Un perdón personal.

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia: Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Salmos 51:1. 



“Jesús se complace en que vayamos a él como somos, pecaminosos, impotentes, necesitados. 

Podemos ir con toda nuestra debilidad, insensatez y maldad y caer arrepentidos a sus pies. Es su gloria estrecharnos en los brazos de su amor, vendar nuestras heridas y limpiarnos de toda impureza. 

“Miles se equivocan en esto: no creen que Jesús les perdona personal e individualmente, No creen al pie de la letra lo que Dios dice. Es el privilegio de todos los que llenan las condiciones, saber por sí mismos que el perdón de todo pecado es gratuito. 

Alejad la sospecha de que las promesas de Dios no son para vosotros. Son para todo pecador arrepentido.Cristo ha provisto fuerza y gracia para que los ángeles ministradores las lleven a toda alma creyente. 

Ninguno hay tan malvado que no encuentre fuerza, pureza y justicia en Jesús, que murió por los pecadores. Él está esperándolos para cambiarles los vestidos sucios y corrompidos del pecado por las vestiduras blancas de la justicia; les da vida y no perecerán.

“¿Podéis creer que cuando el pobre pecador desea volver, desea abandonar sus pecados, el Señor le impide severamente que venga arrepentido a sus pies? 

¡Fuera con tales pensamientos! ... Id con todo vuestro corazón a Jesús y demandad sus bendiciones.”

Conocer a Dios es obedecerle.

Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardad mis mandamientos. Juan 14:14-15. 


“En mi nombre”, ordenó Cristo a sus discípulos que orasen. En el nombre de Cristo han de permanecer delante de Dios. Por el valor del sacrificio hecho por ellos, son estimables a los ojos del Señor. A causa de la imputada justicia de Cristo, son tenidos por preciosos. Por causa de Cristo, el Señor perdona a los que le temen. No ve en ellos la vileza del pecador. Reconoce en ellos la semejanza de su Hijo en quien creen. 

El Señor se chasquea cuando su pueblo se tiene en estima demasiado baja. Desea que su heredad escogida se estime según el valor que él le ha atribuido. Dios la quería; de lo contrario no hubiera mandado a su Hijo a una empresa tan costosa para redimirla. Tiene empleo para ella y le agrada cuando le dirige las más elevadas demandas a fin de glorificar su nombre. Puede esperar grandes cosas si tiene fe en sus promesas. 

Pero orar en nombre de Cristo significa mucho. Significa que hemos de aceptar su carácter, manifestar su espíritu y realizar sus obras. La promesa del Salvador se nos da bajo cierta condición. “Si me amáis—dice—, guardad mis mandamientos”.El salva a los hombres no en el pecado, sino del pecado; y los que le aman mostrarán su amor obedeciéndole. 

Toda verdadera obediencia proviene del corazón. La de Cristo procedía del corazón. Y si nosotros consentimos, se identificará de tal manera con nuestros pensamientos y fines, amoldará de tal manera nuestro corazón y mente en conformidad con su voluntad, que cuando le obedezcamos estaremos tan sólo ejecutando nuestros propios impulsos.

 La voluntad, refinada y santificada, hallará su más alto deleite en servirle. Cuando conozcamos a Dios como es nuestro privilegio conocerle, nuestra vida será una vida de continua obediencia. Si apreciamos el carácter de Cristo y tenemos comunión con Dios, el pecado llegará a sernos odioso. 

Así como Cristo vivió la ley en la humanidad, podemos vivirla nosotros si tan sólo nos asimos del Fuerte para obtener fortaleza. Pero no hemos de colocar la responsabilidad de nuestro deber en otros, y esperar que ellos nos digan lo que debemos hacer. No podemos depender de la humanidad para obtener consejos. El Señor nos enseñará nuestro deber tan voluntariamente como a alguna otra persona. Si acudimos a él con fe, nos dirá sus misterios a nosotros personalmente. Nuestro corazón arderá con frecuencia en nosotros mismos cuando él se ponga en comunión con nosotros como lo hizo con Enoc.

 Los que decidan no hacer, en nigún ramo, algo que desagrade a Dios, sabrán, después de presentarle su caso, exactamente qué conducta seguir. Y recibirán no solamente sabiduría, sino fuerza. Se les impartirá poder para obedecer, para servir, según lo prometió Cristo.—El Deseado de Todas las Gentes, 621-622. EJ 172.6


Todos nuestros tesoros para Dios.

