La gloria de Dios se ve en sus obras.

Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Isaías 6:3.



No sólo el jardín del Edén, sino toda la tierra era sumamente hermosa al salir de la mano del Creador. No la desfiguraba ninguna mancha de pecado ni sombra de muerte. La gloria de Dios “cubre los cielos, y la tierra se llena de su alabanza”.Habacuc 3:3. “A una cantaron las estrellas de la mañana, y gritaron de alegría todos los hijos de Dios”. Job 38:7. De ese modo era la tierra un emblema adecuado de Aquel que es “grande en misericordia y en fidelidad” (Éxodo 34:6), un estudio propio para los seres creados a su imagen. 

El huerto del Edén era una representación de lo que Dios deseaba que llegase a ser toda la tierra, y su propósito era que, a medida que la familia humana creciese en número, estableciera otros hogares y escuelas semejantes al que él había dado. 

De ese modo, con el transcurso del tiempo, toda la tierra debía ser ocupada por hogares y escuelas donde se estudiaran la Palabra y las obras de Dios y donde los estudiantes se preparasen para reflejar cada vez más plenamente, a través de los siglos sin fin, la luz del conocimiento de su gloria.—La Educación, 19.

Cuando Adán salió de las manos del Creador, llevaba en su naturaleza física, mental y espiritual, la semejanza de su Hacedor. “Creó Dios al hombre a su imagen” (Génesis 1:27), con el propósito de que, cuanto más viviera, más plenamente revelara esa imagen—más plenamente reflejara la gloria del Creador. Todas sus facultades eran susceptibles de desarrollo; su capacidad y vigor debían aumentar continuamente. 

Vasta era la esfera que se ofrecía a su actividad, glorioso el campo abierto a su investigación. Los misterios del universo visible—“las obras de Aquel que es perfecto en saber” (Job 37:16)—invitaban al hombre a estudiar. Tenía el alto privilegio de relacionarse íntimamente, cara a cara, con su Hacedor. Si hubiese permanecido leal a Dios, todo esto le hubiera pertenecido para siempre. 

A través de los siglos eternos, hubiera seguido adquiriendo nuevos tesoros de conocimiento, descubriendo nuevos manantiales de felicidad y obteniendo conceptos cada vez más claros de la sabiduría, del poder y del amor de Dios. La maravillosa gracia de Dios.
Sé fuerte en su gracia.

Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. 2 Timoteo 2:1-2. 


Las lecciones contenidas en las palabras de Pablo a Timoteo son de importancia vital para nosotros. “Esfuérzate”, le exhorta.¿En su propia sabiduría? No, sino “en la gracia que es en Cristo Jesús”. La persona que decida seguir a Cristo no dependerá de sus propias capacidades ni tendrá confianza en sí misma.

Tampoco permanecerá atrofiada en sus esfuerzos religiosos, no esquivará sus responsabilidades ni se mostrará inactiva en la causa de Dios. Sacará fuerzas de una fuente segura, que nunca desilusiona a los que acuden a ella en busca de poder divino.

 La exhortación que se nos hace es: “Esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”. Si el cristiano está consciente de su debilidad e incapacidad, al poner su confianza en Dios hallará que la gracia de Cristo es suficiente para cada una de sus emergencias. 

El soldado de Cristo tiene que vérselas con muchas tentaciones diferentes, debe resistirlas y vencerlas. Cuanto más encarnizada sea la lucha, tanto mayor será la provisión de gracia para enfrentar la necesidad del alma; y la misma naturaleza de la gracia recibida cambiará la capacidad del siervo de Cristo para conocer a Dios, y a Jesucristo a quien él ha enviado. 

El alma del creyente experimentará un anhelo intenso de conocer y comprender más acerca de la verdad y la justicia de Cristo. Todos los que avancen en la vida divina desarrollarán una mayor capacidad para buscar la verdad como si fuera un tesoro escondido, y la incorporarán a sus propias almas. 

El verdadero cristiano comprenderá lo que significa pasar por conflictos severos y experiencias angustiosas; pero se fortalecerá contínuamente en la gracia de Cristo para hacer frente con éxito al enemigo de su alma, quien se vale de los agentes humanos para causar la ruina de los siervos de Cristo.Al pasar por pruebas severas, el seguidor de Cristo comprenderá mejor los caminos de Dios y el plan de redención, y no ignorará las estratagemas del enemigo.

