariamente nuestras faltas.

No acaricien ningún sentimiento de altiva supremacía, considerándose mejor que los otros. “El que piensa estar firme, mire que no caiga”. 1 Corintios 10:12. Hallarán descanso y paz al someter su voluntad a la voluntad de Cristo. El amor de Cristo reinará entonces en el corazón, poniendo las motivaciones secretas de la acción bajo el dominio del Salvador. El aceite de la gracia de Cristo suavizará y subyugará el genio precipitado, fácilmente irritable. 

La comprensión de que los pecados fueron perdonados proporcionará esa paz que desafía toda comprensión. Habrá una seria lucha por vencer todo lo que se opone a la perfección cristiana. Desaparecerán todas las desavenencias. El que otrora criticaba a los que lo rodeaban, verá que existen en su propio carácter faltas mucho mayores. 

Hay quienes prestan atención a la verdad y se convencen de que han estado viviendo en oposición a Cristo. Se sienten condenados y se arrepienten de sus transgresiones. Confiando en los méritos de Cristo y poniendo por obra la verdadera fe en él, reciben el perdón del pecado. A medida que cesan de hacer el mal y aprenden a hacer el bien, crecen en la gracia y en el conocimiento de Dios. Ven que tienen que hacer sacrificios para separarse del mundo, y, después de calcular el costo, consideran todo como pérdida con tal de ganar a Cristo. Se han alistado en el ejército de Cristo. 

Tienen delante una guerra y la emprenden animosa y alegremente, luchando contra sus inclinaciones naturales y sus deseos egoístas, y sometiendo su voluntad a la voluntad de Cristo. Buscan diariamente al Señor para que les dé gracia para obedecerle, y son fortalecidos y ayudados. 

Esta es verdadera conversión. El que ha recibido un nuevo corazón, confía en la ayuda de Cristo con humilde y agradecida dependencia. Revela en su vida el fruto de la justicia. Antes se amaba a sí mismo. Se deleitaba en el placer mundanal. Ahora su ídolo ha sido destronado y Dios reina supremo.—Mensajes para los Jóvenes, 71, 72. 
 
Fortalecidos por el espíritu.

Que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu. Efesios 3:16. 

“Dice Jesús: ‘Todo cuanto pidiereis en la oración, creed que lo recibiréis ya; y lo tendréis.’ Hay una condición en esta promesa: que pidamos conforme a la voluntad de Dios. Pero es la voluntad de Dios limpiarnos de pecado, hacernos hijos suyos y ponernos en actitud de vivir una vida santa. De modo que podemos pedir a Dios estas bendiciones, creer que las recibimos y agradecerle por haberlas recibido. 

Es nuestro privilegio ir a Jesús para que nos limpie, y estar en pie delante de la ley sin confusión ni remordimiento. ‘Así que ahora, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.’ 

“Ahora bien, ya que os habéis consagrado a Jesús, no volváis atrás, no os separéis de él, mas todos los días decid: ‘Soy de Cristo; pertenezco a él;’ y pedidle que os dé su Espíritu, y que os guarde por su gracia. Puesto que es consagrándoos a Dios y creyendo en él, como sois hechos sus hijos, así también debéis vivir en él. Dice el apóstol: ‘De la manera, pues, que recibisteis a Cristo Jesús el Señor, así andad en él.’”—El Camino a Cristo, 37, 38. 

“El Espíritu provee la fuerza que sostiene en toda emergencia a las almas que luchan y batallan en medio del odio del mundo, y de la comprensión de sus propios fracasos y errores. En la tristeza y en la aflicción, cuando la perspectiva parece oscura y el futuro perturbador ... el Espíritu Santo proporciona consuelo al corazón.”—Los Hechos de los Apóstoles, 


En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 1 Juan 4:9


Agradaría mucho a Dios que cada iglesia tuviese un árbol de Navidad del cual colgasen ofrendas, grandes y pequeñas, para esas casas de culto.

Nos han llegado cartas en las cuales se preguntaba: ¿Tendremos un árbol de Navidad? ¿No seremos en tal caso como el mundo? Contestamos: Podéis obrar como lo hace el mundo, si estáis dispuestos a ello, o actuar en forma tan diferente como sea posible de la seguida por el mundo.

El elegir un árbol fragante y colocarlo en nuestras iglesias no entraña pecado, sino que éste estriba en el motivo que hace obrar y en el uso que se dé a los regalos puestos en el árbol.

El árbol puede ser tan alto y sus ramas tan extensas como convenga a la ocasión, con tal que sus ramas estén cargadas con los frutos de oro y plata de vuestra beneficencia y los ofrezcáis a Dios como regalo de Navidad. Sean vuestros donativos santificados por la oración.

Recuérdese que se celebra la Navidad en conmemoración del nacimiento del Redentor del mundo. Generalmente se celebra este día con festejos y glotonería. Se gastan grandes sumas de dinero en una innecesaria complacencia propia.

Se da rienda suelta a los apetitos y placeres sensuales a expensas del poder físico, mental y moral. Sin embargo, esto ha llegado a ser un hábito. El orgullo, la moda, la satisfacción del paladar han consumido inmensas sumas de dinero que en realidad no han beneficiado a nadie, sino que han estimulado un derroche de recursos que desagrada a Dios.