De gracia recibisteis, dad de gracia. Mateo 10:8. 



Todo lo que los hombres reciben de la bondad de Dios, sigue perteneciendo a Dios. Todo lo que él nos ha otorgado... ha sido colocado en nuestras manos para probarnos, para medir la profundidad de nuestro amor hacia él y nuestro aprecio por sus favores. Tanto los tesoros de las riquezas como los del intelecto, han de ser puestos como ofrenda voluntaria a los pies de Jesús.

Al dar a sus discípulos la orden de ir por “todo el mundo” y predicar “el evangelio a toda criatura”, Cristo asignó a los hombres una tarea: La de sembrar el conocimiento de su gracia. Pero mientras algunos salen al campo a predicar, otros le obedecen sosteniendo su obra en la tierra por medio de sus ofrendas.

No todos pueden hacer grandes ofrendas ni cumplir hechos extraordinarios; pero cada cual puede practicar el renunciamiento y manifestar el desinterés del Salvador. Los hay que pueden traer dones abundantes al Señor; otros pueden dar sólo un pequeño óbolo; pero el Señor acepta todo don hecho con sinceridad.

Muchos se sorprenderán al ver cuánto podrían economizar para la causa de Dios mediante actos de renunciamiento. Las sumitas ahorradas por actos de sacrificio contribuirán más para edificar la causa de Dios que las donaciones cuantiosas que no son el fruto de la abnegación.

La generosidad es el espíritu del cielo. El abnegado amor de Cristo se reveló en la cruz.

 El dio todo lo que poseía y se dio a sí mismo para que el hombre pudiese salvarse. La cruz de Cristo es un llamamiento a la generosidad de todo discípulo del Salvador. El principio que proclama es de dar, dar siempre... El principio de la gente del mundo es: Ganar, ganar siempr

La luz del Evangelio que irradia de la cruz de Cristo condena el egoísmo y estimula la generosidad.

 Muchos de los hijos de Dios están en peligro de dejarse prender en la trampa de la mundanalidad y la avaricia.Deberían comprender que es la misericordia divina la que multiplica las solicitudes de recursos... Hace así del hombre su intermediario para distribuir sus bendiciones en la tierra.

Dios ha establecido el sistema de la beneficencia para que el hombre pueda llegar a ser semejante a su Creador, de carácter generoso y desinteresado, y para que al fin pueda participar con Cristo de una eterna y gloriosa recompensa.
La obediencia tiene recompensas inmediatas y eternas.

Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y os serán por frontales entre vuestros ojos. Deuteronomio 11:18. 



Estas palabras todas las de (Deuteronomio 11) deberían estar tan claramente impresas en cada alma como si estuvieran escritas con una pluma de hierro. La obediencia trae su recompensa, la desobediencia su retribución. 

Dios le dio a su pueblo instrucciones positivas, y les impuso restricciones positivas para que pudieran obtener una experiencia perfecta en su servicio, y para que estuvieran habilitados para permanecer ante el universo celestial y ante el mundo caído como vencedores. Son vencedores por medio de la palabra del Cordero y por medio de su testimonio. Todos los que no alcancen a hacer la preparación esencial serán contados con los ingratos y los impuros. 

El Señor lleva a su pueblo por caminos que no conoce para poder examinarlo y probarlo.Este mundo es nuestro lugar de prueba. Aquí decidimos nuestro destino eterno. Dios humilla a su pueblo para que su voluntad pueda desarrollarse por medio de ellos. De esa manera trató con los hijos de Israel al dirigirlos por el desierto. Les dijo cuál habría sido su suerte, si él no hubiera puesto una mano refrenadora sobre lo que los hubiera dañado.

Dios bendice la obra de las manos humanas para que le puedan devolver su parte.Deben dedicar sus medios a su servicio, para que su viña no permanezca un árido desierto.Deben analizar lo que el Señor haría en su lugar. Deben llevarle en oración todos los asuntos difíciles. Deben revelar un interés altruista en el desarrollo de su obra en todas partes del mundo.

Recordemos que somos obreros juntamente con Dios. No somos lo suficiente sabios como para trabajar por nosotros mismos. Dios nos ha hecho sus mayordomos, para educarnos y probarnos, así como probó y afligió al antiguo Israel. 

