Mucha fe, mucha paz.

¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! Salmos 31:19. 



Cuanto más nuestra fe se aferre de Cristo con una perfecta confianza, tanto más paz disfrutaremos. La fe aumentará con el ejercicio. La regla de Dios es: Un día nada más. Día a día, realizad el trabajo diario como si tuvierais conciencia de que estáis obrando ante la vista de los ángeles, querubines y serafines, Dios y Cristo.

 “Hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres”. 1 Corintios 4:9. “El pan nuestro@ de cada día, dánoslo hoy”. Mateo 6:11. “Y como tus días serán tus fuerzas”. Deuteronomio 33:25. “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe”. Hebreos 12:2.

Viviendo así, el Espíritu ayuda nuestra memoria, santifica cada facultad y nos recuerda nuestra dependencia constante del cuidado de nuestro Padre celestial. Entonces se disciernen las tentaciones de Satanás y se resisten más fácilmente, porque en el corazón hay una tendencia constante a acercarse a Dios. El sentimiento de autosuficiencia, que causa la ruina de tantas almas, no tiene un ambiente adecuado para proliferar. 

“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Mateo 6:33. Esta es una preciosa promesa formulada por Uno que cumple cada palabra que pronuncia. ¿Entonces por qué tememos, desconfiamos y no creemos? Nuestro tiempo pertenece al Señor. Nuestros talentos son del Señor.

 Entonces, ¿cómo puede alguien sentirse independiente, no sujeto al Espíritu de Dios, independiente de la voluntad de Dios, independiente de las providencias y los planes de Dios? En vuestra supuesta independencia sois esclavos de un poder que está en rebelión contra Dios.


Palabras de gracia.

Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal; para que sepáis cómo os conviene responder a cada uno. Colosenses 4:6. 



“Al pronunciar palabras vacías y necias alentamos a otros para permitirse la misma clase de conversación.... Nuestros labios debieran pronunciar únicamente palabras puras y sanas.Nadie puede imaginar cuánto pecado proviene de las palabras descuidadas, necias y sin sentido.... Cada palabra que habláis es una semilla que germinará y producirá frutos buenos o malos de acuerdo con su carácter.”

“Cuando estamos en compañía de aquellos que se permiten una conversación frívola, es nuestro deber cambiar, si es posible, el tema. Con la ayuda de la gracia de Dios debiéramos tranquilamente dejar caer una palabra o introducir un tema que cambie el giro de la conversación hacia un cauce provechoso.”

“Dios ... desea que seamos alegres pero no triviales. El nos dice: ‘Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda conversación.’ 1 Pedro 1:15. 

“¡Cuánto agradaría al Salvador el oír a sus seguidores hablar de sus preciosas lecciones de instrucción, y saber que aprecian las cosas santas! .

“Lo que hay en el corazón, fluye de los labios. No puede ser reprimido. Las cosas que Dios ha preparado para los que le aman, serán el tema de la conversación El amor de Cristo es en el alma como un manantial de agua, que brota para vida eterna, enviando raudales vivos, que esparcen vida y alegría dondequiera que fluyan.”—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 261. 


Una vida prestada.

Y acuérdate de tu Criador en los días de tu juventud, antes que vengan los malos días, y lleguen los años, de los cuales digas, no tengo en ellos contentamiento.Eclesiastés 12:1. 



“La vida es misteriosa y sagrada. Es la manifestación de Dios mismo, quien es la fuente de toda vida. Preciosas son las oportunidades de ella, y como tales deben ser perfeccionadas del modo más serio. Una vez perdidas, no han de volver jamás.

“Ante nosotros Dios pone la eternidad, con sus solemnes realidades, y nos permite que echemos mano de temas inmortales e imperecederos. Nos presenta verdades preciosas y ennoblecedoras, para que podamos progresar en seguro sendero, en persecución de un objeto digno de que en él empeñemos seriamente todas nuestras capacidades.

Estamos en este mundo con algún fin. Dios ha señalado su plan para nuestra vida, y desea que alcancemos el más alto nivel de desarrollo. 

“Desea que crezcamos continuamente en santidad, en felicidad, y en utilidad.... Desea que la juventud desarrolle todas sus facultades, y que las ponga en ejercicio activo. Desea que los jóvenes gocen de todo lo que es útil y de valor en esta vida; que sean buenos y que hagan el bien, haciéndose para sí tesoro celestial para la vida futura. 

“Debería ser la ambición de ellos sobresalir en todo lo noble, lo elevado, lo desprendido. Para eso miren a Cristo como al modelo según el cual deben formarse. La santa ambición que Cristo manifestó en su vida deben ellos también sentirla, es a saber, la de hacer al mundo mejor por el hecho de haber vivido en él. Esta es la obra para la cual han sido llamados.”—El Ministerio de Curación, 378. 

El desafío de las dificultades.

Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procuraran entrar, y no podrán. Lucas 13:24. 



Una puerta estrecha significa una puerta por la que resulta difícil entrar. Mediante esta ilustración, Cristo mostró cuán difícil es que los seres humanos dejen el mundo y sus atracciones para obedecer sinceramente y con amor los mandamientos de Dios. 

