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Piensen contínuamente en Dios.

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Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu. Efesios 3:14-16. Aquí se nos habla de una fortaleza espiritual que todos podemos obtener; ¿pero cómo la obtendremos? Tal vez nos encontremos en tinieblas, sintiéndonos débiles y desanimados y pensando que Dios no nos ama. Si así fuera, no deberíamos abandonarnos al sentimiento; el sentimiento no tiene absolutamente nada que ver con este asunto. Lo que debemos hacer es tomar la Palabra de Dios al pie de la letra, las palabras de Cristo tal como él las habló. Escuchen estas palabras de nuestro Salvador: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no...

La Salvación

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El día de reposo bíblico.

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La ley de Dios.

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La ley de Dios vinculada con su trono. Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley. Salmos 119:18.  Dios ha dado su ley al ser humano para que constituya la medida del carácter. Mediante esta ley podéis descubrir y vencer cada defecto de vuestro carácter. Podéis separaros de cada ídolo, y uniros al trono de Dios mediante la cadena de oro de la gracia y la verdad.—Mensajes Selectos 2:367.  La ley moral nunca fue un símbolo o una sombra. Existía antes de la creación del hombre y durará mientras permanezca el trono de Dios. Dios no podía cambiar ni alterar un solo precepto de su ley a fin de salvar al hombre, pues la ley es el fundamento de su gobierno. Es inmutable, inalterable, infinita y eterna. A fin de que el hombre fuera salvado y se mantuviera el honor de la ley, fue necesario que el Hijo de Dios se ofreciera a sí mismo como sacrificio por los pecados.  El que no conoció pecado se hizo pecado por nosotros. Murió por nosotros en el Calvario. S...

La responsabilidad de cada hombre.

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La responsabilidad de cada hombre, mujer y niño. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Mateo 25:20, 21. La parábola de los talentos debería ser materia de estudio y oración más cuidadosos, porque tiene una aplicación personal para cada hombre, mujer y niño que posean la capacidad de razonamiento.  La obligación y responsabilidad están en proporción a los talentos que Dios concede a cada uno. No hay un solo seguidor de Cristo que no tenga un don peculiar para usar y del cual es responsable ante Dios.  Muchos han presentado excusas por no cumplir su servicio a Cristo diciendo que otros tienen mayores dones o ventajas que ellos. Ha prevalecido la opinión de que sólo los que tienen talentos especi...

Escudriñad las escrituras y sed obedientes.

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Escudriñar las escrituras y ser obedientes. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. Juan 7:17.  Los que investigan las Escrituras humilde y piadosamente, para conocer y hacer la voluntad de Dios, no dudarán acerca de sus obligaciones para con Dios. Porque “el que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios”. Si quiere conocer el misterio de la piedad, debe seguir la clara palabra de verdad, lo sienta o no, con emoción o sin ella. Debe rendirse obediencia a partir de un sentido del principio, y debe proseguirse lo correcto bajo todas las circunstancias. Ese es el carácter que es elegido por Dios para salvación.  La prueba de un genuino cristiano se da en la Palabra de Dios. Dice Jesús: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. Juan 14:15... Aquí están las condiciones sobre las cuales cada alma será elegida para tener vida eterna. Su obediencia a los mandamientos de ...

La salvación

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