 Se vive en estos días glorificando al yo antes que a Dios. Se ha sacrificado la salud, se ha dado al dinero un uso que es peor que tirarlo, muchos han perdido la vida por sus excesos en el comer o por una disipación envilecedora, y se han perdido almas por esta causa.

¡Ojalá que en los libros del cielo se hagan acerca de la Navidad anotaciones cual nunca se las vió, por causa de los donativos que se ofrezcan para sostener la obra de Dios y el fortalecimiento de su reino!
Cuando los ángeles cantaron: “gloria a Dios en las alturas”.

Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!Lucas 2:13, 14. 


Les ruego, mis hermanos y hermanas, que hagan... de laNavidad una bendición para ustedes y para los demás. El nacimiento de Jesús... fue celebrado por las huestes celestes. Los ángeles de Dios, con laapariencia de una estrella, condujeron a los magos en su misión de buscar a Jesús.

 Vinieron con regalos y ofrendas valiosas de incienso y mirra, para rendir tributo al infante Rey predicho en laprofecía. Los magos siguieron, con seguridad y con gran gozo, a los brillantes mensajeros. 

Los ángeles... aparecieron a los humildes pastores que en la noche cuidaban los rebaños en los campos de Belén. Primero les apareció un ángel vestido con la panoplia celestial; y fue tal la sorpresa y el terror de los pastores que sólo atinaron a contemplar con indescriptible asombro la maravillosa gloria del visitante celestial. 

El ángel del Señor vino y les dijo: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”Lucas 2:10, 11

Ni bien los ojos de ellos se acostumbraron a la gloriosa presencia de aquel ángel, he aquí, ¡toda la planicie fue iluminada con la deslumbrante gloria de una multitud de ángeles que pobló los llanos de Belén! 

El ángel calmó los temores de los pastores antes de que abrieran sus ojos para contemplar a la hueste celeste, que alababa a Dios y decía: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” 

Entonces los oídos mortales escucharon la melodía del cielo, y el coro celeste regresó al cielo mientras concluía aquel himno memorable. 

La luz se extinguió y las sombras de la noche cayeron de nuevo sobre las colinas y las llanuras de Belén; pero quedó en los corazones de los pastores el cuadro más brillante que ojos mortales hayan visto alguna vez, y la bendita promesa y certeza del advenimiento del Salvador de los hombres a nuestro mundo, que llenó los corazones de alegría y gozo, mezclados con la fe y el maravilloso amor a Dios.

Los que aman a Dios debieran sentirse profundamente interesados por los niños y los jóvenes.

 A ellos, Dios puede revelarles su verdad y salvación. Jesús llama los corderos de su rebaño a los pequeños que creen en El. El siente un amor e interés especiales por los niños.

La ofrenda más preciosa que los niños pueden entregar a Jesús es la frescura de su infancia.


“Todo lo puedo en Cristo”

En el día que temo, yo en ti confío. Salmos 56:3. 


Solamente la sensación de la presencia de Dios puede desvanecer el temor que, para el niño tímido, haría de la vida una carga. Grabe él en su memoria la promesa: “Asienta campamento el ángel de Jehová en derredor de los que le temen, y los defiende”. Salmos 34:7. 

Lea la maravillosa historia de Eliseo cuando estaba en la ciudad de la montaña y había entre él y el ejército de enemigos armados un círculo poderoso de ángeles celestiales. 

Lea cómo apareció el ángel de Dios a Pedro cuando estaba en la prisión, condenado a muerte; cómo lo sacó en salvo, pasando por entre los guardianes armados y las macizas puertas de hierro con sus cerrojos y barrotes.

 Lea la escena desarrollada en el mar, cuando Pablo el prisionero, en viaje al lugar donde iba a ser juzgado y ejecutado, dirigió a los soldados y marineros náufragos, abatidos por el trabajo, la vigilancia y el ayuno, grandes palabras de valor y esperanza: “Os exhorto a que tengáis buen ánimo; porque no habrá pérdida de vida alguna de entre vosotros... 

Porque estuvo junto a mí esta noche un ángel de Dios, de quien soy y a quien sirvo, el cual decía: No temas, Pablo; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí que Dios te ha dado a todos los que navegan contigo”. Con fe en esta promesa, Pablo aseguró a sus compañeros: “No se perderá un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros”. 

Así ocurrió. Por el hecho de estar en ese buque un hombre por medio del cual Dios podía obrar, toda la carga de soldados y marineros paganos se salvó. “Todos escaparon salvos a tierra”. 

No fueron escritas estas cosas únicamente para que las leamos y nos asombremos, sino para que la misma fe que obró en los siervos de Dios de antaño, obre en nosotros.

Dondequiera que haya corazones llenos de fe que sirvan de conducto a su poder, no será menos notable su modo de obrar ahora que entonces. 

A los que, por faltarles confianza propia, son inducidos a esquivar el cuidado y la responsabilidad, enséñeseles a confiar en Dios. 

Así más de uno que de otro modo no sería más que una cifra en el mundo, tal vez una carga impotente, podrá decir con el apóstol Pablo: “Todo lo puedo, en Cristo que me fortalece”.Filipenses 4:13.—La Educación, 249, 250.


Como en los días de Noé.

Y como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre. Lucas 17:26. 


“Siglo tras siglo las amonestaciones que Dios ha hecho al mundo por medio de sus siervos, han sido recibidas con incredulidad y falta de fe. 