Es fácil entrar por la puerta ancha. No exige las restricciones que causan dolor al corazón humano. La abnegación y el sacrificio no se ven en el camino ancho. 

En él, el apetito depravado y las inclinaciones antinaturales encuentran amplio lugar. En él, se ven complacencia propia, orgullo, envidia, malas conjeturas, amor al dinero y exaltación personal.

Cristo dijo: “Esforzaos a entrar”. Debemos sentir nuestra constante dependencia de Dios, y la gran debilidad de nuestra sabiduría y juicio y poder, y luego depender enteramente del que venció al enemigo por nosotros, porque él se compadeció de nuestra debilidad y sabía que seríamos vencidos y pereceríamos, si no acudía en nuestra ayuda.

No penséis que podéis ganar la recompensa eterna mediante esfuerzos fáciles o comunes.Tenéis un enemigo astuto tras vuestros pasos. “Al que venciere le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Apocalipsis 3:21. 

Esta es la lucha para vencer como Cristo ha vencido.Su vida de tentación, pruebas, luchas y conflictos, está delante de nosotros para que la imitemos. Podemos hacer esfuerzos con nuestro propio poder, pero no tendremos éxito.Pero cuando caemos desvalidos, sufrientes y necesitados sobre la Roca de Cristo, sintiendo íntimamente que nuestra victoria depende de sus méritos, que todos nuestros esfuerzos, sin la ayuda especial del gran Vencedor, no servirán de nada, entonces Cristo envía a cada ángel de gloria a rescatarnos del poder del enemigo para que no caigamos.


Lo más importante de la vida.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33. 



Este es el primer gran propósito: El reino de los cielos, la justicia de Cristo. Todos los otros propósitos que debemos alcanzar deben ocupar un lugar secundario. 

Satanás presentará como difícil la senda de la santidad, mientras los senderos del placer mundanal están tapizados de flores. El tentador desplegará el mundo con sus placeres delante de vosotros, con colores falsos y lisonjeros.

 La vanidad es uno de los rasgos más fuertes de nuestra naturaleza depravada, y él sabe que puede recurrir a ella con éxito. Os va a adular por medio de sus instrumentos.

Recibiréis alabanza que agradará vuestra vanidad y fomentará vuestro orgullo y estima propia, para que penséis que con semejantes ventajas y atractivos es realmente una gran lástima que salgáis del mundo y os separéis de él para convertiros en cristianos.

Pero considerad que los placeres de la tierra terminarán, y que también cosecharéis lo que sembráis. ¿Son vuestros atractivos personales, vuestra habilidad o vuestros talentos, demasiado valiosos para dedicarlos a Dios, el Autor de vuestro ser, el que os cuida a cada momento? ¿Son vuestras cualidades demasiado preciosas para consagrarlas al Señor? 

Los jóvenes insisten en que necesitan algo para avivar y divertir la mente. Descubrí que hay placer en la actividad productiva, que hay satisfacción en una vida dedicada a la utilidad. Pero hay quienes insisten todavía en que deben tener algo... hacia lo cual pueda volverse la mente en busca de alivio y refrigerio, en medio de los cuidados y la fatigosa labor.

Lo que se necesita precisamente es la esperanza cristiana. La religión demostrará al creyente que es consoladora, una guía segura hacia la Fuente de la verdadera felicidad. 

Los jóvenes debieran estudiar la Palabra de Dios y dedicarse a la meditación y la oración, y descubrirán que no pueden emplear de mejor manera sus momentos libres.

Jóvenes amigos, debéis dedicar tiempo a probaros a vosotros mismos, a ver si permanecéis en el amor de Dios.Sed diligentes, para aseguraros de vuestra vocación y elección.
Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia. Haced de esto lo primero y lo último.


Algunos prefieren la tradición a obedecer la ley de Dios.

“Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición”. Marcos 7:9. 



Los hombres más doctos en los días de Cristo—filósofos, legisladores y sacerdotes—con todo su orgullo y superioridad no podían interpretar el carácter de Dios.

 Cuando vino el cumplimiento del tiempo y Cristo llegó al mundo, éste se encontraba ensombrecido por la maldición de la apostasía y la perversión espiritual. Los judíos se habían envuelto en el oscuro manto de la incredulidad. No guardaron los mandamientos de Dios.

Aquellos a quienes el Señor se dirigió se consideraban como disfrutando de una posición enaltecida por encima de todos los demás pueblos. Sólo a ellos, presumían con orgullo, les habían sido confiados los oráculos divinos. La tierra languidecía expectante por un maestro enviado por Dios; sin embargo, cuando él llegó en la forma como lo habían anunciado los oráculos vivientes, los sacerdotes y los instructores del pueblo no pudieron discernir en él al Salvador, ni pudieron comprender la forma de su venida. Después de perder la costumbre de aceptar la Palabra de Dios exactamente como se lee, o de permitirle ser su propio intérprete, la leyeron a la luz de sus máximas y tradiciones.