 A veces las tinieblas envolverán su alma; pero la luz verdadera brillará, y los resplandecientes rayos del Sol de justicia disiparán el abatimiento; y aunque Satanás trate de desanimarlo por todos los medios posibles, presentándole obstáculos en su camino, la gracia de Cristo lo capacitará para ser un testigo fiel de las cosas que ha escuchado del mensajero inspirado por Dios. No desprecia ni descuida el mensaje recibido, sino que comparte su conocimiento con personas fieles, quienes, a su vez, serán capacitadas para enseñar a otros. 

Al comunicar la luz a otros, el cristiano comprueba la veracidad de las palabras que dicen: “La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”. Proverbios 4:18.—

Poned vuestra mira en las cosas de arriba.

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Colosenses 3:2. 


Cuando el pueblo de Dios aparte sus ojos de las cosas de este mundo y los ponga en el cielo y en las cosas celestiales, será un pueblo peculiar, porque verá la misericordia, la bondad y la compasión que Dios ha manifestado por los hijos de los hombres. Su amor le exigirá una respuesta y su vida evidenciará a quienes lo rodean que el Espíritu de Dios lo domina, que está poniendo sus afectos en las cosas de arriba y no en las de la tierra. 

Al pensar en el cielo, podemos llevar nuestra imaginación hasta el límite más amplio e idear los más elevados pensamientos de que seamos capaces, y nuestra mente se fatigará en el esfuerzo por comprender la anchura, la profundidad y la altura del asunto. 

Es imposible que nuestras mentes abarquen los grandes temas de la eternidad. Es imposible que nos esforcemos por comprender esas cosas sin que esto afecte todo nuestro carácter para el bien y recibamos una influencia elevadora en nuestra mente. 

Al pensar en que Cristo vino a nuestro mundo para morir por el hombre caído, comprendemos algo del precio que se pagó por nuestra redención, y que no existe verdadera bondad o grandeza sin Dios.

Sólo por medio de la luz que irradia la cruz del Calvario sabemos a qué profundidad de pecado y degradación cayó la raza humana debido a la transgresión. 

Sólo por la longitud de la cadena que desciende del cielo para levantarnos, podemos conocer las profundidades en las que estuvimos sumidos. Y sólo teniendo presentes las realidades invisibles podemos comprender algo del maravilloso tema de la redención. 

Estamos casi en el hogar; pronto oiremos la voz del Salvador, más hermosa que cualquier música, diciendo: “Tu lucha ha terminado. Entra en el gozo de tu Señor”. Bendita, bendita bendición; deseo escucharla de sus labios inmortales.

Deseo alabarlo; deseo honrar al que está sentado en el trono. Deseo que mi voz suene y resuene en las cortes del cielo. ¿Estaréis vosotros allá? ... Que Dios nos ayude... y que podamos gustar de las alegrías del mundo venidero.

En cada situación Jesús da bendiciones oportunas.

¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío. Salmos 42:11. 



Hemos aprendido, en medio de las oscuras providencias, que no es sabio seguir nuestro propio camino, ni hacer conjeturas y reflexiones acerca de la fidelidad de Dios. Creo que podemos simpatizar entre nosotras y entendernos. Nos ha unido la gracia de nuestro Señor Jesucristo, y nos han unido lazos sagrados nacidos en la aflicción.

A menudo las misericordias vienen disfrazadas de aflicciones; no podemos saber lo que hubiera ocurrido sin ellas. Cuando Dios, en su misteriosa providencia, cambia nuestros planes y torna nuestro gozo en tristeza, debemos inclinarnos en sumisión y decir: “Sea hecha tu voluntad, Señor”. 

Debemos mantener una calmada confianza en Aquel que nos ama y dio su vida por nosotros. “De día mandará Jehová su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Dios de mi vida. Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí?¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?”Salmos 42:8, 9.

El Señor contempla nuestras aflicciones; con su gracia las reparte y discrimina sabiamente. Como un orfebre vigila el fuego hasta que la purificación se complete. El horno es para purificar y refinar, no para consumir y destruir. Los que confían en él podrán alabar sus misericordias aun en medio de sus juicios. 

El Señor siempre está vigilando para impartir, cuando más se las necesite, nuevas y frescas bendiciones: fuerza en el tiempo de debilidad; socorro en la hora de peligro; amigos en tiempos de soledad; simpatía, divina y humana, en tiempos de tristeza.

