Saúl, David y Goliat: cuando tener la corona no significa estar preparado para la batalla
Saúl había sido elegido para gobernar a Israel. Tenía la corona, la autoridad y un ejército bajo su mando. Humanamente, parecía reunir las condiciones necesarias para dirigir al pueblo. Sin embargo, cuando apareció Goliat y desafió públicamente a Israel, ocurrió algo revelador: el rey que debía conducir al pueblo tuvo miedo. La historia de Saúl muestra que ser elegido para una responsabilidad no garantiza permanecer preparado para cumplirla. Dios le había dado una oportunidad extraordinaria, pero sus decisiones fueron debilitando aquello que debía sostener su liderazgo: su dependencia de Dios. Antes de Goliat ya habían ocurrido hechos que explican lo que vemos en el campo de batalla. Saúl había comenzado a actuar según su propio criterio. En 1 Samuel 13 se adelantó a Samuel y ofreció el sacrificio sin esperar como se le había indicado. Más tarde, en 1 Samuel 15, desobedeció las instrucciones recibidas respecto de Amalec. Entonces Samuel le anunció: “Jehová ha rasgado hoy d...