Cuando la maldad de los antediluvianos indujo a Dios a enviar el diluvio sobre la tierra, les dió primero a conocer su propósito para ofrecerles oportunidad para volverse de sus malos caminos. Durante ciento veinte años oyeron resonar en sus oídos las amonestaciones que los llamaban al arrepentimiento.

 Pero el mensaje les pareció fábula ridícula, y no lo creyeron.

“Los burladores llamaban la atención a las cosas de la naturaleza,—a la sucesión invariable de las estaciones, al cielo azul que nunca había dejado caer lluvia, a los verdes campos refrescados por el suave rocío de la noche,—y exclamaban: ‘¿No habla acaso en parábolas?’ Con desprecio declaraban que el predicador de la justicia era fanático rematado; y siguieron corriendo tras los placeres y andando en sus malos caminos con más empeño que nunca antes.

“Cristo declara que habrá una incredulidad análoga respecto a su segunda venida. 

Así como los hombres en tiempo de Noé ‘no entendieron hasta que vino el diluvio, y los llevó a todos; así,’ según las palabras de nuestro Salvador, ‘será la venida del Hijo del hombre.”—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 387, 388. 


Las pruebas y la oposición producen beneficios.

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. 1 Pedro 4:12, 13. 



De muchas maneras puede ser beneficiosa para nosotros la oposición que afrontamos. Si es bien sobrellevada, desarrollará virtudes que nunca hubieran aparecido si el cristiano no tuviera nada que soportar.

 La fe, la paciencia, la tolerancia, las inclinaciones celestiales, la confianza en la Providencia y la simpatía genuina para con los que yerran son los resultados de las pruebas bien sobrellevadas. 

Son las gracias del Espíritu que brotan, florecen y fructifican en medio de la adversidad.La mansedumbre, la humildad y el amor siempre crecen en el árbol cristiano. 

Si la palabra es recibida en corazones buenos y honrados, la mente obstinada será sometida, y la fe, aferrándose de las promesas y apoyándose en Jesús, triunfará: “Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”. 1 Juan 5:4. 

El que abra las Escrituras y se alimente del maná celestial, llegará a ser participante de la naturaleza divina. No tendrá vida ni experiencia separadas de Cristo. 

Escuchará la voz de Dios que desde el cielo dice: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Mateo 3:17. Esa voz es la seguridad de que es aceptado en el Amado.

 Sabe que su carácter deberá ser semejante a Aquel en quien Dios tiene contentamiento. Dios aceptó completamente al Salvador como nuestro sustituto o garantía.

Entonces, apártese de toda iniquidad aquel que se llama por el nombre de Cristo, y sea uno con él en carácter, para que Jesús no se avergüence de llamarlo hermano. 

Aquel en quien confiamos ha demostrado ser una ayuda siempre presente en todo tiempo de necesidad. 

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria [lo que significa de un carácter a otro mejor] en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. 2 Corintios 3:18. 

“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”. 2 Corintios 4:6.


El reino de amor de Cristo.

El reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo. Daniel 7:27.



El gobierno del reino de Cristo no se asemeja a ningún gobierno terreno. Es un reflejo de los caracteres de quienes componen el reino.

 En su corte preside el amor santo, y sus cargos y funciones están adornados por el ejercicio de la caridad. Pide a sus siervos que incorporen compasión y benevolencia, sus propios atributos, en todas sus tareas.

Sólo el poder de Cristo puede obrar la transformación en el corazón y la mente a fin de que todos los que quieran puedan participar con él de la nueva vida en el reino de Dios... A fin de servirle rectamente, debemos nacer del Espíritu divino.

 Esto purificará el corazón y renovará la mente y nos dará una nueva capacidad para conocer y amar a Dios. Nos dará obediencia voluntaria a todos sus requerimientos. Esa es la verdadera adoración. 

“Tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota. 

Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos... Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará.

No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad”. Isaías 33:20-24. 

“Os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado” asegura el Señor; “porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor... Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. 

No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos... No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová”.Isaías 65:18-25.


Un lugar de refugio.

No olvidéis la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Hebreos 13:2. 


“Estamos en un mundo de pecado y tentación; en todo nuestro redor hay almas que perecen sin Cristo; y Dios quiere que trabajemos por ellas de toda manera posible. Si tenemos un hogar agradable, invitemos a los jóvenes que no tienen hogar, los que necesitan ayuda, que anhelan simpatía, palabras bondadosas, respeto y cortesía.”—Joyas de los Testimonios 2:574. 

“Nuestros hogares deberían ser refugios para los jóvenes que sufren tentación. Muchos hay que se encuentran en la encrucijada de los caminos. Toda influencia, toda impresión, determinan la elección del rumbo de su suerte en esta vida y en la por venir.

 El mal los asedia.... En torno nuestro hay jóvenes sin familia o cuyos hogares no tienen para ellos poder protector ni ennoblecedor y se ven arrastrados al mal.... Estos jóvenes necesitan que se les tienda una mano simpática.

 Si quisiéramos dar prueba de algún interés por la juventud, invitarla a nuestras casas, y rodearla de influencias alentadoras y provechosas, muchos habría que de buena gana dirigirían sus pasos camino arriba.”—El Ministerio de Curación, 332, 333. 

“Al abrir vuestra puerta a los menesterosos y dolientes hijos de Cristo, estáis dando la bienvenida a ángeles invisibles.Invitáis la compañía de los seres celestiales.... Vienen con alabanzas en los labios y una nota de respuesta se oye en el cielo. Cada hecho de misericordia produce música allí.”—El Deseado de Todas las Gentes, 578. 