No va a tener su ejército compuesto de soldados indisciplinados, no santificados, volubles, que desfiguren su orden y pureza. SSJ 64.5


¿Dónde tenéis vuestra mira?

Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.Colosenses 3:1, 2



Podemos anticiparnos en demasía en cuanto a las cosas de esta vida, y encontrarnos con frustraciones. Hallaremos que ellas [nuestras previsiones] se desvanecen. Pero aquí hay “una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros”. 1 Pedro 1:4. 

Tenemos necesidad de que nuestros pensamientos se arraiguen en las cosas que permanecerán, no sobre aquellas que se gastan con el uso. Si establecemos nuestra esperanza en el mundo inmortal, futuro, no seremos chasqueados. 

Cuando Cristo vino a este mundo, vio que los hombres habían dejado fuera de sus cálculos a la vida eterna, futura.

Vino para presentar esa vida delante de nosotros, para que con su contemplación pudiéramos ser guiados a cambiar nuestra relación con las cosas de esta vida, para que nuestros afectos pudieran ser puestos en las cosas de arriba, y no en las cosas de la tierra, que se desvanecen tan pronto Cristo trata de desvanecer la sombra que Satanás ha originado, para interferir entre nuestras almas y Dios, para que la visión de Dios y la eternidad pueda ser clara.

Aunque Cristo no desprecia este mundo, lo coloca en su adecuada posición de subordinación. Y entonces pone las cosas eternas en su importancia relativa delante de nosotros, para que podamos fijar la mirada de la fe en lo invisible. 

Las cosas de interés temporal tienen el poder de absorber los pensamientos y los afectos, y es importante que constantemente encaucemos y eduquemos nuestros pensamientos a espaciarse en las cosas de interés eterno .

Mientras más del Espíritu de Dios y de su gracia sea llevado dentro de nuestra experiencia diaria, habrá menos disensión, tendremos más gozo y lo impartiremos más a otros.


Aprender la verdad; después, vivirla.

En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. Salmos 119:11.



Estudien la Palabra, la cual Dios en su sabiduría, amor y bondad ha hecho tan clara y sencilla. El (capítulo 6) de Juan nos dice lo que significa el estudio de la Palabra. Los principios revelados en las Escrituras deben enseñarse a todos. 

Debemos comer la Palabra de Dios; esto significa que no debemos apartarnos de sus preceptos. Debemos introducir sus verdades en nuestra vida diaria y captar los misterios de la Deidad.

Oren a Dios. Estén en comunión con él. Estudien la mente de Dios, como quienes se esfuerzan por alcanzar la vida eterna y necesitan conocer su voluntad. Pueden revelar la verdad únicamente como la conocen en Cristo. Deben recibir y asimilar sus palabras; éstas deben llegar a formar parte de ustedes. Esto es lo que significa comer la carne y beber la sangre del Hijo de Dios.

 Deben vivir por cada palabra que procede de la boca de Dios; es decir, lo que Dios ha revelado. No todo ha sido revelado; porque no podríamos soportar tal revelación. Pero Dios ha revelado todo lo que es necesario para nuestra salvación. No debemos dejar su Palabra para aceptar las suposiciones de los seres humanos. 

Obtengan un conocimiento experimental de Dios llevando el yugo de Cristo. Él concede sabiduría a los humildes y a los mansos, y les permite juzgar lo que es la verdad y captar las razones fundamentales, con el fin de señalar los resultados de ciertas acciones. 

El Espíritu Santo enseña a los estudiantes de las Escrituras a juzgar todas las cosas por medio de las normas de justicia y de verdad.La revelación divina le proporciona los conocimientos necesarios.

Conviertan la Biblia en su consejero. Llegarán a familiarizarse rápidamente con ella si mantienen su mente libre de la escoria del mundo.

 Cuanto más se estudie la Biblia, tanto más profundo llegará a ser el conocimiento de Dios. Las verdades de su Palabra serán escritas en su alma y realizarán una impresión imborrable.

No sólo se beneficiará el estudiante mismo por el estudio de la Palabra de Dios. Su estudio es vida y salvación para todos los que se relacionan con él.Experimentará una responsabilidad sagrada de impartir el conocimiento que recibe. 