 Por tanto tiempo habían descuidado el estudio y la contemplación de la Biblia que sus páginas habían llegado a ser un misterio para ellos. Con aversión le dieron la espalda a la verdad de Dios para volverse a las tradiciones humanas. 

La nación judía había llegado a un momento crítico de su historia. Mucho era lo que estaba en juego. ¿Habría de prevalecer la ignorancia humana? ¿Se manifestaría entre ellos la sed de un conocimiento más profundo de Dios? ¿Sería este deseo de recibir un sorbo de la bebida espiritual semejante al que tuvo David por apagar su sed con las aguas del pozo de Belén? ¿Habrían los judíos de alejarse de los falsos maestros que habían pervertido sus sentidos y clamarían al Señor en busca de instrucción divina?.

Cuando Cristo vino como un ser humano, el mundo fue inundado de luz. Muchos lo habrían recibido con alegría, eligiendo andar en la luz, si los sacerdotes y los gobernantes hubieran sido fieles a Dios y hubiesen orientado al pueblo ofreciéndoles una verdadera interpretación de las verdades de la Palabra. Pero, por tanto tiempo los dirigentes habían tergiversado las Escrituras que el pueblo se extravió en medio de las falsedades.

Como nación los judíos se negaron a aceptar a Cristo. Se alejaron del Único que podía salvarlos de la ruina eterna. Una condición semejante existe en el mundo hoy entre los así llamados cristianos. 

Las personas que dicen entender las Escrituras rechazan la ley de Dios y ejercen una decidida influencia en contra de ella...¿Cuál es el resultado? Miren la dirección que está tomando la juventud en derredor nuestro.
Seguro refugio.

Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos.Isaías 26:21. 



Con rapidez y seguridad se está acumulando una culpabilidad casi universal sobre los habitantes de las ciudades, por causa del constante aumento de la resuelta impiedad. La corrupción que prevalece supera la capacidad descriptiva de la pluma humana. 

Cada día nos comunica nuevas revelaciones de las contiendas, los cohechos y los fraudes; cada día nos trae aflictivas noticias de violencias e iniquidades, de la indiferencia hacia el sufrimiento humano, de una destrucción de vidas realmente brutal e infernal... MSV76 65.2

Nuestro Dios es un Dios de misericordia. Trata a los transgresores de su ley con longanimidad y tierna compasión.

El Señor soporta durante mucho tiempo a los hombres y las ciudades, enviando misericordiosamente amonestaciones para salvarlos de la ira divina; pero llegará el momento en que ya no se oirán las súplicas en demanda de misericordia.

Las condiciones que prevalecen en la sociedad, y especialmente en las grandes ciudades de las naciones, proclaman con voz de trueno que la hora del juicio de Dios ha llegado, y que se acerca el fin de todas las cosas terrenales.

 Nos hallamos en el mismo umbral de la crisis de los siglos. En rápida sucesión se seguirán unos a otros lo castigos de Dios: incendios e inundaciones, terremotos, guerras y derramamiento de sangre.

Se está preparando la tempestad de la ira de Dios; y sólo subsistirán los que respondan a las invitaciones de la misericordia... y sean santificados por la obediencia a las leyes del Gobernante divino.Sólo los justos serán escondidos con Cristo en Dios hasta que pase la desolación. Sea éste el lenguaje del alma:

“Otro asilo aquí no hay, indefenso acudo a ti; 
Mi necesidad me trae, porque mi peligro vi. 
Solamente en ti, Señor, hallo paz, consuelo y luz; 
Vengo lleno de temor a los pies de mi Jesús. 
“Cristo, encuentro en ti poder, y no necesito más; 

Me levantas, al caer; débil, ánimo me das. 
Al enfermo das salud, vista das al que no ve; 
Con amor y gratitud tu bondad ensalzaré”.


Cómo arreglar vuestros problemas.

Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mateo 18:15.


Debiéramos examinar cuidadosamente nuestra relación con Dios y con nuestros prójimos. Pecamos continuamente contra Dios, pero su misericordia continuamente nos ampara. Con amor soporta nuestras perversidades, nuestro descuido, nuestra ingratitud, nuestra desobediencia.

 Nunca se impacienta con nosotros.Insultamos su misericordia, agraviamos su Santo Espíritu, y lo deshonramos delante de los hombres y de los ángeles, y sin embargo no falla su compasión.El pensamiento de la tolerancia de Dios con nosotros debiera hacernos mutuamente tolerantes. 

Cuán pacientemente debiéramos tolerar las faltas y errores de nuestros hermanos, cuando recordamos cuán grandes son nuestras faltas a la vista de Dios. ¿Cómo podemos orar a nuestro Padre celestial: “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6:12), si somos... exigentes en nuestro trato con otros?

Si piensas que tu hermano te ha injuriado, ve a él con bondad y amor, y podréis llegar a un entendimiento y reconciliación.

