Gracia abundante por medio de la obediencia.

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Romanos 6:14. 



“La sofistería de Satanás consiste en hacer creer que la muerte de Cristo trajo la gracia que reemplazó a la ley. 

La muerte de Cristo no cambia o anula o debilita en el menor grado la ley de los diez mandamientos. Esa preciosa gracia ofrecida al hombre por medio de la sangre de Cristo, establece la ley de Dios. Desde la caída del hombre, el gobierno moral de Dios y su gracia son inseparables. 

Van de la mano a través de todas las dispensaciones. ‘La misericordia y la verdad se encontraron: la justicia y la paz se besaron.’”

“Así como el sacrificio en beneficio nuestro fue completo, así también nuestra restauración de la corrupción del pecado debe ser completa.La ley de Dios no disculpará ningún acto de perversidad; ninguna injusticia escapará su condenación. El sistema moral del Evangelio no reconoce otro ideal que el de la perfección del carácter divino. La vida de Cristo fue el perfecto cumplimiento de todo precepto de la ley.

 Él dijo: ‘He guardado los mandamientos de mi Padre.’ Juan 15:10. Su vida es para nosotros ejemplo de obediencia y servicio. Dios sólo puede renovar el corazón. ‘Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.’ Pero nosotros tenemos que ocuparnos en nuestra salvación”. Filipenses 2:13, 12.—El Ministerio de Curación, 357, 358. 

“La obediencia a los estatutos y leyes divinas, significa la vida y prosperidad de su pueblo.”

“Para los obedientes hijos de Dios, los mandamientos son una delicia.” 
La fe por la cual vivo.


Alistémonos.

Lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón.Salmos 69:32.


Tenéis el privilegio de estar gozosos en el Señor y de regocijaros en el conocimiento de su gracia sustentadora. Que su amor se posesione de la mente y el corazón.

 Cuidad de no fatigaros en exceso, de no agobiaros por la inquietud, de no estar deprimidos. Dad un testimonio elevador.

 Apartad vuestros ojos de lo que es oscuro y de lo que produce desánimo, y contemplad a Jesús, nuestro gran Dirigente, bajo cuya supervisión vigilante la causa de la verdad presente, a la cual estamos dando nuestras vidas y todo lo que somos, está destinada a un triunfo glorioso.

Dejad que se vea que Jesús mora en el corazón, que sustenta, fortalece y reconforta.

Tenéis el privilegio de recibir cada día una abundante medida de su Espíritu Santo, y de tener una visión más amplia de la importancia y el alcance del mensaje que estamos proclamando al mundo. El Señor está dispuesto a revelaros cosas maravillosas de su ley.

Esperad delante de él con humildad de corazón. Orad fervorosamente pidiendo una comprensión de los tiempos en que vivimos, solicitando una concepción más plena de sus propósitos y rogando por una mayor eficacia en la tarea de salvar a las almas.

Este no es un tiempo para dedicarlo a las cosas frívolas o a las satisfacciones egoístas. Si los tiempos en que vivimos no logran impresionar de veras nuestras mentes, ¿qué otra cosa podría realizar un impacto en nosotros?.

Ahora se necesitan hombres de claro entendimiento. Dios pide que los que están dispuestos a dejarse dirigir por el Espíritu Santo señalen el camino hacia una obra de reforma cabal.

Cada alma debería encontrarse ahora en una posición donde manifieste una consagración a Dios más profunda y verdadera que en los años pasados.

He quedado profundamente impresionada por ciertas escenas que contemplé durante la noche. Parecía efectuarse un gran movimiento, una obra de reavivamiento, en muchos lugares. 

Nuestro pueblo se alistaba y respondía al llamamiento de Dios... ¿No escucharemos su voz? ¿No aprestaremos nuestras lámparas y obraremos como hombres que esperan la venida del Señor?

 El tiempo en que vivimos exige que se haga brillar la luz y que se pongan las manos a la obra.
Tomado del devocional: Maranatha, el Señor viene.


La oración: incienso fragante 

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Apocalipsis 8:3. 