Estamos en camino al hogar. Aquel que nos amó tanto como para morir por nosotros, también nos ha preparado una ciudad.La Nueva Jerusalén es nuestro hogar de descanso; y no hay tristezas en la ciudad de Dios; ni siquiera un lamento. No se escucharán endechas por causa de esperanzas quebrantadas o afectos sepultados.—Hijos e Hijas de Dios, 237, 238. SSJ 328.6

 
Bienaventurados los que lavan sus vestiduras.

Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Apocalipsis 22:14. 



¿Esperamos llegar al cielo al fin y unirnos al coro celestial?Como descendimos a la tumba así saldremos, en cuanto concierne al carácter... Ahora es el momento de lavar y planchar.

Juan vio el trono de Dios rodeado por un grupo, y preguntó: “¿Quiénes son éstos?” La respuesta fue: “Son los que... han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”. Apocalipsis 7:14.

 Cristo los lleva a las fuentes de aguas vivas y allí está el árbol de la vida y el precioso Salvador. Se nos presenta aquí una vida que se mide con la vida de Dios. Allí no hay dolor, pena, enfermedad o muerte. Todo es paz, armonía y amor.

Ahora es el momento de recibir gracia, fortaleza y poder para combinarlos con nuestros esfuerzos humanos a fin de que podamos formar caracteres para la vida eterna. Cuando hagamos esto, descubriremos que los ángeles de Dios nos servirán, y seremos herederos de Dios y coherederos de Cristo. 

Y cuando suene la última trompeta, y los muertos sean llamados de su prisión y transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, se colocarán las coronas de gloria inmortal sobre la cabeza de los merecedores. Las puertas perlinas se abrirán para dejar entrar a las naciones que han guardado la verdad. El conflicto habrá terminado. 

“Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Mateo 25:34.¿Deseamos esta bendición? Yo sí, y creo que vosotros también.Dios os ayude para librar las batallas de esta vida, ganar diariamente la victoria y al fin estar entre los que arrojarán sus coronas a los pies de Jesús, pulsarán las arpas de oro y llenarán el cielo con la música más dulce.

 Deseo que améis a mi Jesús.No rechacéis a mi Salvador porque él pagó un precio infinito por vosotros. Veo en Jesús encantos incomparables, y deseo que vosotros también los veáis.


Bienaventurados los que lavan sus vestiduras.

Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Apocalipsis 22:14. 



¿Esperamos llegar al cielo al fin y unirnos al coro celestial?Como descendimos a la tumba así saldremos, en cuanto concierne al carácter... Ahora es el momento de lavar y planchar.

Juan vio el trono de Dios rodeado por un grupo, y preguntó: “¿Quiénes son éstos?” La respuesta fue: “Son los que... han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”. Apocalipsis 7:14.

 Cristo los lleva a las fuentes de aguas vivas y allí está el árbol de la vida y el precioso Salvador. Se nos presenta aquí una vida que se mide con la vida de Dios. Allí no hay dolor, pena, enfermedad o muerte. Todo es paz, armonía y amor.

Ahora es el momento de recibir gracia, fortaleza y poder para combinarlos con nuestros esfuerzos humanos a fin de que podamos formar caracteres para la vida eterna. Cuando hagamos esto, descubriremos que los ángeles de Dios nos servirán, y seremos herederos de Dios y coherederos de Cristo. 

Y cuando suene la última trompeta, y los muertos sean llamados de su prisión y transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, se colocarán las coronas de gloria inmortal sobre la cabeza de los merecedores. Las puertas perlinas se abrirán para dejar entrar a las naciones que han guardado la verdad. El conflicto habrá terminado. 

“Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Mateo 25:34.¿Deseamos esta bendición? Yo sí, y creo que vosotros también.Dios os ayude para librar las batallas de esta vida, ganar diariamente la victoria y al fin estar entre los que arrojarán sus coronas a los pies de Jesús, pulsarán las arpas de oro y llenarán el cielo con la música más dulce.

 Deseo que améis a mi Jesús.No rechacéis a mi Salvador porque él pagó un precio infinito por vosotros. Veo en Jesús encantos incomparables, y deseo que vosotros también los veáis.


Vivir con altruismo, y enseñar a la gente a amar a Jesús.

Sigan por el camino que el SEÑOR su Dios les ha trazado, para que vivan, prosperen y disfruten de larga vida en la tierra que van a poseer. Deuteronomio 5:33 (NVI). 