Si tienes éxito en arreglar la cuestión, has ganado a tu hermano sin poner de manifiesto sus debilidades, y el arreglo a que habéis llegado ha cubierto multitud de pecados, de la observación de otros.

Se necesita velar especialmente para mantener vivos los afectos, y nuestro corazón sensible a lo bueno que hay en el corazón ajeno. Si no vigilamos en esto, Satanás pondrá celos en nuestra alma; pondrá sus anteojos delante de nuestros ojos para que veamos las acciones de nuestros hermanos distorsionadas. 

En vez de mirar críticamente a nuestros hermanos, debiéramos volver nuestros ojos dentro de nosotros y estar dispuestos para descubrir los rasgos objetables de nuestro carácter. 

Al comprender debidamente nuestras propias faltas y fracasos, las faltas ajenas se hundirán en la insignificancia. AFC 182.2


Riquezas verdaderas.

La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. Proverbios 10:22. 


Muchos envidiaban la popularidad y la abundante gloria de Salomón, pensando que debía ser el más feliz de todos los hombres. Pero en medio de toda esa gloria de ostentación artificial, el hombre envidiado era aquel al cual debía tenérsele mayor compasión. Su semblante está triste por la desesperación. 

Todo el esplendor que lo rodea se le antoja una burla de la pena y la angustia de sus pensamientos a medida que recuerda su vida malgastada en buscar la felicidad mediante la complacencia y la satisfacción egoísta de cada deseo.

El peligro acecha en medio de la prosperidad. A través de los siglos, las riquezas y los honores han hecho peligrar la humildad y la espiritualidad. No es la copa vacía la que nos cuesta llevar; es la que rebosa la que debe ser llevada con cuidado.

 La aflicción y la adversidad pueden ocasionar pesar; pero es la prosperidad la que resulta más peligrosa para la vida espiritual.A menos que el súbdito humano esté constantemente sometido a la voluntad de Dios, a menos que esté santificado por la verdad, la prosperidad despertará la inclinación natural a la presunción. 

En el valle de la humillación, donde los hombres dependen de que Dios les enseñe y guíe cada uno de sus pasos, están comparativamente seguros.

Pero los hombres que están, por así decirlo, en un alto pináculo, y quienes, a causa de su posición, son considerados como poseedores de gran sabiduría, éstos son los que arrostran el peligro mayor. A menos que tales hombres confíen en Dios, caerán. 

Cuando quiera que se entreguen al orgullo y la ambición, su vida se mancilla; porque el orgullo, no sintiendo necesidad alguna, cierra su corazón a las bendiciones infinitas del Cielo.

 El que procura glorificarse a sí mismo se encontrará destituido de la gracia de Dios, mediante cuya eficiencia se adquieren las riquezas más reales y los goces más satisfactorios.

 Pero el que lo hace todo para Cristo, conocerá el cumplimiento de la promesa: “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella”.—La Historia de Profetas y Reyes.

Todos los pecados y excesos de Salomón pueden ser atribuidos a su gran error que consistió en dejar de confiar en Dios para tener sabiduría y andar en humildad delante de él. 


¿Cómo caminó Enoc?

“Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley”.Salmos 119:18. 


De estar abiertos vuestros ojos, no solamente veríais ángeles buenos que tratan de impresionar los corazones, sino también ángeles malignos que intentan dejar sin efecto el mensaje de verdad que Dios ha enviado. 

Mientras estemos en este mundo no estaremos seguros a menos que nuestras peticiones se eleven constantemente al Dios del cielo para que nos mantenga limpios de la corrupción que reina en la tierra. 

Nuestro Salvador nos ha dicho cómo serán los últimos días. Reinará la iniquidad, pero las almas que estén abiertas a la influencia del Espíritu de Dios recibirán fuerzas para resistir la corrupción de esta era degenerada. 

Enoc caminó con Dios trescientos años antes de ser trasladado al cielo y la condición del mundo no era entonces mucho más favorable para lograr la perfección del carácter cristiano que en estos días.

¿Cómo caminó Enoc con Dios?Educó su mente y su corazón para sentir que siempre estaba en la presencia de Dios, y cuando lo invadía la incertidumbre elevaba su oración solicitando la protección divina.

 Rehusó seguir cualquier curso de acción que agraviara a Dios. Mantuvo al Señor constantemente ante sí. Bien podía orar: “Enséñame tu camino, para no errar. ¿Qué quieres de mí? ¿Qué he de hacer para honrarte, oh Dios mío?” 

Desearemos orar con David: “Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley”. Hay muchos que cierran sus ojos por temor de contemplar la verdad.

No quieren ver los defectos de su vida y de sus caracteres y se perturban si se les menciona algo relativo a la ley de Dios. En esta actitud revelan que han establecido una norma humana para ellos y que su voluntad no es la voluntad de Dios.

 No queremos que seáis engañados por Satanás, el primer y gran adversario de la ley de Dios.Deseamos que tengáis en mente que la ley de Dios es la única norma por la que seremos juzgados.

