La promesa de la venida de Jesús

 

Texto principal: Juan 14:1-3

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí... vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

Una de las promesas más hermosas que encontramos en la Biblia es la promesa del regreso de Jesús. Antes de separarse de sus discípulos, Cristo les habló palabras de esperanza. Sabía que enfrentarían dificultades, tristeza y momentos de incertidumbre; por eso les dijo: “No se turbe vuestro corazón”.

Jesús no solamente prometió estar con sus seguidores espiritualmente. También afirmó claramente: “Vendré otra vez” (Juan 14:3). Esta promesa nos recuerda que nuestra esperanza no termina en las circunstancias de este mundo.

Una promesa segura

Después de que Jesús ascendió al cielo, los discípulos quedaron mirando hacia arriba. Entonces dos ángeles les dijeron: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11).

La expresión “este mismo Jesús” es profundamente significativa. Aquel que amó, perdonó, sanó, enseñó y entregó su vida por nosotros es quien ha prometido regresar.La Biblia también declara: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá” (Apocalipsis 1:7). Por eso, la venida de Cristo se presenta en las Escrituras como un acontecimiento glorioso. Jesús mismo dijo que el Hijo del Hombre vendrá “sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria” (Mateo 24:30).

¿Cómo debemos esperar?

Jesús también enseñó que nadie debe intentar establecer el momento exacto de su regreso: “Pero del día y la hora nadie sabe” (Mateo 24:36) Por eso, nuestra preparación no consiste en descubrir fechas, sino en vivir cerca de Dios cada día. Jesús dijo: “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor” (Mateo 24:42).

Velar significa vivir con fe. Significa aprender a amar, perdonar, servir, obedecer la Palabra de Dios y mantener nuestra confianza en Cristo. Esperar a Jesús tampoco significa vivir con miedo. Su promesa fue dada precisamente para traer esperanza: “No se turbe vuestro corazón”.

Nuestra esperanza

Tito 2:13 describe el regreso de Cristo como “la esperanza bienaventurada”.

Esto cambia nuestra manera de mirar el futuro. Aunque atravesemos dificultades, sabemos que Dios todavía está conduciendo la historia. La tristeza, la injusticia y el sufrimiento no tendrán la última palabra. Cristo ha prometido regresar. Por eso, cuando sintamos temor por el futuro, podemos recordar sus palabras: “Vendré otra vez.”

No sabemos exactamente cuándo ocurrirá, pero sí sabemos quién hizo la promesa. Y podemos confiar en Él. Si Jesús ha prometido regresar, ¿cómo debería esa esperanza transformar mi manera de vivir hoy?

Quizá la mejor preparación para aquel día sea vivir cada jornada cerca de Jesús, confiando en Él y reflejando su amor hacia las personas que nos rodean.


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