“La atmósfera de un hogar verdaderamente cristiano es de paz y descanso. Un ejemplo tal no quedará sin fruto.”—

Temas inagotables.

Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. 1 Pedro 1:10, 11. 


En esta vida apenas podemos empezar a comprender el tema maravilloso de la redención. Con nuestra inteligencia limitada podemos considerar con todo fervor la ignominia y la gloria, la vida y la muerte, la justicia y la misericordia que se tocan en la cruz; pero ni con el mayor esfuerzo de nuestras facultades mentales llegamos a comprender todo su significado. La largura y anchura, la profundidad y altura del amor redentor se comprenden tan sólo confusamente. 

El plan de redención no se entenderá por completo ni siquiera cuando los rescatados vean como serán vistos ellos mismos y conozcan como serán conocidos; pero a través de las edades sin fin, nuevas verdades se desplegarán continuamente ante la mente admirada y deleitada. 

Aunque las aflicciones, las penas y las tentaciones terrenales hayan concluido, y aunque la causa de ellas haya sido suprimida, el pueblo de Dios tendrá siempre un conocimiento claro e inteligente de lo que costó su salvación.

El misterio de la cruz explica todos los demás misterios. A la luz que irradia del Calvario, los atributos de Dios, que nos llenaban de temor respetuoso, nos resultan hermosos y atractivos. Se ve que la misericordia, la compasión y el amor paternal se unen a la santidad, la justicia y el poder. 

Al mismo tiempo que contemplamos la majestad de su trono, tan grande y elevado, vemos su carácter en sus manifestaciones misericordiosas y comprendemos, como nunca antes, el significado de este conmovedor vocativo: “Padre nuestro”.

Se echará de ver que Aquel cuya sabiduría es infinita no hubiera podido idear otro plan para salvarnos que el del sacrificio de su Hijo. La compensación de este sacrificio es la dicha de poblar la tierra con seres rescatados, santos, felices e inmortales. El resultado de la lucha del Salvador contra las potestades de las tinieblas es la dicha de los redimidos, la cual contribuirá a la gloria de Dios por toda la eternidad.


Inesperada recompensa.

El bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor. Efesios 6:8. 


En esta vida el trabajo que hacemos por Dios parece a menudo casi infructuoso. Nuestros esfuerzos para hacer bien pueden ser fervientes y perseverantes, sin que podamos ver sus resultados. El esfuerzo puede parecernos perdido. Pero el Salvador nos asegura que nuestra obra queda anotada en el cielo, y que la recompensa no puede faltar.


La viuda pobre que echó las dos blancas en la caja del Señor, poco sabía lo que estaba haciendo. Su ejemplo de abnegación ha influido y ha vuelto a influir sobre millares de corazones en todos los países y en todas las épocas. Esa ofrenda ha traído a la tesorería de Dios dones de parte de los encumbrados y los humildes, de los ricos y los pobres. Ha ayudado a sostener misiones, a fundar hospitales, a alimentar a los hambrientos, a vestir a los desnudos, a sanar a los enfermos, a predicar el Evangelio a los pobres. 

Multitudes han sido bendecidas por el acto de abnegación de esa mujer. Y en el día de Dios se le permitirá ver el resultado de todas estas influencias. Lo mismo ocurrirá con el precioso don de María al Salvador. ¡Cuántos se han sentido inspirados a rendir un servicio de amor por el recuerdo de aquel vaso de alabastro roto! ¡Y cuánto se gozará ella cuando contemple todo esto!

“De cierto os digo—declaró Cristo—, que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella”. Mirando en lo futuro, el Salvador habló con certeza concerniente a su Evangelio. Iba a predicarse en todo el mundo. Y hasta donde el Evangelio se extendiese, el don de María exhalaría su fragancia y los corazones serían bendecidos por su acción espontánea. 

Se levantarían y caerían reinos; los nombres de los monarcas y conquistadores serían olvidados; pero la acción de esta mujer sería inmortalizada en las páginas de la histori sagrada. Hasta que el tiempo no fuera más, aquel vaso de alabastro contaría la historia del abundante amor de Dios para con la especie caída.


La supremacía de Jesús.

Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, a la gloria de Dios Padre. Filipenses 2:10, 11. 


“En presencia de los habitantes de la tierra y del cielo reunidos, se efectúa la coronación final del Hijo de Dios. Y entonces, revestido de la suprema majestad y poder, el Rey de reyes falla el juicio contra los rebeldes de su gobierno, y ejecuta contra los que han transgredido su ley y oprimido a su pueblo.

“Apenas se abren los registros, y la mirada de Jesús se dirige hacia los impíos, ‘éstos se vuelven conscientes de todos los pecados que han cometido. FV 358.3

“Por encima del trono se destaca la cruz; y como en vista panorámica aparecen las escenas de la tentación, la caída de Adán y las fases sucesivas del gran plan de redención. 

“Todos los impíos del mundo están de pie ante el tribunal de Dios, acusados de alta traición contra el gobierno del cielo. No hay quien sostenga la causa de ellos; no tienen disculpa; y se pronuncia contra ellos la sentencia de la muerte eterna. 

“Es entonces evidente para todos que el salario del pecado no es la noble independencia y la vida eterna, sino la esclavitud, la ruina y la muerte. 