En el principio, Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Pero el pecado casi ha borrado la imagen moral de Dios implantada en el hombre.Jesús vino a nuestro mundo para darnos un ejemplo viviente para que sepamos cómo vivir y cómo mantenernos en la senda del Señor. 

Él era la imagen del Padre. El carácter hermoso e inmaculado del Señor ha sido puesto ante nosotros como un ejemplo que debemos imitar.Debemos estudiar, imitar y seguir a Jesucristo. De este modo nuestros caracteres serán transformados según la hermosura y belleza del carácter del Señor.

 Al hacerlo estaremos delante de Dios por medio de la fe, recuperando por medio del conflicto con los poderes de las tinieblas el dominio propio y el amor de Dios que Adán perdió.


Un mensaje para nuestro tiempo.

Un mensaje para nuestro tiempo.

Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio. Hebreos 3:14.


“Yel ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más”.Apocalipsis 10:5, 6. Este mensaje anuncia el fin de los períodos proféticos. El chasco de los que esperaban ver al Señor en 1844 fue muy amargo para los que habían aguardado tan ardientemente su aparición.Dios permitió que ocurriera ese chasco, y que los corazones se manifestaran.

No ha habido ni una sola nube que ha caído sobre la iglesia para la cual Dios no haya hecho provisión; no se ha levantado ni una sola fuerza opositora para contrarrestar la obra de Dios que él no haya previsto... Todos sus propósitos se cumplirán y establecerán. Su ley está unida con su trono, y los instrumentos satánicos combinados con los instrumentos humanos no pueden destruirla.

La verdad es inspirada y está protegida por Dios; perdurará y tendrá buen éxito, aunque algunas veces aparezca oscurecida.

El evangelio de Cristo es la ley ejemplificada en el carácter. Los engaños practicados contra ella, toda invención destinada a vindicar la falsedad, y todo error forjado por los instrumentos satánicos, llegarán a ser desbaratados para siempre, y el triunfo de la verdad será como la apariencia del sol en el mediodía. El Sol de justicia brillará con poder sanador en sus rayos, y toda la tierra estará llena con su gloria.

Revivirán antiguas controversias, y constantemente surgirán teorías nuevas.
 Pero el pueblo de Dios, el cual mediante sus creencias y su cumplimiento de la profecía ha desempeñado una parte en la proclamación de los mensajes del primer, del segundo y del tercer ángel, sabe dónde se encuentra. Tiene una experiencia que es más preciosa que el oro refinado.

 Debe permanecer firme como una roca, aferrándose al comienzo de su confianza resueltamente hasta el fin.—Mensajes Selectos 2:123-125. SSJ 69.5

Nuestro intercesor personal.

¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. Romanos 8:34. 



El Señor Jesús es tu intercesor personal... Repite una y otra vez, muchas veces, durante el día: “Jesús murió por mí. Me vio en peligro, expuesto a la destrucción, y derramó su vida por salvarme. El no contempla sin sentir compasión al alma postrada a sus pies como un temeroso suplicante, y no dejará de alzarme”. Él llegó a ser el Abogado del hombre. Él ha levantado a los que creen en él y ha puesto un tesoro de bendiciones a su disposición. 

Los hombres no pueden conceder una sola bendición a sus semejantes, no pueden quitar una sola mancha de pecado. Lo único que puede valer algo son los méritos y la justicia de Cristo, pero esto nos es acreditado con rica plenitud.Podemos acercarnos a Dios en cualquier momento. Al hacerlo él contesta: “Heme aquí”. 

Cristo mismo se proclama nuestro Intercesor. Él quisiera hacernos saber que se comprometió bondadosamente a ser nuestro Sustituto. Él pone sus méritos en el incensario de oro para ofrecerlos con las oraciones de sus santos, de manera que éstas se mezclen con los fragantes méritos de Cristo y asciendan al Padre en la nube de incienso. 

El padre oye cada oración de sus hijos contritos. La voz de súplica de la tierra se une con la voz de nuestro Intercesor que implora en el cielo, cuya voz el Padre siempre oye. Asciendan, pues, continuamente a Dios nuestras oraciones. No suban ellas en el nombre de algún ser humano, sino en el nombre de Aquel que es nuestro Sustituto y Garantía.

 Cristo nos ha dado su nombre para que lo usemos. Él dice: “Pedid en mi nombre”...Virtualmente está diciendo: Haced uso de mi nombre, y esto será vuestro pasaporte al corazón de mi Padre, y a todas las riquezas de su gracia.

La sencillez en el vestir



En su sermón del monte, Cristo exhorta a sus seguidores a no permitir que su espíritu se abstraiga en las cosas terrenales. Dice claramente: “No podéis servir a Dios y a Mammón. Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?” “Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así  como uno de ellos.” Mateo 6:24, 25, 28, 29.