Cristo es el camino, la verdad y la vida. Les ruego que estudien su vida... Él vino para traer el don de la vida eterna a las almas perdidas. En el sacrificio de su Hijo, el Padre reveló cuánto desea que los pecadores sean salvados. “Por eso me ama el Padre”, declaró Cristo, “porque yo pongo mi vida”. Juan 10:17.El Padre nos ama con un amor que apenas se comprende débilmente. 

Debido a que a los hombres y a las mujeres les falta el espíritu de abnegación y de sacrificio de sí mismos, no pueden comprender el sacrificio hecho por el Cielo al dar a Cristo al mundo. 

Su experiencia religiosa está mezclada con egoísmo y vanagloria. ¿Cómo pueden semejantes maestros tener siquiera una escasa esperanza de compartir la herencia de Cristo? “Les aseguro”, les dijo a sus discípulos, “que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos”. Mateo 18:3. 

Hay muchos que, mientras profesan piedad, se miden entre ellos mismos, y como resultado se debilitan en la vida espiritual.No se vence al orgullo. Esas almas no entenderán su necesidad hasta que caigan sobre la Roca y sean quebrantadas.

 ¡Ojalá que puedan confesar sus equivocaciones ante Dios y rogar por la presencia del Espíritu Santo en su vida! La verdad y la justicia fluirán en el corazón que es limpiado del egoísmo y el pecado, y a través de la vida de aquellos en cuya alma la verdad ocupa el primer lugar.

La maldad del mundo no ha llegado a su fin. Cada año, el mal llega a estar más extendido, y se lo considera más livianamente.Que nuestras reuniones, cuando nos juntamos, sean períodos de examen de conciencia y de confesión.

 Es el privilegio de este pueblo, que ha tenido tan grandes bendiciones, ser árboles de justicia, impartiendo consuelo y bendición. Deben ser piedras vivas, que emitan luz. Los que han recibido el perdón de sus pecados, con un propósito fervoroso deberían conducir a los que están en los caminos del pecado a las sendas de justicia. 

Al participar de la abnegación y del sacrificio de sí mismos, enseñarán a los hombres y a las mujeres a abandonar el egoísmo y el pecado, y a aceptar en su lugar los amables atributos de la naturaleza divina. SSJ 

Nuestra obediencia hace posible que Dios cumpla las promesas.

Has declarado solemnemente que Jehová es tu Dios, y que andarás en sus caminos, y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y sus decretos, y que escucharás su voz.Deuteronomio 26:17. 



Seamos leales y fieles a cada precepto de la ley de Dios. El Señor declara que si obedecemos los principios de su ley, esos principios serán nuestra vida.

Los preceptos de la ley de Dios no fueron la producción de ninguna mente humana, ni fueron promulgados por Moisés.

Fueron formulados por Aquel infinito en sabiduría, el mismo que es el Rey de reyes y Señor de señores, y por él fueron proclamados desde el Sinaí en medio de escenas de imponente grandiosidad. La prosperidad de Israel dependía de la obediencia a esos preceptos. “Cuida, pues, de ponerlos por obra, con todo tu corazón y con toda tu alma”. Deuteronomio 26:16.

Dios no nos dio sus mandamientos para que los obedezcamos cuando nos plazca y para que los pasemos por alto a nuestro antojo. Son las leyes de su reino, y deben ser obedecidas por sus súbditos. Si su pueblo obedeciera su ley con todo su corazón, se daría un testimonio decidido ante el mundo de que todos los que él ha afirmado que son su pueblo, su tesoro especial, lo honran verdaderamente en todo lo que hacen. 

La lealtad a Dios, una obediencia incondicional a su ley, haría de su pueblo una maravilla en el mundo, porque Dios podría cumplir sus ricas y abundantes promesas para ellos, y hacerlos la alabanza de la tierra. Serían un pueblo santo para él. 

“Ahora, pues”, declara Dios, “si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa”. Éxodo 19:5, 6. 

¡Qué maravillosa la magnitud de las promesas de Dios! Y se dan a todos los que prestan atención a su Palabra, creyendo sus declaraciones y obedeciendo sus mandamientos. La obediencia a su ley es la condición de la eterna felicidad futura.


Jesús en el corazón hace fragante la vida.

Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. Salmos 5:3. 


Lector cristiano, el gran propósito que constreñía a Pablo a avanzar ante las penalidades y dificultades debe inducir a cada obrero cristiano a consagrarse enteramente al servicio de Dios.

Cualquier cosa que le venga a sus manos para hacer, hágala con todas sus fuerzas. Que su oración diaria sea: “Señor, ayúdame a hacer lo mejor posible. Enséñame a cómo trabajar mejor.Ayúdame a introducir en mi servicio el amante ministerio del Salvador”. 