Su vida revelará la ayuda y el poder que recibe de la comunión con la Palabra... El Señor Jesús puede decir de los tales: “Ustedes son colaboradores juntamente con Dios”.—Consejos sobre la Salud, 367-369. SSJ 105.6


Pecados que dejan marcas.

Números 25; 31:16.

Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen, para que te guarden de la mala mujer, de la blandura de la lengua de la mujer extraña.Proverbios 6:23, 24.



La licencia fue el crimen que atrajo los castigos de Dios sobre Israel. La audacia de las mujeres para enredar las almas no terminó en Baal-peor. A pesar del castigo que vino sobre los pecadores de Israel, el mismo crimen se repitió varias veces.Satanás trabajó muy diligentemente buscando la ruina completa de Israel. Con el consejo de Balaam, Balac puso la trampa. 

Los israelitas hubieran hecho frente con valor a sus enemigos en la batalla, y los hubieran rechazado, saliendo vencedores; pero cuando las mujeres llamaron su atención, buscando su compañía, y los engañaron mediante sus encantos, no resistieron la tentación. Fueron invitados a fiestas idólatras, y el exceso de vino oscureció más aún su mente ofuscada. 

Perdieron su poder de dominio propio, así como su lealtad a la ley de Dios.Sus sentidos estaban tan ofuscados con el vino, y sus pasiones no santificadas habían tomado tanta fuerza venciendo toda barrera, que provocaron la tentación a asistir a esas fiestas idólatras. 

Esos hombres valientes que nunca habían vacilado en la batalla, no protegieron sus almas para resistir la tentación de complacer sus pasiones más bajas.

Primeramente mancharon su conciencia con la lujuria, y luego se apartaron de Dios aún más mediante la idolatría, mostrando de esta forma desprecio por el Dios de Israel. 

Cerca del fin de la historia de este mundo, Satanás trabajará con todos sus poderes de la misma manera y con las mismas tentaciones que usó para tentar al antiguo Israel justamente antes que entrara en la tierra prometida. Preparará trampas para aquellos que dicen guardar los mandamientos de Dios, y que están casi al borde de la Canaán celestial.

 Usará sus poderes a fin de atrapar las almas, y hacer caer al pueblo profeso de Dios en sus puntos más débiles.

Ahora, el deber del pueblo que guarda los mandamientos de Dios es velar y orar, escudriñar las Escrituras diligentemente, atesorar la Palabra de Dios en el corazón para no pecar contra él con pensamientos de idolatría y prácticas deshonrosas, corrompiendo así la iglesia de Dios. 


Esfuérzate por alcanzar la herencia eterna.

“Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy”. Mateo 11:23. 

Dios prometió a Abrahán y a su simiente después de él que tendrían posesiones y tierras, y sin embargo, fueron extranjeros y peregrinos. Esta heredad y esta tierra que sería dada no sólo a Abrahán, sino también a sus hijos, sólo les serían otorgadas después que la tierra fuera purificada. 

Entonces Abrahán tendría el título de propiedad de su granja, de sus posesiones y sus hijos también tendrían el título de sus posesiones. Cada uno de nosotros debiera recordar que esta tierra no es nuestro lugar definitivo de residencia, sino que hemos de tener un lugar en la tierra renovada.

 La destrucción de Sodoma y Gomorra es un símbolo que indica que este mundo será destruido por fuego. No es seguro que ninguno de nosotros deposite todas sus esperanzas en esta vida. Primero, deseamos buscar el reino de Dios y su justicia. 

Sodoma y Gomorra eran como el Huerto del Edén. El Señor había prodigado toda su bendición sobre esa porción de la tierra. Todo era hermoso, bello, con todo no condujo a los moradores a honrar al Dador.

¡Que desolación se produjo cuando el Señor hizo llover fuego y azufre del cielo para consumir a Sodoma y Gomorra!¡Cuán fácilmente una intervención divina puede hacer que lo hermoso se vuelva horrendo! 

Hay una lección en la destrucción de Sodoma para quienes vivieron en los días del Señor Jesucristo y este mensaje se extiende hasta nuestro tiempo se cita. Mateo 11:20-24.

Es evidente que la culpabilidad de ellos se midió según la proporción de luz que recibieron. Y esta es una lección para cada uno de nosotros ante quienes el Señor ha abierto la preciosa luz de la verdad.

Pueden sentir que han aceptado la verdad, que la comprenden, y se detienen allí y no avanzan un paso más. Pero una cosa es aceptar y mantener la verdad y otra es tener la verdad como es en Jesús.