Al ver a nuestras hermanas apartarse de la sencillez en el vestir y cultivar el amor por las modas del mundo, nos afligimos.
¿No tienen nuestras hermanas suficiente celo y valor moral para colocarse sin excusa de parte de la Biblia? El apóstol dió indicaciones muy explícitas acerca de este punto: “Asimismo ...ataviándose en hábito honesto, con vergüenza y modestia; no con cabellos encrespados, u oro, o perlas, o vestidos costosos, sino de buenas obras, como conviene a mujeres que profesan piedad.” 1 Timoteo 2:9, 10. Aquí el Señor, por su apóstol, habla expresamente en contra de que se lleve oro. Cuídense las personas de experiencia de no extraviar a otras por su ejemplo al respecto. Ese anillo que rodea su dedo puede ser muy sencillo, pero es inútil, y el llevarlo ejerce mala influencia sobre los demás. 1JT 593.2

Especialmente las esposas de nuestros ministros deben tener cuidado de no apartarse de las claras enseñanzas de la Biblia con respecto al vestir. Muchas consideran que esas órdenes son demasiado anticuadas para que se les preste atención; pero el que las dió a sus discípulos, comprendía los peligros que entrañaría en nuestro tiempo el amor al vestido, y nos envió la consiguiente amonestación. ¿Le prestaremos atención y seremos sabios? La extravagancia en el vestir aumenta continuamente. Y no se ha llegado aún al fin. La moda cambia a cada momento, y nuestras hermanas la siguen, sin reparar en el gasto de tiempo y dinero. Se gastan en vestidos muchos recursos que debieran ser devueltos a Dios, el Dador de ellos.

Nuestras palabras, nuestras acciones y nuestra indumentaria predican diariamente y en forma vívida, y juntan para Cristo o dispersan. Esto no es un asunto trivial, que se ha de dejar a un lado con una broma. El tema de la indumentaria exige seria reflexión y mucha oración. Muchos incrédulos han sentido que no han estado haciendo bien al permitir que los esclavizara la moda; pero cuando ven vestirse como los mundanos y gozar de una sociedad frívola a algunas personas que hacen alta profesión de piedad, deciden que una conducta tal no debe ser mala. 1JT 596.1

“Somos—dice el inspirado apóstol,—hechos espectáculo al mundo, y a los ángeles, y a los hombres.” 1 Corintios 4:9. Todo el cielo está tomando nota de la influencia diaria que ejercen sobre el mundo los profesos seguidores de Cristo. Hermanas mías, vuestro vestido habla en favor de Cristo y la verdad sagrada, o en favor del mundo. ¿Qué dice? Recordad que todos tendremos que dar cuenta a Dios por la influencia que ejercemos. 1J
Satanás trabaja ocultamente.

2 Samuel 11.

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:12. 



La Biblia tiene poco que decir en alabanza de los hombres.Dedica poco espacio a relatar las virtudes hasta de los mejores hombres que jamás hayan vivido. Este silencio no deja de tener su propósito y su lección.

Todas las buenas cualidades que poseen los hombres son dones de Dios; realizan sus buenas acciones por la gracia de Dios manifestada en Cristo. Como lo deben todo a Dios, la gloria de cuanto son y hacen le pertenece sólo a él; ellos no son sino instrumentos en sus manos. 

Además, según todas las lecciones de la historia bíblica, es peligroso alabar o ensalzar a los hombres; pero si uno llega a perder de vista su total dependencia de Dios, y a confiar en su propia fortaleza, caerá seguramente.

Es imposible que nosotros, con nuestra propia fortaleza sostengamos el conflicto; y todo lo que aleje a nuestra mente de Dios, todo lo que induzca al ensalzamiento o a la dependencia de sí, prepara seguramente nuestra caída.

 El tenor de la Biblia está destinado a inculcarnos desconfianza en el poder humano y a fomentar nuestra confianza en el poder divino. 

El espíritu de confianza y ensalzamiento de sí fue el que preparó la caída de David. La adulación y las sutiles seducciones del poder y del lujo, no dejaron de tener su efecto sobre él. 

También las relaciones con las naciones vecinas ejercieron en él una influencia maléfica. Según las costumbres que prevalecían entre los soberanos orientales de aquel entonces, los crímenes que no se toleraban en los súbditos quedaban impunes cuando se trataba del rey; el monarca no estaba obligado a ejercer el mismo dominio de sí que el súbdito. 

Todo esto tendía a aminorar en David el sentido de la perversidad excesiva del pecado. Y en vez de confiar humilde en el poder de Dios, comenzó a confiar en su propia fuerza y sabiduría. 

Tan pronto como Satanás pueda separar el alma de Dios, la única fuente de fortaleza, procurará despertar los deseos impíos de la naturaleza carnal del hombre. 

La obra del enemigo no es abrupta; al principio no es repentina ni sorpresiva; consiste en minar secretamente las fortalezas de los principios. Historia de los Patriarcas y Profetas, 775, 776.


Dios es amor.

El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor. 1 Juan 4:8. 



“‘Dios es amor.’ Su naturaleza y su ley son amor. Lo han sido siempre y lo serán para siempre.... 

“Cada manifestación del poder creador es una expresión del amor infinito.”—Historia de los Patriarcas y Profetas, 11. 