La oración se aferra de la Omnipotencia y nos da la victoria.El cristiano obtiene de rodillas la fortaleza para resistir la tentación... La oración del alma, silenciosa y ferviente, se eleva como santo incienso hacia el trono de la gracia, y será tan aceptable a Dios como si hubiera sido ofrecida en el santuario.Para todos los que lo buscan de este modo, Cristo llega a ser una ayuda efectiva en tiempo de necesidad. Serán fuertes en el día de la prueba.

Ser alabado como lo fue Cornelio es un extraordinario favor para cualquiera en esta vida. ¿Y en qué se basaba esta recomendación? “Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios”. Hechos 10:4. 

Ni las oraciones ni las limosnas tienen virtud alguna para recomendar al pecador ante Dios; la gracia de Cristo, por medio de su sacrificio expiatorio, es lo único que puede renovar el corazón y lograr que nuestro servicio sea aceptable a Dios. Esta gracia había obrado en el corazón de Cornelio. 

El Espíritu de Cristo había hablado a su alma; Jesús lo había atraído y él se había sometido a esta atracción. Sus oraciones y sus limosnas no eran el resultado de la imposición ni de la extorsión; no eran el precio que estaba tratando de pagar para asegurarse el cielo; eran el fruto del amor y de la gratitud a Dios. 

Tal oración, procedente de un corazón sincero, asciende como incienso delante del Señor; y las ofrendas para su causa y los dones para los necesitados y sufrientes, son un sacrificio que le agrada.

La oración y las limosnas están íntimamente vinculadas: son la expresión del amor a Dios y al prójimo. 
Constituyen la operación de los dos grandes principios de la ley divina: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas”, y “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Marcos 12:30, 31.—The S.D.A. Bible Commentary 6:1059. MGD 86.6


La verdad central y preeminente.

Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir,... no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. 1 Pedro 1:18-19.


La Palabra de Dios es el solemne instrumento que convence de pecado al inconverso, persuadiéndolo de la necesidad que tiene del Salvador que perdona los pecados.

El plan de salvación combina las influencias santas de la luz del pasado y del presente. Estas influencias están unidas por la cadena dorada de la obediencia por amor. La recepción de Cristo por la fe y la sumisión a la voluntad de Dios transforman a los hombres y las mujeres en hijos e hijas de Dios. Mediante el poder que únicamente el Salvador puede darles son aceptados como miembros de la familia real, herederos de Dios y coherederos con Cristo.

Amar a Dios de todo corazón y ser participantes de la humillación y los sufrimientos de Cristo, significa más de lo que muchos comprenden. La expiación de Cristo es la gran verdad central alrededor de la cual se agrupan todas las demás verdades pertinentes a la gran obra de la redención. La mente del hombre debe fundirse en la mente de Cristo. Esta unión santifica el entendimiento e imparte claridad y fuerza a los pensamientos.

El mundo es nuestro campo de esfuerzo misionero, y hemos de salir a trabajar rodeados con la atmósfera del Getsemaní y el Calvario.

Dios aborrece más la indiferencia que se manifiesta en los asuntos religiosos que la misma infidelidad, porque las pretensiones religiosas desprovistas de una religión genuina son una perenne piedra de tropiezo para los pecadores. Mientras más frías y formales sean las personas en lo que respecta a la vida religiosa, más llenos estarán de egoísmo, y el egoísmo obra invariablemente en contra de Cristo. Usted puede tener mucho conocimiento, pero a menos que posea una religión verdadera y pura, su conocimiento resulta inútil para Cristo.

No permita Dios que acerca de usted se tengan que pronunciar las siguientes palabras: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete”. Apocalipsis 3:15-19.

Cada alma puede enriquecerse en tesoros espirituales. En medio de la terrible iniquidad de este mundo los seres humanos pueden servir a Dios con tanta fidelidad que él derrame las riquezas eternas sobre ellos.

 El obrará en favor de los que le sirven fielmente. Puede humillar a los más empedernidos perseguidores de su pueblo, transformándolos en amigos mediante la aceptación de la verdad, o despojándolos de su poder para hacer daño.

¿Por qué permite Dios experiencias perturbadoras?

Quieto estuvo Moab desde su juventud, y sobre su sedimento ha estado reposado, y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado.Jeremías 48:11. 



Moab no sabía nada acerca del proceso de refinamiento, y el pueblo progresó muy poco moral y espiritualmente. “Quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado”. 