“Satanás parece paralizado al contemplar la gloria y majestad de Cristo. El, todo un serafín resplandeciente al principio, ‘hijo de la aurora,’ ¡cuán cambiado se ve, y cuán degradado! 

“Satanás ve que su rebelión voluntaria le ha inutilizado para el cielo.”—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 724-728.
 
El cielo empieza en la Tierra.

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Mateo 11:28. 


“Los que aceptan la palabra de Cristo al pie de la letra, y entregan su alma a su custodia, y su vida para que él la ordene, hallarán paz y quietud. Ninguna cosa del mundo puede entristecerlos cuando Jesús los alegra con su presencia. En la perfecta aquiescencia hay descanso perfecto. El Señor dice: ‘Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.’ 

Nuestra vida puede parecer enredada, pero al confiarnos al sabio Artífice Maestro, él desentrañará el modelo de vida y carácter que sea para su propia gloria. Y ese carácter que expresa la gloria—o carácter—de Cristo, será recibido en el Paraíso de Dios. Los miembros de una raza renovada andarán con él en vestiduras blancas porque son dignos. 

“A medida que entramos por Jesús en el descanso, empezamos aquí a disfrutar del cielo. Respondemos a su invitación: Venid, aprended de mí, y al venir así comenzamos la vida eterna. El cielo consiste en acercarse incesantemente a Dios por Cristo. 

Cuanto más tiempo estemos en el cielo de felicidad, tanto más de la gloria se abrirá ante nosotros; y cuanto más conozcamos a Dios, tanto más intensa será nuestra felicidad. A medida que andamos con Jesús en esta vida, podemos estar llenos de su amor, satisfechos con su presencia. Podemos recibir aquí todo lo que la naturaleza humana puede soportar. Pero, ¿qué es esto comparado con lo que nos espera más allá?

 Allí ‘están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado en el trono tenderá su pabellón sobre ellos.’”—El Deseado de Todas las Gentes, 286, 287.


Permitamos que Dios gobierne.

Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda. Salmos 127:1. 


“Dios ... deseaba que la tierra se llenara de gozo y paz. Creó al hombre para la felicidad, y anhela llenar el corazón humano con la paz del cielo.Desea que las familias terrenales sean un símbolo de la gran familia celestial.”

“El hogar debiera ser todo lo que la palabra implica. Debiera ser un pequeño cielo en la tierra, un lugar donde los afectos se cultiven en vez de reprimirse diligentemente.

Cultívense el amor, la simpatía y la verdadera cortesía mutua. De ello depende nuestra felicidad.”

“Que vuestro hogar sea tal que Cristo pueda entrar en él como huésped permanente.... El hogar donde los miembros son cristianos bondadosos y corteses ejerce una influencia de gran alcance para el bien.... Los ángeles del cielo visitan a menudo el hogar donde la voluntad de Dios impera. 

Bajo el poder de la gracia divina tal hogar llega a ser un sitio de refrigerio para el cansado peregrino. El yo no hace valer allí sus derechos. En él se forman los hábitos correctos. 

Hay allí un cuidadoso reconocimiento de los derechos de los demás. La fe que obra por el amor y purifica el alma mantiene el timón y gobierna la familia entera.”

“Una familia bien constituida y bien dirigida es la mayor evidencia del poder del cristianismo que puede ser presentada al mundo.”—Testimonies for the Church 4:304


El acto capital del engaño.

Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Mateo 24:4, 5. 



“El acto capital que coronará el gran drama del engaño será que el mismo Satanás se dará por el Cristo. La iglesia ha hecho profesión desde hace mucho tiempo de esperar el advenimiento del Salvador como la consumación de sus esperanzas. Pues bien, el gran engañador simulará que Cristo habrá venido. En varias partes de la tierra, Satanás se manifestará a los hombres como ser majestuoso, de un brillo deslumbrador, parecido a la descripción que del Hijo de Dios nos da San Juan en el Apocalipsis.

 El pueblo se postrará en adoración ante él.... En tono amable y compasivo enuncia algunas de las verdades celestiales y llenas de gracia que pronunciaba el Salvador; cura las dolencias del pueblo, y luego, en su fementido carácter de Cristo, asegura haber mudado el día de reposo del sábado al domingo y manda a todos que santifiquen el día que él ha bendecido.

“Sólo los que hayan estudiado diligentemente las Escrituras y hayan recibido el amor de la verdad en sus corazones, serán protegidos de los poderosos engaños que tendrán cautivo al mundo.

“El Salvador ha prevenido a su pueblo contra este engaño y ha predicho claramente cómo será su segundo advenimiento....‘Porque como el relámpago que sale del oriente y se ve lucir hasta el occidente, así también será la venida del Hijo del hombre.’ Mateo 24:27. No se puede remedar semejante aparición. Todos la reconocerán y el mundo entero la presenciará.”—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 682, 683.


Siempre hay una puerta abierta.

Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. Apocalipsis 3:8. 



Los que logren vencer serán altamente exaltados ante Dios y ante sus ángeles. Cristo ha prometido que confesará sus nombres delante del Padre y delante de los santos ángeles del cielo. Nos ha dado numerosas promesas para animarnos a ser vencedores. 

El Testigo Fiel y Verdadero nos ha dado la seguridad de que ha puesto ante nosotros una puerta abierta que nadie puede cerrar. A los que están procurando ser fieles a Dios se les pueden negar muchos privilegios del mundo. Quizá su camino sea obstruido y su obra estorbada por los enemigos de la verdad, pero no hay poder capaz de cerrar la puerta de comunicación entre Dios y sus hijos fieles.