“Por su poder el verano y el invierno, el tiempo de sembrar y de recoger, el día y la noche siguen el uno al otro en su sucesión regular. Es por su palabra como florece la vegetación y aparecen las hojas y las flores se llenan de lozanía. Todo lo bueno que tenemos, cada rayo de sol y cada lluvia, cada bocado de alimento, cada momento de la vida, es un regalo de amor.”—El Discurso Maestro de Jesucristo, 65. 

“La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la rebelión y la total extirpación del pecado es también una demostración del inmutable amor de Dios.”—Historia de los Patriarcas y Profetas,

“Dios otorgó al mundo el don maravilloso de su Hijo unigénito. A la luz de este hecho, ningún habitante de los otros mundos podrá decir que Dios podía haber hecho más de lo que hizo para demostrar su amor hacia los hijos del hombre. Realizó un sacrificio que desafía todo cómputo.”

“Dios es un Dios de verdad. La justicia y la misericordia son los atributos de su trono. Es un Dios de amor, de bondad y de tierna compasión. Así está representado por su Hijo nuestro Salvador. Es un Dios de paciencia y longanimidad. Si así es el ser a quien adoramos y cuyo carácter procuramos imitar, entonces estamos adorando al verdadero Dios.

No ocultes tu religión.

Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo. Filipenses 2:15. 



Abrahán fue honrado por los pueblos circunvecinos como un príncipe poderoso y un caudillo sabio y capaz. No dejó de ejercer su influencia entre sus vecinos. Su vida y su carácter, en contraste con la vida y el carácter de los idólatras, ejercían una influencia notable en favor de la verdadera fe. Su fidelidad hacia Dios fue inquebrantable, en tanto que su afabilidad y benevolencia inspiraban confianza y amistad, y su grandeza sin afectación imponía respeto y honra. 

No retuvo su religión como un tesoro precioso que debía guardarse celosamente y pertenecer exclusivamente a su poseedor. La verdadera religión no puede considerarse así, pues un espíritu tal sería contrario a los principios del Evangelio.Mientras Cristo more en el corazón, será imposible esconder la luz de su presencia, u oscurecerla. 

Por el contrario, brillará cada vez más a medida que día tras día las nieblas del egoísmo y del pecado que envuelven el alma sean disipadas por los brillantes rayos del Sol de justicia. 

Los hijos de Dios son sus representantes en la tierra y él quiere que sean luces en medio de las tinieblas morales de este mundo. Esparcidos por todos los ámbitos de la tierra, en pueblos, ciudades y aldeas, son testigos de Dios, los medios por los cuales él ha de comunicar a un mundo incrédulo el conocimiento de su voluntad y las maravillas de su gracia. Él se propone que todos los que participan de la gran salvación sean sus misioneros. La piedad de los cristianos constituye la norma mediante la cual los infieles juzgan al Evangelio. 

Las pruebas soportadas pacientemente, las bendiciones recibidas con gratitud, la mansedumbre, la bondad, la misericordia y el amor manifestados habitualmente, son las luces que brillan en el carácter ante el mundo, y ponen de manifiesto el contraste que existe con las tinieblas que proceden del egoísmo del corazón natural. Historia de los Patriarcas y Profetas, 127, 128.*


Sin ninguna reserva.

Sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová.No quitará el bien a los que andan en integridad. Salmos 84:11.



“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” Romanos 8:32. Apreciemos el gran sacrificio que Dios ha hecho en nuestro favor. No habrá una época en que seamos más bienvenidos a los dones de su gracia que ahora. 

Cristo dio su vida por los hombres, para que pudieran saber cuánto los amaba. No desea que nadie perezca sino que todos procedan al arrepentimiento. Todos los que se sometan a su voluntad pueden tener la vida que se mide con la vida de Dios... La espada de la justicia cayó sobre él para que ellos pudieran salir libres. Murió para que pudieran vivir.

Debemos permanecer firmes de parte de los principios de la Palabra de Dios, recordando que Dios está con nosotros para darnos fortaleza con el fin de hacer frente a cada nueva experiencia. Mantengamos siempre los principios de justicia en nuestras vidas, para que en el nombre del Señor avancemos de fortaleza en fortaleza... Hemos de atesorar como muy preciosa la obra que el Señor está realizando por medio de su pueblo que guarda los mandamientos, y el cual, por virtud del poder de su gracia, aumentará en fortaleza y eficiencia a medida que el tiempo avance. 

El enemigo está tratando de anublar el discernimiento del pueblo de Dios y de debilitar su eficiencia; pero si quieren trabajar bajo la dirección del Espíritu de Dios, él abrirá puertas de oportunidad delante de ellos para la obra de edificar los desiertos antiguos. Su experiencia será de constante crecimiento en seguridad y poder hasta que el Señor descienda del cielo con fortaleza y gran gloria para poner su sello de triunfo final sobre sus fieles. 

El Señor desea ver que la obra del mensaje del tercer ángel sea llevada adelante con eficiencia creciente. Así como ha trabajado en todas las edades para dar valor y poder a su pueblo, en esta época anhela llevar a la culminación triunfante su propósito para su iglesia. Insta a sus santos a avanzar unidos, yendo de fortaleza a mayor fortaleza, de fe a fe creciente, en la justicia y la verdad de su causa.