Mientras estén comprometidos en tareas, mientras sus manos y mentes estén dedicadas al trabajo útil, será necesario que también haya meditación, reflexión y ferviente oración.

Anhelen esa fe que es representada como el oro.Sentirán el deseo de cultivar el amor de Jesús en el corazón y querrán recordar que los mismos ángeles que se presentaron ante Abrahán y Lot podrán estar junto a ustedes aunque no los vean.


Venciendo nuestras dudas.

¡Hombre de poca fe!¿Por qué dudaste? Mateo 14:31. 



“¿Por qué dudaste?” le preguntó Cristo a Pedro cuando se hundía. Podría formulárcenos la misma pregunta... El Señor ha prometido darnos poder para resistir. Al escudriñar las Escrituras encontramos base para confiar, provisión suficiente. 

Es nuestro privilegio decir valientemente, y sin embargo con humildad: El Señor es mi ayudador, por lo tanto no seré conmovido en mi firmeza.Mi vida está oculta con Cristo en Dios. Porque él vive, yo también viviré. 

Prometamos ante Dios y los ángeles celestiales que no deshonraremos a Dios pronunciando palabras de desánimo o incredulidad...Cerrad la puerta a la desconfianza, y abrid ampliamente la puerta a la fe.Invitad al Huésped celestial al templo del alma.

Podéis elegir quién gobernará vuestro corazón y controlará vuestra mente. Si elegís abrir la puerta a las sugestiones del maligno, vuestra mente estará llena de desconfianza y rebeldía.

Podéis manifestar vuestros sentimientos, pero cada duda que expresáis es una semilla que germinará y dará fruto en la vida de otro, y será imposible contrarrestar la influencia de vuestras palabras. 

Podéis restableceros de vuestro período de tentación... pero otros que han sido conmovidos por vuestra influencia tal vez no sean capaces de escapar de la incredulidad que habéis sugerido. Cuán importante es que hablemos a los que nos rodean únicamente cosas que produzcan fortaleza espiritual e iluminen.

Tenemos el deber de estimular la fe, de hablar de la fe... Si expresamos dudas, y estimulamos la duda, tendremos abundantes dudas, porque Satán nos ayudará en esta obra.

Necesitamos corazones y labios santificados. Necesitamos respirar en la rica y tonificante atmósfera que procede de la Canaan.


Fijemos los ojos en Cristo.

“Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Filipenses 3:14. 



A través de toda la vida tendremos conflictos con los poderes de las tinieblas y obtendremos preciosas victorias. Hemos de fijar nuestra vista en el galardón. Cuando Josué subió del Jordán a tomar Jericó, se encontró ante un ser majestuoso y, de inmediato, le dijo con tono desafiante: “¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?” 

La respuesta fue, “No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora... Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo”. No fue Josué, sino el dirigente de Israel, Cristo, quien estuvo a cargo de la toma de Jericó. 

Estas eran las lecciones que se daban continuamente a los hijos de Israel. Al dirigir su atención al Dios del cielo, Cristo les enseñó que no debían adjudicarse la gloria ellos mismos. 

No hemos de abrigar un espíritu de exaltación propia.En el momento en que comencemos a pensar que somos importantes, recordemos que no poseemos nada que nos haga diferentes o mejores que los demás mortales, excepto lo que Dios nos ha dado. 

Cuando estéis en necesidad, recordad nuestra relación con los hijos de Israel. La pluma de la inspiración traza claramente su historia. 

No debemos imitar su ejemplo de murmuración y descontento. Dios no puso en los labios de Moisés palabras de condenación. Eran un pueblo apartado y diferente de otras naciones. 

Al aceptar la religión de Jesucristo, muchos parecieran pensar que están iniciando un camino descendente.

 Estas personas debieran bajarse de los peldaños de su elevada estima propia y de su justicia propia y humillarse delante de Dios. Sin embargo, los que se pongan en relación con el Dios viviente, como hijos e hijas de Dios, han de tomar una senda ascendente.

Hablemos del cielo y de las cosas celestiales, manteniéndonos en una actitud de súplica delante de Dios. No es seguro que ninguno de nosotros se sienta en una posición en la que su pie no puede resbalar, antes bien debiéramos percibir que el terreno donde estamos es santo. Limpiad el templo de vuestro espíritu de toda contaminación, para que Cristo entre y reine con poder supremo. Contemplando a Jesús, hemos de crecer a su semejanza.