 Sólo puede hacerlo el cristiano por su indulgencia respecto del pecado, o por rechazar la luz del cielo. Puede apartar sus oídos para no escuchar el mensaje de verdad, y así cortar la conexión entre Dios y su mente. 

Ustedes pueden tener oídos y no oír, ojos y no ver la luz ni recibir la iluminación que Dios les ha provisto. Pueden cerrar la puerta a la luz tan ciertamente como los fariseos rechazaron a Cristo cuando enseñaba entre ellos.

 No recibieron la luz y el conocimiento que él trajo porque no vino en la forma como ellos lo esperaban. Jesús es la luz del mundo, y si hubieran recibido la luz que tan generosamente les ofrecía, habrían sido salvos. Pero ellos rechazaron al Santo de Israel. 

Cristo les dijo que “los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas”. Juan 3:19. Dijo: “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida”.

 Juan 5:40. El camino estaba abierto; pero por sus propias acciones cerraron la puerta y cortaron su conexión con Cristo. Nosotros podemos hacer lo mismo si rechazamos la luz y la verdad.

La fortaleza del alma.

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Efesios 6:10. 




Esto ha sido siempre aplicable al pueblo de Dios en toda época, pero cuánto más lo es en el caso de la iglesia remanente que debe hacer frente a las constantes y poderosísimas obras del poder de las tinieblas en este último tiempo. 

Las palabras del apóstol resuenan a través de los tiempos: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Efesios 6:11, 12. 

Estas palabras inspiradas de Dios son apropiadas para nosotros. Se aplican en forma especial a los que se esfuerzan por guardar los mandamientos de Dios en medio de gente torcida y perversa entre la que brillan como luces en el mundo. 

Cuán solemne, cuán terriblemente solemne es este tiempo para los jóvenes que han recibido gran luz... que sus palabras, espíritu y carácter no descarríen a los que se asocian con ellos. 

“Tomad toda la armadura de Dios”.Vers. 13. Haced de la Palabra vuestra guía. Tomadla. Toda la armadura que se os proporciona en las Escrituras está a vuestra disposición.

 “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad”. 

En todas partes se presentan para vuestra aceptación interpretaciones ficticias y falsas de las Escrituras, fábulas engañosas. 

Se necesita gran discernimiento para que el cinto sea la áurea cadena de la verdad.“Vestidos con la coraza de la justicia”, no la vuestra sino la justicia de Cristo.Esta es la fortaleza del alma. 

Con la justicia de Cristo delante de nosotros, podemos soportar la oscuridad moral y desenmascarar las invenciones de los instrumentos satánicos.


Perfección en la esfera humana.

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mateo 5:48. 


Nuestro Salvador comprende perfectamente la naturaleza humana y nos dice a cada uno: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Así como Dios es perfecto en su esfera, así debe serlo el hombre en la suya. A quienes reciben a Cristo se dirigen estas palabras llenas de esperanza: “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. 

Ellas nos indican que no debemos conformarnos con nada que sea inferior a un carácter sobresaliente y elevado, formado a la semejanza divina. Cuando se posee un carácter tal, la vida, la fe, la pureza de la religión constituyen un ejemplo instructivo para los demás.

Pero se chasquearán los que esperan contemplar un cambio mágico en su carácter sin que haya un esfuerzo decidido de su parte para vencer el pecado. Mientras contemplemos a Jesús, no tendremos razón para temer ni para dudar de que Cristo es capaz de salvar hasta lo sumo a todos los que acuden a él. 

Pero podemos temer constantemente para que nuestra vieja naturaleza no gane otra vez la supremacía, no sea que el enemigo invente alguna trampa por la cual seamos otra vez sus cautivos. Hemos de ocuparnos en nuestra salvación con temor y temblor, pues Dios es el que obra en nosotros así el querer como el hacer su buena voluntad. Con nuestras facultades limitadas hemos de ser tan santos en nuestra esfera como Dios es santo en la suya. 

Hasta donde alcance nuestra capacidad, hemos de manifestar la verdad, el amor y la excelencia del carácter divino. Así como la cera recibe la impresión del sello, así el alma ha de recibir la impresión del Espíritu de Dios y ha de retener la imagen de Cristo. 

Hemos de crecer diariamente en belleza espiritual.Fracasaremos con frecuencia en nuestros esfuerzos de imitar el modelo divino. Con frecuencia tendremos que prosternarnos para llorar a los pies de Jesús, debido a nuestras faltas y errores, pero no hemos de desanimarnos. Hemos de orar más fervientemente, creer más plenamente y tratar otra vez, con mayor firmeza, de crecer a la semejanza de nuestro Señor.

 Al desconfiar de nuestro propio poder, confiaremos en el poder de nuestro Redentor y daremos alabanza al Señor, quien es la salud de nuestro rostro y nuestro Dios.


Adorad al creador y redentor.

“Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”. Mateo 4:10. 


Los que obedecen serán bendecidos por Dios. El Señor promete que bendecirá a sus hijos, sus tierras y todo lo que toquen sus manos. ¿Crees que Satanás permitirá todo esto sin antes luchar por controlarlo todo? 

