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La ley de Dios.

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La ley de Dios vinculada con su trono. Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley. Salmos 119:18.  Dios ha dado su ley al ser humano para que constituya la medida del carácter. Mediante esta ley podéis descubrir y vencer cada defecto de vuestro carácter. Podéis separaros de cada ídolo, y uniros al trono de Dios mediante la cadena de oro de la gracia y la verdad.—Mensajes Selectos 2:367.  La ley moral nunca fue un símbolo o una sombra. Existía antes de la creación del hombre y durará mientras permanezca el trono de Dios. Dios no podía cambiar ni alterar un solo precepto de su ley a fin de salvar al hombre, pues la ley es el fundamento de su gobierno. Es inmutable, inalterable, infinita y eterna. A fin de que el hombre fuera salvado y se mantuviera el honor de la ley, fue necesario que el Hijo de Dios se ofreciera a sí mismo como sacrificio por los pecados.  El que no conoció pecado se hizo pecado por nosotros. Murió por nosotros en el Calvario. S...

La responsabilidad de cada hombre.

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La responsabilidad de cada hombre, mujer y niño. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Mateo 25:20, 21. La parábola de los talentos debería ser materia de estudio y oración más cuidadosos, porque tiene una aplicación personal para cada hombre, mujer y niño que posean la capacidad de razonamiento.  La obligación y responsabilidad están en proporción a los talentos que Dios concede a cada uno. No hay un solo seguidor de Cristo que no tenga un don peculiar para usar y del cual es responsable ante Dios.  Muchos han presentado excusas por no cumplir su servicio a Cristo diciendo que otros tienen mayores dones o ventajas que ellos. Ha prevalecido la opinión de que sólo los que tienen talentos especi...

Escudriñad las escrituras y sed obedientes.

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Escudriñar las escrituras y ser obedientes. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. Juan 7:17.  Los que investigan las Escrituras humilde y piadosamente, para conocer y hacer la voluntad de Dios, no dudarán acerca de sus obligaciones para con Dios. Porque “el que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios”. Si quiere conocer el misterio de la piedad, debe seguir la clara palabra de verdad, lo sienta o no, con emoción o sin ella. Debe rendirse obediencia a partir de un sentido del principio, y debe proseguirse lo correcto bajo todas las circunstancias. Ese es el carácter que es elegido por Dios para salvación.  La prueba de un genuino cristiano se da en la Palabra de Dios. Dice Jesús: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. Juan 14:15... Aquí están las condiciones sobre las cuales cada alma será elegida para tener vida eterna. Su obediencia a los mandamientos de ...

La salvación

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La falsa ciencia.

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La falsamente llamada ciencia. Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas de vanas cosas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia. 1 Timoteo 6:20.  “Los conocimientos humanos, tanto en lo que se refiere a las cosas materiales como a las espirituales, son limitados e imperfectos; de aquí que muchos sean incapaces de hacer armonizar sus nociones científicas con las declaraciones de las Sagradas Escrituras. Son muchos los que dan por hechos científicos, lo que no pasan de ser meras teorías y elucubraciones, y piensan que la Palabra de Dios debe ser puesta a prueba por las enseñanzas de la ciencia falsamente llamada así.  “Para muchos, las investigaciones científicas se han vuelto maldición.  Al permitir todo género de descubrimientos en las ciencias y en las artes, Dios ha derramado sobre el mundo raudales de luz; pero aun los espíritus más poderosos, si no están guiados en sus investigaciones por la Palabra ...

Las leyes de la naturaleza son las leyes de la vida.

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Las leyes de la naturaleza son las leyes de la vida. Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 2 Juan 2. Miles, sí, millones de los que caminan por la tierra están sufriendo como consecuencia de su conducta equivocada. ¿No debieran valorar más su felicidad, su paz y su salud aquellos por los cuales Cristo dio su vida mediante su obediencia a las leyes naturales? Somos propiedad del Señor por creación y redención, y nos pide que estudiemos cómo cuidar nuestros cuerpos, observando cuidadosamente las leyes de la vida, la salud y la pureza. Es nuestro deber preservar y honrar nuestros cuerpos, a fin de que no se conviertan, como consecuencia del descuido, la complacencia egoísta, los apetitos y las pasiones pervertidas, en antros de corrupción e impureza, detestables a la vista de Dios, moribundos mientras aún seguimos con vida.  Cuán vigorosa y espléndidamente resplandece la misericordia y la bondad...

La demanda de Dios.

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La demanda del padre celestial. ¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre! Deuteronomio 5:29. Dios mantiene una relación paternal con su pueblo, y como Padre exige nuestro servicio fiel. Mirad la vida de Cristo. A la cabeza de la humanidad, sirviendo a su Padre, es un ejemplo de lo que cada hijo debe y puede ser. La obediencia de Cristo es la que Dios requiere hoy de los seres humanos. Él sirvió a su Padre en amor, voluntaria y libremente. “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”. Salmos 40:8. Cristo no consideró ningún sacrificio demasiado grande, ningún trabajo demasiado pesado para cumplir la obra que había venido a hacer. A los doce años dijo: “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” Lucas 2:49. Había oído el llamado y había emprendido la tarea. “Mi comida”, dijo, “es que haga...