La gracia de Dios transforma la vida.

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. Juan 3:7. 



La gran verdad de la conversión del corazón por el Espíritu Santo es presentada en las palabras de Cristo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo [o de lo alto], no puede ver el reino de Dios... Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”. Juan 3:3-6

Es por la renovación del corazón como la gracia de Dios obra para transformar la vida. Ningún mero cambio externo es suficiente para ponernos en armonía con Dios. Hay muchos que tratan de reformarse corrigiendo este mal hábito o aquel mal hábito y esperan hacerse cristianos en esa forma, pero están comenzando en el lugar equivocado. Nuestra primera obra es dentro del corazón.

La levadura de la verdad obra secreta, silenciosa, continuamente para transformar el alma. Las inclinaciones naturales son suavizadas y subyugadas. Son implantados nuevos pensamientos, nuevos sentimientos, nuevos motivos. Se establece una nueva norma de carácter: la vida de Cristo. 

La mente se cambia; las facultades se despiertan para actuar en nuevas líneas. El hombre no es dotado con nuevas facultades sino que las facultades son santificadas. La conciencia se despierta. 

Las Escrituras son el gran instrumento en esta transformación del carácter. Cristo oró: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad”. Juan 17:17. Si es estudiada y obedecida, la Palabra de Dios actúa en el corazón subyugando todo atributo no santificado. El Espíritu Santo acude para convencer de pecado, y la fe que surge en el corazón obra por el amor a Cristo conformándonos, cuerpo, alma y espíritu, a su voluntad. 

Un hombre ve su peligro. Comprende que necesita un cambio de carácter, un cambio de corazón ... El Espíritu de Dios está actuando en él ... Confiesa sus pecados a Dios... Procede en armonía con la obra del Espíritu y su conversión es genuina.


Preguntas escrutadoras.

¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. Salmos 24:3, 4. 



Un alma unida con Cristo... luchará contra toda transgresión y toda insinuación del pecado. Llega a ser cada día más semejante a una luz refulgente, llega a ser cada día más victorioso. Va avanzando de fuerza en fuerza, no de debilidad en debilidad.

Que nadie engañe a su propia alma en este asunto. Si albergáis orgullo, estima propia, amor a la supremacía, vanagloria, ambición impía, murmuración, descontento, amargura, maledicencia, mentira, engaño, calumnia, Cristo no está morando en vuestro corazón.

Debéis tener un carácter cristiano que prevalezca... MSV76 48.3

Debe haber completa conversión entre los que pretenden conocer la verdad; de otra manera, caerán en el día de la prueba. El pueblo de Dios debe alcanzar una norma elevada.Debe ser nación santa, pueblo adquirido por Dios, linaje escogido, celoso de buenas obras. 

Cristo no murió por vosotros para que pudierais tener las pasiones, los gustos y los hábitos de los hombres del mundo.

Nadie entra por los portales de gloria a menos que oriente su corazón en esa dirección. Meditad entonces en estas preguntas: ¿Ocupan las cosas terrenales vuestro primer interés? ¿Son puros vuestros pensamientos? ¿Estáis respirando la atmósfera del cielo? ¿Lleváis con vosotros las miasmas de la corrupción? ...¿Sois fervientes y consagrados? ¿Estáis sirviendo a Dios con pureza y en la hermosura de la santidad? Preguntaos sinceramente: ¿Soy yo un hijo de Dios, o no lo soy? .

Necesitamos una reforma cabal en todas nuestras iglesias. El poder convertidor de Dios debe entrar en la iglesia... No posterguéis el día de la preparación. No dormitéis desapercibidos, sin tener aceite en las vasijas con vuestras lámparas.

 No permitáis que este asunto quede en peligrosa incertidumbre. Preguntaos a vosotros mismos con fervor: ¿Estoy yo entre los salvados, o entre los perdidos? ¿Estaré en pie o no estaré? Sólo el limpio de manos y puro de corazón estará en pie en aquel día.


Sé fuerte en su gracia.

Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. 2 Timoteo 2:1-2. 


Las lecciones contenidas en las palabras de Pablo a Timoteo son de importancia vital para nosotros. “Esfuérzate”, le exhorta. ¿En su propia sabiduría? No, sino “en la gracia que es en Cristo Jesús”. La persona que decida seguir a Cristo no dependerá de sus propias capacidades ni tendrá confianza en sí misma. 

Tampoco permanecerá atrofiada en sus esfuerzos religiosos, no esquivará sus responsabilidades ni se mostrará inactiva en la causa de Dios. Sacará fuerzas de una fuente segura, que nunca desilusiona a los que acuden a ella en busca de poder divino. La exhortación que se nos hace es: “Esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”. 

Si el cristiano está consciente de su debilidad e incapacidad, al poner su confianza en Dios hallará que la gracia de Cristo es suficiente para cada una de sus emergencias. EJ