La responsabilidad de cada agente humano se mide por los dones que le fueron confiados. Todos deben ser obreros, pero sobre el obrero que ha tenido las mayores oportunidades, la mente más clara para entender las Escrituras, descansa una mayor responsabilidad. Los que las reciban deberían sentirse responsables ante Dios, y usar sus talentos para la gloria de Dios. 

El éxito en la obra de Dios no es el resultado de la casualidad, del accidente o del destino; es la operación de la providencia de Dios, la recompensa de la fe y la discreción, de la virtud y el esfuerzo perseverante. Es la práctica de la verdad lo que da éxito y poder moral. Los rayos brillantes del Sol de justicia deben ser bienvenidos como la luz de la mente; los principios del carácter de Cristo deben ser hechos los principios del carácter humano.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16. Este es el amor que es el cumplimiento de la ley. Cada persona cuyo corazón está lleno con compasión por la humanidad caída, cuyo amor es real, no mero sentimentalismo, revelará ese amor por medio de la realización de obras semejantes a las de Cristo. El verdadero cristianismo difunde el amor en el ser entero. 

Alcanza cada parte vital: el intelecto, el corazón, las manos ayudadoras, los pies, capacitándonos para mantenernos firmemente donde Dios requiere que estemos, no sea que el cojo se salga del camino. La contemplación de Aquel que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, hará la vida fragante y dará poder para perfeccionar una experiencia cristiana. 

Podemos, podemos revelar la semejanza de nuestro divino Señor. Podemos conocer la ciencia de la vida espiritual.Podemos glorificar a Dios en nuestros cuerpos y en nuestro espíritu, los cuales son de él. 

Cristo nos ha mostrado lo que podemos lograr mediante la cooperación con él. “Permaneced en mí”, nos dice, “y yo en vosotros”. Juan 15:4.

¡Falsificaciones!

¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. Isaías 8:20. 


Al pueblo de Dios se le indica que busque en las Sagradas Escrituras su salvaguardia contra las influencias de los falsos maestros y el poder seductor de los espíritus tenebrosos.Satanás emplea cuantos medios puede para impedir que los hombres conozcan la Biblia, cuyo claro lenguaje revela sus engaños. 

En ocasión de cada avivamiento de la obra de Dios, el príncipe del mal actúa con mayor energía; en la actualidad está haciendo esfuerzos desesperados preparándose para la lucha final contra Cristo y sus discípulos. El último gran engaño se desplegará pronto ante nosotros. El Anticristo va a efectuar ante nuestra vista obras maravillosas.

 La falsificación se asemejará tanto a la realidad, que será imposible distinguirlas sin el auxilio de las Santas Escrituras. Ellas son las que deben atestiguar en favor o en contra de toda declaración, de todo milagro.

Quien haga de la operación de milagros la prueba de su fe, encontrará que Satanás puede, mediante una variedad de engaños, realizar maravillas que pasarán por milagros genuinos.

Satanás es un obrero astuto, e introducirá engaños sutiles a fin de oscurecer y confundir la mente y desarraigar las doctrinas de la salvación. Aquellos que no acepten la Palabra de Dios literalmente, caerán en esa trampa.

Los malos ángeles nos siguen en todo momento... Ellos asumen nuevas posiciones y obran maravillas y milagros ante nuestros ojos.

Algunos estarán tentados a recibir estos prodigios como provenientes de Dios. Habrá enfermos que sanarán delante de nosotros. Se realizarán milagros ante nuestra vista. ¿Estamos preparados para la prueba que nos aguarda cuando se manifiesten más plenamente los milagros mentirosos de Satanás?

 ¿No serán entrampadas y apresadas muchas almas? Al apartarse de los claros preceptos y mandamientos de Dios, y al prestar oído a las fábulas, la mente de muchos se está preparando para aceptar estos prodigios mentirosos. 

Todos debemos procurar armarnos ahora para la contienda en la cual pronto deberemos empeñarnos. La fe en la Palabra de Dios, estudiada con oración y puesta en práctica, será nuestro escudo contra el poder de Satanás y nos hará vencedores por la sangre de Cristo.47 MSV76 154.6


Respuestas satisfactorias.

Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Isaías 55:9. 



Nuestros planes no son siempre los de Dios... En su amante cuidado e interés por nosotros, muchas veces Aquel que nos comprende mejor de lo que nos comprendemos a nosotros mismos, se niega a permitirnos que procuremos con egoísmo la satisfacción de nuestra ambición.