El enemigo trabaja tan aguda y decididamente ahora como lo hizo en el Edén a fin de conquistar las mentes de Adán y Eva. La gente se congrega bajo su estandarte y él los envuelve con su poder. Pero todo aquel que comprende que el carácter de la ley de Dios es inmutable, estará del lado de Cristo. 

Si Dios hubiera cambiado un solo precepto de su ley con el fin de alcanzar a la humanidad caída, jamás hubiera sido necesario que Jesucristo viniese a dar su vida por nosotros. 

¿Acaso Jesús murió para que la humanidad rindiese homenaje a los ídolos en vez de adorar a Dios, siendo que el mandamiento dice: “Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás”? “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”, ¿entonces qué? “Y reposó el día séptimo... y lo santificó” y lo entregó para que lo observes como un recordativo de Dios, un monumento que conmemora que él es el Dios viviente que hizo los cielos y la tierra en la que habitamos. 

El Señor creó los encumbrados árboles y recubrió de colores cada flor y les dio sus matices; hizo a los seres humanos y les dio el sábado. ¿Con qué propósito? Lo entregó para Adán y su progenie; el sábado era un regalo para toda generación futura.

 Si ellos hubieran obedecido el cuarto mandamiento, nunca hubiese habido un infiel en el mundo, porque el sábado testifica que él hizo “los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay”.

Sus manos están sobre las obras creadas. Entonces, ¿te resulta extraño que el diablo quiera invalidar la ley de Dios que es la norma de su carácter? Esta será la norma en el juicio cuando los libros se abran y cada ser humano sea juzgado de acuerdo a sus obras. Y los nombres escritos—¿cómo dice el Señor?—“en las palmas de las manos te tengo esculpida”.

 En ellas están grabadas las marcas de la crucifixión. La humanidad es propiedad divina; le pertenecen a Dios por creación y redención. 

¿Qué le entregamos a Satanás cuando aceptamos que la ley de Dios debe ser abrogada? Le ofrecemos al universo entero, un Dios defectuoso, un Dios que hizo una ley tan imperfecta que finalmente debió invalidarla. Eso es lo que Satanás quiere.¿Podemos trabajar en algún otro lado que no sea al lado del Señor?


La cosecha.

Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Efesios 2:7. 



Nadie puede dejar que por su vida y su corazón fluya hacia los demás el río de bendiciones celestiales sin recibir para sí mismo una rica recompensa.

La gracia de Cristo en el alma desarrolla atributos del carácter que son opuestos al egoísmo, atributos que han de refinar, ennoblecer y enriquecer la vida. Los actos de bondad hechos en secreto ligarán los corazones y los acercarán al corazón de Aquel de quien mana todo impulso generoso. Las pequeñas atenciones y los actos insignificantes de amor y de sacrificio, que manan de la vida tan quedamente como la fragancia de una flor, constituyen una gran parte de las bendiciones y felicidades de la vida. 

Al fin se verá que la abnegación para bien y dicha de los demás, por humilde e inadvertida que sea en la tierra, se reconoce en el cielo como muestra de nuestra unión con el Rey de gloria, quien, siendo rico, se hizo pobre por nosotros. 

Aunque los actos de bondad sean realizados en secreto, no se puede esconder su resultado sobre el carácter del hacedor. Si trabajamos sin reserva como seguidores de Cristo, el corazón se unirá en estrecha simpatía con el de Dios, y su Espíritu que influye sobre el nuestro hará que el alma responda con armonías sagradas al toque divino. 

El que multiplica los talentos a los que emplearon con prudencia los dones que les confió, reconocerá con agrado el servicio de sus creyentes en el Amado, por cuya gracia y fuerza obraron.

 Los que procuraron desarrollar y perfeccionar un carácter cristiano por el ejercicio de sus facultades en obras buenas, segarán en el mundo venidero lo que aquí sembraron.La obra empezada en la tierra llegará a su consumación en aquella vida más elevada y más santa que perdurará por toda la eternidad.—El Discurso Maestro de Jesucristo, 69, 71. 

El que es rico “para con todos los que le invocan” dijo: “Dad, y se os dará”. Romanos 10:12; Lucas 6:38... Todo sacrificio hecho en su ministerio será recompensado conforme a “las abundantes riquezas de su gracia”.—El Deseado de Todas las Gentes, 214. 


Mientras esperamos.

Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese. Lucas 12:35, 36.


Ahora es el momento de prepararnos para la venida de nuestro Señor. La preparación para salir a su encuentro no puede lograrse en un momento. En preparación para esta solemne escena, debiéramos esperar en actitud vigilante y velar, combinando todo ello con trabajo ferviente. Así glorifican a Dios sus hijos.

 En medio de las agitadas escenas de la vida, se oirán sus voces pronunciando palabras de ánimo, fe y esperanza. Todo lo que tienen y son está consagrado al servicio del Maestro.

Cristo nos dice cuándo será introducido el día de su reino. No nos dice que todo el mundo será convertido, sino que “será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. Mateo 24:14. 

Al dar el Evangelio al mundo, tenemos la posibilidad de apresurar la venida del día de Dios. Si la iglesia de Cristo hubiera llevado a cabo la obra señalada tal como el Señor lo mandó, todo el mundo ya hubiera sido amonestado y el Señor Jesús hubiera venido a la tierra en poder y gran gloria. 

