La fortaleza del alma.

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Efesios 6:10. 




Esto ha sido siempre aplicable al pueblo de Dios en toda época, pero cuánto más lo es en el caso de la iglesia remanente que debe hacer frente a las constantes y poderosísimas obras del poder de las tinieblas en este último tiempo. 

Las palabras del apóstol resuenan a través de los tiempos: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Efesios 6:11, 12. 

Estas palabras inspiradas de Dios son apropiadas para nosotros. Se aplican en forma especial a los que se esfuerzan por guardar los mandamientos de Dios en medio de gente torcida y perversa entre la que brillan como luces en el mundo. 

Cuán solemne, cuán terriblemente solemne es este tiempo para los jóvenes que han recibido gran luz... que sus palabras, espíritu y carácter no descarríen a los que se asocian con ellos. 

“Tomad toda la armadura de Dios”.Vers. 13. Haced de la Palabra vuestra guía. Tomadla. Toda la armadura que se os proporciona en las Escrituras está a vuestra disposición.

 “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad”. 

En todas partes se presentan para vuestra aceptación interpretaciones ficticias y falsas de las Escrituras, fábulas engañosas. 

Se necesita gran discernimiento para que el cinto sea la áurea cadena de la verdad.“Vestidos con la coraza de la justicia”, no la vuestra sino la justicia de Cristo.Esta es la fortaleza del alma. 

Con la justicia de Cristo delante de nosotros, podemos soportar la oscuridad moral y desenmascarar las invenciones de los instrumentos satánicos.