Muchas veces nuestros planes fracasan para que los de Dios respecto a nosotros tengan éxito... En la vida futura se aclararán los misterios que aquí nos han preocupado y chasqueado. Veremos que las oraciones que nos parecían desatendidas y las esperanzas defraudadas figuraron entre nuestras mayores bendiciones.

No hemos avanzado lo suficiente en nuestras conquistas espirituales como para comprender los misterios de Dios. Pero cuando formemos parte de la familia del Señor, nos serán aclarados.

Muchos de los asuntos acerca de los cuales ahora Dios guarda silencio... nos serán revelados entonces. Los procedimientos de la Providencia serán aclarados; los misterios de la gracia otorgada mediante Cristo serán manifestados. Lo que ahora la mente no puede captar, lo que resulta difícil de entender, será explicado. Veremos orden en lo que nos parecía inexplicable; sabiduría en todo cuanto nos fue negado; bondad y misericordia en todo lo que se nos dio. 

La verdad será revelada a la mente, libre de oscuridad, de un solo trazo, y su brillo será permanente.El corazón cantará de gozo. Los conflictos habrán terminado para siempre, y se habrán solucionado todas las dificultades.

Todo lo que nos dejó perplejos en las providencias de Dios quedará aclarado en el mundo venidero. Las cosas difíciles de entender hallarán entonces su explicación. Los misterios de la gracia nos serán revelados. Donde nuestras mentes finitas discernían solamente confusión y promesas quebrantadas, veremos la más perfecta y hermosa armonía. 

Sabremos que el amor infinito ordenó los incidentes que nos parecieron más penosos. A medida que comprendamos el tierno cuidado de Aquel que hace que todas las cosas obren conjuntamente para nuestro bien, nos regocijaremos con gozo inefable y rebosante de gloria.


Sólo Jesús lo sabía.

Mateo 26:14-30; Juan 13:1-17



El Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado!Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. Mateo 26:24. 

Los discípulos no sabían nada del propósito de Judas. Sólo Jesús podía leer su secreto. Sin embargo, no le desenmascaró.Jesús sentía anhelo por su alma... Su corazón clamaba: “¿Cómo tengo de dejarte?” El poder constrictivo de aquel amor fue sentido por Judas. Mientras las manos del Salvador estaban bañando aquellos pies contaminados y secándolos con la toalla, el impulso de confesar entonces y allí mismo su pecado conmovió intensamente el corazón de Judas. 

Pero no quiso humillarse. Endureció su corazón contra el arrepentimiento; y los antiguos impulsos, puestos a un lado por el momento, volvieron a dominarle. Judas se ofendió entonces por el acto de Cristo de lavar los pies de sus discípulos. Si Jesús podía humillarse de tal manera, pensaba, no podía ser el rey de Israel.

Eso destruía toda esperanza de honores mundanales en un reino temporal. Judas quedó convencido de que no había nada que ganar siguiendo a Cristo... Fue poseído por un demonio, y resolvió completar la obra que había convenido hacer: entregar a su Señor.

El traidor Judas estaba presente en el servicio sacramental.Recibió de Jesús los emblemas de su cuerpo quebrantado y su sangre derramada. Oyó las palabras: “Haced esto en memoria de mí”. Y sentado allí en la misma presencia del Cordero de Dios, el traidor reflexionaba en sus sombríos propósitos y albergaba pensamientos de resentimiento y venganza.—El Deseado de Todas las Gentes.

En ocasión de la cena de Pascua, Jesús demostró su divinidad revelando el propósito del traidor. Incluyó tiernamente a Judas en el servicio hecho a los discípulos. Pero no fue oída su última súplica de amor. Entonces el caso de Judas fue decidido, y los pies que Jesús había lavado, salieron para consumar la traición.

Hasta que hubo dado este paso, Judas no había traspasado la posibilidad de arrepentirse. Pero cuando abandonó la presencia de su Señor y de sus condiscípulos, había hecho la decisión final.Había cruzado el límite.

¿Cuántos hoy, como Judas, están traicionando a su Señor? 
Guerra en los últimos días.

Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que el mal irá de nación en nación, y grande tempestad se levantará de los fines de la tierra. Jeremías 25:32. 