Cuanto más nos relacionemos con él, tanto más percibiremos nuestras imperfecciones...Dondequiera que estemos, nuestras oraciones debieran ascender al Señor reclamando más luz. 

Acudamos a él pare recibir las órdenes... A fin de conocer el poder y la fortaleza de la verdadera vida de devoción, hemos de escondernos en Jesús, dedicándonos a él sin reservas...Consagrad por completo a Dios vuestras fuerzas, vuestra mente y vuestras habilidades.

Dondequiera que el Señor os ponga, por humilde que sea dicha responsabilidad, cumplidla fielmente.
CT


El verdadero mediador.

Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. 1 Timoteo 2:5. 


“En la obra intercesora de Cristo, el amor de Dios se reveló en toda su perfección a los hombres y a los ángeles.”

“El intercede por vosotros. Es el gran Sumo Sacerdote que aboga en vuestro favor; y podéis presentar vuestro caso al Padre por medio de Jesucristo. De este modo tenéis acceso a Dios; y a pesar de vuestro pecado, vuestro caso no es desesperado.‘Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.’” 

“Nos presenta a su Padre vestidos en la blanca ropa de su justicia. Aboga por nosotros ante el Padre, diciendo, ‘Me he puesto en el lugar del pecador. No mires a este hijo desobediente, sino a mí.’ Cuando Satanás contiende fuertemente contra nuestras almas, acusándonos de pecado, y alegando que somos su presa, la sangre de Cristo aboga con mayor poder.”—El Discurso Maestro de Jesucristo, 15. 

“Pensad en Jesús. Está en aquel sitio santo, no en la soledad, sino rodeado de millares y millares de ángeles santos que esperan su mandato. Y él les ordena ir y trabajar en favor del más débil creyente que pone su confianza en Dios. La misma ayuda está a disposición de humildes y encumbrados, ricos y pobres.”

La mayor obra del mundo.

Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos 16:15. 



“Id por todo el mundo, y predicad el evangelio a toda criatura”, es la orden de Cristo.

No quiere decir esto que todos sean llamados a ser pastores o misioneros en el sentido común de la palabra; pero todos pueden ser colaboradores con él para dar las “buenas nuevas” a sus semejantes. Se da la orden a todos, grandes o chicos, instruidos o ignorantes, viejos o jóvenes.

Sobre todo aquel que conoce la verdad para este tiempo descansa la responsabilidad de darla a conocer a otros. Los siervos de Cristo son en gran medida responsables del bienestar y la salvación del mundo. Han de ser colaboradores de Dios en la obra de ganar almas para Cristo.

El tema que atrae el corazón del pecador es Cristo y Cristo crucificado. Sobre la cruz del Calvario Jesús se revela al mundo en un amor sin paralelo.

Presentadlo a las multitudes hambrientas, y la luz de su amor ganará a los hombres y los llevará de las tinieblas a la luz, de la transgresión a la obediencia y la verdadera santidad. La contemplación de Cristo en la cruz del Calvario despierta la conciencia para que perciba el carácter odioso del pecado como no puede hacerlo ninguna otra cosa.

Suspendido de la cruz, Cristo era el Evangelio... “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Juan 1:29.¿No mantendrán nuestros miembros de iglesia sus ojos fijos en un Salvador crucificado y resucitado, en quien se cifran sus esperanzas de vida eterna?Este es nuestro mensaje... para los impenitentes, nuestra exhortación para los afligidos, la esperanza para cada creyente. 

Si podemos despertar en la mente de los hombres un interés que les haga fijar sus ojos en Cristo, podemos hacernos a un lado y pedirles que continúen fijando sus ojos en el Cordero de Dios.Aquel cuyos ojos estén fijos en Jesús, lo abandonará todo.Morirá al egoísmo. Creerá en toda la Palabra de Dios, que está tan gloriosa y maravillosamente exaltada en Cristo.

Es privilegio de todo cristiano no sólo esperar sino apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo. Si todos los que profesan su nombre llevasen frutos para su gloria, ¡cuán prestamente quedaría sembrada en el mundo la semilla del Evangelio!

 La última mies maduraría rápidamente, y Cristo vendría para recoger el precioso grano.
Maranatha, el Señor viene.