Una vida monótona no es lo que conduce al crecimiento espiritual. Algunos pueden llegar al más alto nivel de espiritualidad solamente mediante la ruptura del orden regular de las cosas.

Dios desea que los seres humanos estén más estrechamente relacionados con El... Por lo tanto, los separa de sus amigos y conocidos.

 Cuando Dios estaba preparando a Elías para la traslación, lo llevó de lugar en lugar a fin de que pudiera dejar atrás los métodos y las costumbres que había seguido previamente, para que no se durmiera en sus laureles y dejara así de obtener la grandeza moral y solidez espiritual. Era el plan de Dios que la influencia de Elías pudiera ser un poder para ayudar a muchas almas a lograr una experiencia más perfecta.

Aquellos a quienes no se permite descansar y estar tranquilos, que deben cambiar constantemente de lugar, hincando su tienda esta noche en un sitio y mañana de noche en otro, recuerden que el Señor los está conduciendo, y que de esta manera les ayuda a formar caracteres perfectos. En todos los cambios que se requiere que hagamos Dios debe ser reconocido como nuestro compañero, como nuestro guía, nuestra fortaleza y nuestra dependencia.

 Debemos estar siempre en movimiento; avanzando en conocimiento, y de esta manera continuaremos conociendo al Señor. La luz de su conducción estará aparejada como la mañana. 

El Señor tiene varias formas de examinar y probar a su pueblo. Vez tras vez ha producido cambios para ver si sus instrumentos humanos guardan sus mandamientos.Cuando en su providencia ve que los cambios son esenciales para la edificación del carácter, interrumpe la suave corriente de la vida.

 Ordena que estos cambios ocurran para que su obrero no se estanque siguiendo la inclinación natural. Debe hacerse una gran obra, deben quebrantarse las asociaciones a fin de que sean eliminados los obstáculos.

Vivimos en un tiempo que exige una decidida acción santificada.

 Todo lo que deben hacer los seguidores de Cristo debiera ser hecho, porque el enemigo estará con todo su poder para impedir que las almas reciban la verdad.

 Sin embargo, la obra de Dios avanzará. Debemos sembrar junto a todas las aguas, aun cuando sepamos que muchos tratarán de extinguir la luz de la verdad.


Cristo, la revelación de Dios.

Pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios. Juan 16:27.



Nos aterrorizamos cuando contemplamos la santidad y gloria del Dios del universo pues sabemos que su justicia no le permitirá limpiar la culpa. Pero no necesitamos permanecer en el terror pues Cristo vino al mundo a revelar el carácter de Dios, a explicarnos su amor paternal para sus hijos adoptivos. No hemos de estimar el carácter de Dios sólo por las estupendas obras de la naturaleza sino por la sencilla y amante vida de Jesús que presentó a Jehová como más misericordioso, más compasivo, más tierno que nuestros padres terrenales. 

Jesús presentó al Padre como a Uno a quien podemos darle nuestra confianza y presentarle nuestras necesidades. Cuando nos aterrorizamos ante Dios y estamos abrumados por el pensamiento de su gloria y majestad, el Padre señala a Cristo como su representante. 

Lo que veis revelado en Jesús, de ternura, compasión y amor, es el reflejo de los atributos del Padre. La cruz del Calvario revela al hombre el amor de Dios.Cristo representa al Soberano del universo como a un Dios de amor. Él dijo por la boca del profeta: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”. 

Tenemos acceso a Dios por los méritos del nombre de Cristo, y Dios nos invita a llevarle nuestras pruebas y tentaciones; pues las entiende todas. Él no quiere que nosotros derramemos nuestras quejas en oídos humanos. Por la sangre de Cristo podemos llegarnos al trono de la gracia, y hallar gracia para el oportuno socorro. Con seguridad podemos allegarnos diciendo: “Mi aceptación es en el Amado”. “Por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre”. 

Como un padre terrenal anima a su hijo para que vaya a él siempre, así el Señor nos anima a depositar ante él nuestras necesidades y perplejidades, nuestra gratitud y nuestro amor.Cada promesa es segura. Jesús es nuestra Garantía y Mediador, y ha colocado a nuestra disposición todos los recursos a fin de que podamos tener un carácter perfecto.—