Gran poder debe asistir al mensaje de la segunda aparición de Cristo. No debemos descansar hasta ver muchas almas convertidas a la bendita esperanza del regreso del Señor. En los días de los apóstoles el mensaje que ellos llevaron produjo una verdadera obra, convirtiendo las almas de los ídolos para servir al Dios viviente. La obra que tenemos que realizar hoy es exactamente tan real, y la verdad es exactamente tan verdadera; sólo que ahora debemos dar el mensaje con mucho más fervor ya que la venida del Señor está más cerca.

El mensaje para este tiempo es positivo, sencillo y de la más profunda importancia. Debemos obrar como hombres y mujeres que lo creemos. Esperar, vigilar, trabajar, orar, amonestar al mundo: he aquí nuestra obra.

Hermanos míos, el Señor nos está hablando. ¿No escucharemos su voz? ¿No acondicionaremos nuestras lámparas, y actuaremos como hombres que están esperando que su Señor venga?—Testimonios para los Ministros, 524.


La ley de Dios vinculada con su trono.

Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley. Salmos 119:18. 


Dios ha dado su ley al ser humano para que constituya la medida del carácter. Mediante esta ley podéis descubrir y vencer cada defecto de vuestro carácter. Podéis separaros de cada ídolo, y uniros al trono de Dios mediante la cadena de oro de la gracia y la verdad.—Mensajes Selectos 2:367. 

La ley moral nunca fue un símbolo o una sombra. Existía antes de la creación del hombre y durará mientras permanezca el trono de Dios. Dios no podía cambiar ni alterar un solo precepto de su ley a fin de salvar al hombre, pues la ley es el fundamento de su gobierno. Es inmutable, inalterable, infinita y eterna. A fin de que el hombre fuera salvado y se mantuviera el honor de la ley, fue necesario que el Hijo de Dios se ofreciera a sí mismo como sacrificio por los pecados. 

El que no conoció pecado se hizo pecado por nosotros. Murió por nosotros en el Calvario. Su muerte muestra el admirable amor de Dios por el hombre y la inmutabilidad de su ley.

La gloria de Cristo es revelada en la ley, que es un trasunto de su carácter, y su eficacia transformadora se ejerce sobre el alma hasta que los hombres se transforman a la semejanza divina. 

Se hacen participantes de la naturaleza divina y se asemejan más y más a su Salvador, avanzando paso tras paso en conformidad con la voluntad de Dios hasta que alcanzan la perfección.

La ley de Dios no fue dada sólo para los judíos. Es de obligación mundial y perpetua... Sus diez preceptos se asemejan a una cadena con diez eslabones. Si uno de ellos se rompe, la cadena pierde todo su valor. No se puede ni cambiar ni revocar un solo precepto para salvar al transgresor.

Cristo quiere que estén representados en su iglesia en la tierra el orden celestial, el plan de gobierno celestial, la armonía divina del cielo. Así queda glorificado en los suyos. Mediante ellos resplandecerá ante el mundo el Sol de justicia con un brillo que no se empañará.

La iglesia dotada de la justicia de Cristo es su depositaria, en la cual las riquezas de su misericordia y su gracia y su amor han de aparecer en plena y final manifestación.—El Deseado de Todas las Gentes, 634. 


¡Alabado sea Dios!

De las misericordias de Jehová haré memoria, de las alabanzas de Jehová, conforme a todo lo que Jehová nos ha dado, y de la grandeza de sus beneficios hacia la casa de Israel. Isaías 63:7. 



Cuando un sentimiento de la benignidad de Dios refrigere constantemente el alma, se reflejará en el rostro mediante una expresión de paz y gozo. Se manifestará en palabras y en obras.Y el generoso Espíritu Santo de Cristo, al obrar sobre el corazón, comunicará a la vida una influencia convertidora sobre los demás.

¿No tenemos razones para hablar de la bondad de Dios y de su poder? Cuando nuestros amigos son bondadosos con nosotros, consideramos que es un privilegio agradecerles por su bondad. ¡Cuánto mayor debería ser nuestro gozo por agradecer al Amigo que nos ha dado todo bien y don perfecto! Cultivemos, pues, en cada iglesia el agradecimiento a Dios. Eduquemos nuestros labios para alabar a Dios en el círculo de la familia.

Nuestras dádivas y ofrendas deben declarar nuestra gratitud por los favores que recibimos diariamente. En todo deberíamos revelar el gozo del Señor y dar a conocer el mensaje de la gracia salvadora de Dios.

David declara: “Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas; porque ha inclinado a mí su oído; por tanto, le invocaré en todos mis días”. Salmos 116:1, 2.

 La bondad de Dios al escuchar y responder nuestras oraciones nos pone bajo la imponente obligación de expresar nuestro agradecimiento por los favores que se nos han concedido. Debemos alabar a Dios mucho más de lo que lo hacemos. Las bendiciones recibidas en respuesta a la oración deberían ser rápidamente reconocidas.

Contristamos al Espíritu de Cristo mediante nuestras quejas y murmuraciones. No debiéramos deshonrar a Dios mediante la fúnebre relación de pruebas que nos parecen opresivas. 

Todas las pruebas aceptadas como medios para perfeccionar nuestros caracteres producirán regocijo. Toda la vida religiosa será elevadora, ennoblecedora, y poseerá la fragancia de las palabras buenas y las buenas obras.

Reine la paz de Dios en vuestra alma. Entonces tendréis fuerzas para soportar todos los sufrimientos, y os gozaréis en el hecho de que poseéis gracia para resistir.