Pronto surgirán graves dificultades entre las naciones; dificultades que no cesarán hasta la venida de Jesús. Como nunca antes necesitamos unirnos para servir al que ha preparado su trono en los cielos y cuyo reino domina sobre todos. Dios no ha desamparado a su pueblo, y nuestra fortaleza depende de no separarnos de él. 

Los juicios de Dios están ya en la tierra. Las guerras y los rumores de guerras, la destrucción causada por el fuego y la inundación, dicen claramente que el tiempo de angustia, que irá en aumento hasta el fin, está muy cerca. No tenemos tiempo que perder. El mundo está sacudido por el espíritu de la guerra. Las profecías del capítulo once de Daniel casi han alcanzado ya su cumplimiento final.

Pronto la contienda entre las naciones se desatará con una intensidad de la cual no tenemos idea ahora. 

Este momento es de extraordinario interés para todos los que viven actualmente.Los gobernantes y los estadistas, hombres que ocupan puestos de confianza y autoridad, hombres y mujeres reflexivos de toda clase, concentran su atención en los acontecimientos que ocurren en torno de nosotros.


 Observan que las relaciones internacionales son tensas e inestables... y presienten que algo grande y decisivo está por acontecer, que el mundo se encuentra en los umbrales de una crisis portentosa.

Dios nos ha dado, por su gracia, un momento de respiro. Todo medio que el Cielo nos ha confiado debe usarse ahora para trabajar por los que perecen en su ignorancia. No debe haber demora. La verdad debe ser proclamada en los lugares oscuros de la tierra... Debe hacerse una gran obra, que ha sido confiada a los que conocen la verdad para este tiempo.

En las escenas finales de la historia de esta tierra, la guerra prevalecerá. Habrá epidemias, mortandad y hambre. Las aguas del abismo rebasarán sus límites. Incendios e inundaciones destruirán la propiedad y la vida. Debiéramos estar alistándonos para las mansiones que Cristo ha ido a preparar para los que lo aman. Allí descansaremos del conflicto de esta tierra.


Ataques físicos de Satanás.


Y dijo Jehová a Satán: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satán a Jehová, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. Job 1:7.

“Sus tentaciones arrastran a multitudes a la ruina. La intemperancia destrona la razón; los placeres sensuales, las disputas y los crímenes la siguen. Satanás se deleita en la guerra, que despierta las más viles pasiones del alma, y arroja luego a sus víctimas, sumidas en el vicio y en la sangre, a la eternidad. 

Su objeto consiste en hostigar a las naciones a hacerse mutuamente la guerra; pues de este modo puede distraer los espíritus de los hombres de la obra de preparación necesaria para subsistir en el día del Señor.”—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 646. 

“Cuando se le dejó que afligiera a Job, ¡qué pronto fueron destruidos rebaños, ganado, sirvientes, casas e hijos, en una serie de desgracias, obra de un momento!”

“Al par que se hace pasar ante los hijos de los hombres como un gran médico que puede curar todas sus enfermedades, Satanás producirá enfermedades y desastres al punto que ciudades populosas sean reducidas a ruinas y desolación. 

Ahora mismo está trabajando. Ejerce su poder en todos los lugares y bajo mil formas: en las desgracias y calamidades de mar y tierra, en las grandes conflagraciones, en los tremendos huracanes y en las terribles tempestades de granizo, en las inundaciones, en los ciclones, en las mareas extraordinarias y en los terremotos. 

Destruye las mieses casi maduras siguiéndose la hambruna y la angustia; propaga por el aire emanaciones mefíticas y miles de seres perecen en la pestilencia. Estas plagas irán menudeando más y más y se harán más y más desastrosas.”—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos.

La intercesión del espíritu.



Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Romanos 8:26. 

No solamente debemos orar en el nombre de Cristo, sino por la inspiración del Espíritu Santo. Esto explica lo que significa el pasaje que dice que “el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”. Dios se deleita en contestar tal oración.

Cuando con fervor e intensidad expresamos una oración en el nombre de Cristo, hay en esa misma intensidad una prenda de Dios que nos asegura que él está por contestar nuestra oración “mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 133. 

El Espíritu Santo será dado a los que buscan su poder y gracia y ayudará nuestras flaquezas cuando tengamos una audiencia con Dios. El cielo está abierto a nuestras peticiones y se nos invita a ir “confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Hebreos 4:16. Debemos ir con fe, creyendo que obtendremos exactamente las cosas que le pedimos.

