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Mentes llenas de las promesas divinas.

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                         Con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Romanos 10:10. Según este pasaje, hay algo que creer y también algo que confesar. El corazón debe aceptar primero la verdad como es en Jesús. Este es el fundamento de la verdadera religión. La convicción de pecado comienza entonces a hacerse sentir; el alma enferma de pecado, siente su necesidad de un médico y viene a Jesús de Nazaret en busca de perdón. Alistándose en la guerra contra el enemigo, mira a Jesús en busca de fortaleza para resistir la tentación. Persevera velando en oración y escudriña las Escrituras. Las verdades de la Biblia se ven iluminadas por una luz nueva e intensamente interesante, y el Espíritu de Dios le revela su solemne importancia.  Estudia la vida de Cristo, y mientras más claramente discierne la pureza inmaculada del carácter del Salvador, menos confianza tiene en su propia...

El jardín de las promesas de Dios.

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   Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.Hebreos 10:36. Las promesas de Dios son como flores preciosas esparcidas en un jardín. El Señor quisiera que nos detengamos en ellas mirándolas con atención, apreciando su hermosura y el favor que Dios nos ha concedido al hacer tan ricas provisiones para nuestras necesidades. Si no fuera por la contemplación de las promesas de Dios, no comprenderíamos su misericordioso amor y compasión hacia nosotros, ni nos daríamos cuenta de la riqueza de los tesoros preparados para aquellos que lo aman. El quisiera que el alma tomara ánimo para descansar con fe en él, la única suficiencia del agente humano. Debemos enviar nuestras peticiones a través de las nubes más oscuras que Satanás pueda echar sobre nosotros, y debemos hacer que nuestra fe suba hasta el trono de Dios rodeado del arco iris de la promesa, la seguridad de que Dios es fiel, de que en él no hay mudanza ni so...
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                                                 Mira, cree y vive. Sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. 1 Pedro 1:5. Los que dependen de su propia justicia en lugar de confiar en la justicia de Cristo, perderán el premio; serán pesados en las balanzas del santuario y serán hallados faltos. Que todos los que se esfuerzan por alcanzar la preciosa bendición de la vida eterna desconfíen de sus propias fuerzas y, con mucha oración, coloquen sus almas impotentes sobre Cristo.  Se escudriña muy poco la Palabra de Dios para encontrar una dirección definida en el camino de la vida. La mayoría de los que profesan creer en Cristo poseen únicamente ideas artificiales acerca de lo que constituye el carácter cristiano... No se engañen con la idea de que su...
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                           Cristo murió por nosotros. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne. 1 Pedro 3:18. La cruz del Calvario nos atrae con poder, ofreciéndonos una razón por la cual deberíamos amar a nuestro Salvador y hacerlo el primero y el último y el mejor en todo. Deberíamos ocupar el lugar que nos corresponde como penitentes humildes al pie de la cruz. Allí, al contemplar la agonía de nuestro Salvador, al Hijo de Dios que muere—el Justo por los injustos—, podemos aprender lecciones de mansedumbre y humildad de mente.Contemplemos a Aquel a cuya sola palabra acudirían legiones de ángeles en su ayuda, transformado en un objeto de diversión y burla, de injurias y odio. El mismo se entrega como un sacrificio por el pecado. Al ser vilipendiado, no amenaza; cuando se lo acusa falsamente, no abre s...
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                            Jesús guardó el sábado haciendo el bien. Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? Lucas 6:9. No es violación del sábado realizar obras de necesidad, como atender a los enfermos o ancianos y aliviar el dolor. Tales obras están en perfecta armonía con la ley del sábado. Nuestro gran Ejemplo siempre estuvo activo en el sábado, cuando las necesidades de los enfermos y dolientes se presentaban ante él. Por causa de esto, los fariseos lo acusaron de quebrantar el sábado, como lo hacen hoy muchos ministros religiosos que están en oposición a la ley de Dios. Pero nosotros decimos: Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; [es decir,] el que osa hacer esta acusación contra el Salvador ver. Romanos 3:4. Jesús contestó la acusación de los judíos así: “Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero ...

La esperanza de la segunda venida.

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         El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. Apocalipsis 22:20. La venida del Señor ha sido en todo tiempo la esperanza de sus verdaderos discípulos. La promesa que hizo el Salvador al despedirse en el Monte de las Olivas, de que volvería, iluminó el porvenir de sus discípulos al llenar sus corazones de una alegría y una esperanza que las penas no podían apagar ni las pruebas disminuir. Entre los sufrimientos y las persecuciones, “la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” era la “esperanza bienaventurada”. Cuando los cristianos de Tesalónica, agobiados por el dolor, enterraban a sus amados que habían esperado vivir hasta ser testigos de la venida del Señor, Pablo, su maestro, les recordaba la resurrección, que había de verificarse cuando viniese el Señor.Entonces los que hubiesen muerto en Cristo resucitarían, y juntamente con los vivos serían arrebatados para rec...
Salvación en toda tormenta. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre segun el orden de Melquisedec. Hebreos 6:19, 20. Delante de nosotros ha sido colocada la esperanza, la esperanza de la vida eterna. Nada menos que eso satisfará a nuestro Redentor, pero depende de nosotros aferrarnos de esa esperanza por fe en Aquel que ha prometido.  Quizá tengamos que sufrir, pero los que son participantes con él en sus sufrimientos, participarán con él en su gloria. El ha comprado el perdón y la inmortalidad para las almas pecadoras de los hombres que perecen, pero depende de nosotros el recibir esos dones por fe.  Creyendo en él, tenemos esta esperanza como un ancla del alma, segura y firme. Hemos de comprender que podemos esperar confiadamente el favor de Dios no solo en este mundo, sino en el mundo celestial, puesto que Cristo ha pagado tal precio por ...