Podemos confiarle nuestras almas a Dios como a un fiel Creador, no porque seamos sin pecado, sino porque Jesús murió para salvar justamente a las criaturas llenas de faltas y errores que somos, expresando así el valor que él le da al alma humana.Podemos descansar en Dios, no por nuestros méritos, sino porque nos será imputada la justicia de Cristo.

Dios no abandonará a sus hijos que yerran que son débiles en la fe y que cometen errores. El Señor escucha y oye sus oraciones y testimonios. Los que miran a Jesús día tras día y hora tras hora, los que velan en oración, se están acercando a Jesús. Los ángeles aguardan con las alas desplegadas para llevar sus contritas oraciones a Dios y registrarlas en los libros del cielo.


Prepárate para encontrarte con tu Dios.

Por tanto, de esta manera haré a ti, oh Israel; y porque te he de hacer esto, aparéjate para venir al encuentro a tu Dios, oh Israel. Amós 4:12. 



“Vi que muchos ignoran lo que deben ser a fin de vivir a la vista del Señor durante el tiempo de angustia, cuando no haya Sumo Sacerdote en el santuario. Los que reciban el sello del Dios vivo y sean protegidos en el tiempo de angustia deben reflejar plenamente la imagen de Jesús. 

“Vi que muchos descuidaban la preparación necesaria, esperando que el tiempo del ‘refrigerio’ y la ‘lluvia tardía’ los preparase para sostenerse en el día del Señor y vivir en su presencia. ¡Oh! ¡y a cuántos vi sin amparo en el tiempo de angustia! Descuidaron la necesaria preparación, y por lo tanto, no podían recibir el refrigerio indispensable de un Dios santo.

Quienes se nieguen a ser tallados por los profetas y no obedezcan la eterna verdad para purificar su corazón, y presuman ser de mucho mejor condición de la que son realmente, llegarán al tiempo de las plagas, y entonces echarán de ver que les hubiera sido necesario que los tallasen y escuadrasen para la edificación.... Vi que nadie podía participar del ‘refrigerio’ a menos de vencer todas las tentaciones y triunfar contra el orgullo, el egoísmo, el amor al mundo y toda palabra y obra mala. 

Por lo tanto, debemos acercarnos más y más al Señor y buscar anhelosamente la preparación necesaria que nos habilita para permanecer firmes en la batalla, el día del Señor. 

Recuerden todos que Dios es santo y que únicamente seres santos podrán morar alguna vez en su presencia.”—Testimonios Selectos 1:111. 


Cuando Satanás es impotente.


 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Salmos 34:18.

 Satanás sabe que aquellos que buscan a Dios fervientemente para alcanzar perdón y gracia los obtendrán; por lo tanto les recuerda sus pecados para desanimarlos. Constantemente busca motivos de queja contra los que procuran obedecer a Dios. 

Trata de hacer aparecer como corrompido aun su servicio mejor y más aceptable. Mediante estratagemas incontables y de las más sutiles y crueles, intenta obtener su condenación.

 El hombre no puede por sí mismo hacer frente a estas acusaciones del enemigo. Con sus ropas manchadas de pecado, confiesa su culpabilidad delante de Dios. 

Pero Jesús, nuestro Abogado, presenta una súplica eficaz en favor de todos los que mediante el arrepentimiento y la fe le han confiado la guarda de sus almas. Intercede por su causa y vence a su acusador con los poderosos argumentos del Calvario. 

Su perfecta obediencia a la ley de Dios le ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra, y él solicita a su Padre misericordia y reconciliación para el hombre culpable.

 Al acusador de sus hijos declara: “¡Jehová te reprenda, oh Satanás! Estos son la compra de mi sangre, tizones arrancados del fuego”. 

Y los que confían en él con fe reciben la consoladora promesa: “Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te he hecho vestir ropas de gala”. Zacarías 3:4. 

Todos los que se hayan revestido del manto de la justicia de Cristo subsistirán delante de él como escogidos fieles y veraces. Satanás no puede arrancarlos de la mano de Cristo. 

Este no dejará que una sola alma que con arrepentimiento y fe haya pedido su protección caiga bajo el poder del enemigo. Su Palabra declara: “¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz, sí, haga paz conmigo”. Isaías 27:5. 

La promesa hecha a Josué se dirige a todos: “Si guardares mi ordenanza... entre éstos que aquí están te daré plaza”. Zacarías 3:7. 

Los ángeles de Dios irán a cada lado de ellos, aun en este mundo, y ellos estarán al fin entre los ángeles que rodean el trono de Dios.—La Historia de Profetas y Reyes, 430, 431.